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miércoles, 5 de febrero de 2025

CIERRE DE LA USAID. LA REVOLUCIÓN CONSERVADORA DE TRUMP Y MUSK CONTINÚA

 Aleksandr Dugin

Geopolitika.ru, 05/02/2025

El cierre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) es un acontecimiento cuya importancia no se puede subestimar. Cuando la Unión Soviética abolió la Comintern (Tercera Internacional) y luego la Cominform, es decir, las estructuras que promovían los intereses ideológicos de la URSS a escala mundial, podemos decir que comenzó el fin del sistema soviético internacional. Aunque el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CMEA) y la Organización del Pacto de Varsovia (OMP) duraron hasta 1991, su final estaba en realidad predeterminado por las decisiones de Jruschov.

Algo similar está ocurriendo hoy en Estados Unidos, ya que la USAID fue la principal estructura operativa para la puesta en marcha de los proyectos globalistas. De hecho, fue la principal correa de transmisión del globalismo como ideología, buscando imponer la idea de la democracia liberal, la economía de mercado y la ideología de los derechos humanos a todo el mundo, incluyendo la abolición de los Estados soberanos y el derrocamiento de los regímenes que se resistieran a este proyecto.

Fue por medio de esta agencia que el globalismo terminó por imponerse en todos los países. La USAID era financiada con un porcentaje significativo del presupuesto federal estadounidense: un 1%, algo así como 50.000 millones de dólares anuales. Además, la subvención de otras estructuras globalistas nos lleva a suponer que tal cifra se duplicaría: aproximadamente el 2% del erario estadounidense era gastado anualmente en esta agencia.

Uno sólo puede imaginar las capacidades materiales que poseía esta organización al estar tan estrechamente integrada con cierto segmento de la Agencia Central de Inteligencia (la mayoría de las sucursales de la USAID en todos los países del mundo encubrían operaciones de la CIA, en cuyo interior penetraban activamente las ideas globalistas).

Donald Trump, habiendo eliminado a los representantes abiertos del globalismo, ha comenzado a purgar la CIA. El cierre de la USAID es un paso muy importante, fundamental, que, repito, no puede ser sobreestimado. Entre otras cosas, porque de esta agencia dependen «Estados» como Ucrania, que se financia en gran medida a través de la USAID. Todos los medios de comunicación ucranianos, ONGs y estructuras ideológicas paralelas eran financiadas por la USAID. Al igual que prácticamente toda la oposición liberal del espacio postsoviético, así como los regímenes liberales de varios países, incluido el régimen moldavo de Maya Sandu y muchos regímenes políticos europeos que recibían dinero de esta organización.

Pero, de repente, todo se viene abajo. Claro algunos liberales más ideológicos seguirán actuando por convicción, pero son un porcentaje muy pequeño. En su mayor parte, el liberalismo y todas las redes liberales globales existen gracias «al dinero». ¿Pero de quién es el dinero por el que los liberales dicen «sí»? Es el dinero de la USAID. En consecuencia, si no existe la USAID, e Elon Musk ha dicho que es una «organización criminal culpable de muchas muertes», entonces no habrá dinero para la subversión. En consecuencia, es un golpe para el globalismo. Esencialmente, Trump y Musk acaban de realizar un ataque con misiles a la sede del globalismo.

Los resultados de lo ocurrido, en mi opinión, serán tangibles en todos los países. De repente nos encontraremos con que la terrible presión que sufría nuestra sociedad llega a su fin. Todo el mundo sabe que fue la USAID la que redactó la Constitución de 1993 y que fue esta organización la que gobernó Rusia en ese entonces. Y antes de eso sabemos que promocionó la destrucción de la Unión Soviética con tal de crear la actual Federación de Rusia sobre sus ruinas, planeando convertirnos en parte de ese mundo global bajo el control directo de la USAID y de las élites globalistas.

Vladimir Putin comenzó a rebelarse contra esta gobernanza externa cuanto llegó al poder en el 2000 y buscó por todos los medios reforzar la soberanía. Sin embargo, la USAID operó en Rusia hasta 2012, momento en que Putin asumió su tercer mandato presidencial, sólo entonces la USAID fue prohibida. Por supuesto, continuó operando indirectamente incluso después de su prohibición, pues toda la oposición política y muchos representantes de la sexta columna estaban estrechamente relacionados con ella. Aunque ahora todo eso es historia.

Debo confesar que esta noticia es tan importante que su significado apenas puede asimilarse, porque hasta hace poco pensábamos que los globalistas eran eternos, que la USAID era eterna y que EEUU siempre sería la vanguardia de la globalización, que no se podía hacer nada al respecto y que nadie lo podía cambiar. Resulta que sí se puede y lo están haciendo.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

INJERENCIA, CAOS Y PODER BLANDO: EL 'MODUS OPERANDI' DE LA USAID EN LATINOAMÉRICA

 Zhandra Flores

RT, 04/02/2025


Las ayudas para el desarrollo y la democracia de la agencia estadounidense se han traducido en perjuicios para la región. 

"Una organización criminal" y "una bola de gusanos". Así describió Elon Musk, jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental de EE.UU. a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), tras lo cual proclamó su inminente cierre.

Para fundamentar su señalamiento, Musk aludió, entre otros asuntos, al financiamiento de "armas biológicas" incluido el covid-19 (al que tachó de tal), así como al pago de medios de comunicación para propalar "propaganda", bajo la mampara de combatir la desinformación.

En América Latina, el papel de esta agencia es ampliamente conocido hace varias décadas. Instalada en 1961 por el presidente estadounidense John F. Kennedy, como parte de una estrategia más amplia para aumentar y mantener la influencia de Washington en la región, tiene entre sus objetivos declarados brindar "asistencia a los países que se recuperan de desastres, intentan escapar de la pobreza y emprenden reformas democráticas". Sobre todo lo último. 

De este hilo se ha colgado durante más de seis décadas la Casa Blanca para interferir en los asuntos internos de los países latinoamericanos y caribeños, particularmente en aquellos liderados por mandatarios de izquierda o en los que esa opción política tenía posibilidades serias de disputar el poder. En data contemporánea, el alegato ha tomado la forma de "fortalecimiento de la democracia".

El eje vertebrador

Las afirmaciones de Musk sobre el papel de la prensa financiada por la USAID en la construcción de narrativas falaces, propaganda y mentiras tiene fundamento. A este respecto, el golpe de Estado perpetrado en 1973 contra el presidente socialista Salvador Allende en Chile representó un punto de inflexión en las posibilidades que otorgaba el llamado "poder blando" para preparar mentalmente a la población sobre la necesidad inminente de un cambio político, sin importar los medios para lograr esos fines.

Antes de los sablazos, buena parte de la prensa local, capitaneada por El Mercurio, tenía más de una década cargando contra Allende y sus iniciativas, aunque la situación arreció desde 1970 en adelante, cuando se exageró o se mintió sobre la situación del país y se dio cabida a voces que pedían una salida de fuerza, como puede comprobarse a partir de reconstrucciones hemerográficas.

Con el paso de los años, EE.UU. se fue decantando hacia estrategias de cambio de régimen en América Latina por la vía del socavamiento de gobiernos de izquierda, a través del poder mediático y el respaldo a las oposiciones derechistas. Se presentaron como una alternativa igualmente efectiva para derrocar gobiernos calificados como hostiles y con menor costo para la imagen pública de la potencia estadounidense, como vino a demostrarse con el golpe de Estado de abril de 2002, que expulsó del poder por 47 horas al entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

En esta oportunidad, la prensa jugó un papel estelar, tanto para azuzar el golpe y demonizar al mandatario y a sus seguidores, como para fabricar pretendidas noticias que hicieran justificable, al menos parcialmente, un golpe militar a la vieja usanza.

Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron que ese derrocamiento estaba auspiciado por Washington, con la participación de la USAID y otras agencias y organismos, entre ellas la 'National Endowment for Democracy' (NED), la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el 'Cato Institute', el 'International Republican Institute' (IRI) o la Oficina de Iniciativas para la Transición (OTI). 

Tras el fracaso de esta tentativa, ni la USAID ni otras instancias relacionadas dejaron de financiar a la oposición venezolana a través de diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que constituyen otro pilar de la política de cambio de régimen basada en el "poder blando". Los fondos fluyeron desde Washington a partir 2002 y hasta el reciente anuncio de suspensión de todos los programas de la USAID.

"La USAID ha sido señalada por financiar ONG, medios de comunicación, organizaciones sociales y partidos políticos de oposición a través de programas aparentemente apolíticos, una estrategia de penetración de la sociedad civil a través de organismos empresariales de ultraderecha, una forma de golpismo sutil", sintetiza el narrador del documental mexicano 'En nombre de la libertad", en referencia a la metodología desplegada por la agencia en la región para expulsar del poder a líderes izquierdistas. 

A veces opera la fachada

No siempre el llamado "golpismo sutil" viste los mismos ropajes. La estrategia estadounidense basada en el poder blando se ha mostrado versátil y capaz de propiciar golpes de Estado con apoyo interno, por medio de una combinación de operaciones mediáticas, manifestaciones de calle y alianzas con los estamentos legislativo o judicial, según el caso.

Este 'modus operandi', por ejemplo, sacó del poder a Manuel Zelaya en Honduras; a Fernando Lugo en Paraguay; y a Dilma Rousseff en Brasil. Pero también resultó un fiasco en la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa, en la Venezuela de Nicolás Maduro y en el México de Andrés Manuel López Obrador.

El caso mexicano resulta relevante por tres motivos: no se trataba de una administración hacia la que EE.UU. mostrara abierta hostilidad, fracasó varias veces contra la misma persona y entraron los empresarios en la primera fila. Aunque en los otros países mencionados, el empresariado ha sido un aliado histórico de los intereses estadounidenses, en México ese poder ha estado jugando en la misma cancha con los grupos que antecedieron a López Obrador en el poder. 

En el sexenio del exmandatario, la USAID desembolsó unos 5,1 millones de dólares para financiar a la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), fundada por Claudio X. González Guajardo, hijo de Claudio X. González Aporte, uno de los empresarios más influyentes del país. Se demostró que, entre otras cosas, González Guajardo sostuvo reuniones privadas con políticos opositores, aunque el organismo que dirige se presentaba como apolítico y apartidista.

En la misma línea, en el documental 'Las fachadas del golpismo', realizado por el canal independiente 6 de julio, se muestra que la estrategia del "golpe blando" se ensayó en diversas oportunidades contra López Obrador, primero para impedir y luego para frenar su ascenso en la carrera política.

Una y otra vez se apeló a los mismos recursos: descalificaciones mediáticas, difusión de mentiras sobre los alcances reales de sus propuestas, ataques judiciales e, incluso, un fraude electoral en 2006. Al mismo tiempo, los partidos tradicionales y sus dirigentes eran presentados desde ópticas positivas. 

Además, los realizadores del trabajo encontraron nexos entre algunos políticos derechistas y agencias estadounidenses como la CIA.

La gestión del caos

La USAID también ha apelado a la ayuda humanitaria para justificar la presencia estadounidense en países que han sufrido desastres naturales como Haití. Según cálculos especializados, tras el devastador sismo de 2010, el país recibió unos 13.000 millones de dólares procedentes de distintas fuentes, lo que equivale a unas cinco veces las reservas internacionales de Ecuador.

Pero esa cantidad de dinero no ha servido para mitigar una crisis política, institucional, sanitaria y social que ha devenido en crónica, agravada por la violencia de las pandillas –que controlan amplias zonas del territorio–, con los subsecuentes desplazamientos forzados, inseguridad alimentaria y precariedades para acceder a la salud y la educación.

Los fondos de la USAID y otras agencias y organismos conexos han llegado al país antillano a manos de los gobiernos de turno, pero también a las más de 10.000 ONG desplegadas en ese territorio, cifra considerable, si se tiene en cuenta que en Haití residen unos 11 millones de personas.

En contraste con los países en los que priva la estrategia de cambio de régimen, la nación caribeña rara vez encabeza los titulares de la prensa internacional, pese a la gravedad de la situación interna. Lo mismo pasa con los recursos designados para la ayuda humanitaria: apenas merecen mención.

El caos circundante permite concluir que la mayor parte de esos recursos no han llegado a sus destinatarios. Así, a los pilares habituales en el accionar de la USAID, en este caso se suma la falta de transparencia de la élite política local como parte de la ecuación del manejo de los recursos destinados a las ayudas humanitarias.

También es claro que no han servido para fortalecer institucionalmente al país, que hace esfuerzos para que la administración del Consejo Transitorio, liderada por Leslie Voltaire, logre concretar a finales de este 2025 el primer llamado a elecciones desde 2021.

De lo antes dicho se desprende que, además del derrocamiento de gobiernos cuyos líderes no están alineados con EE.UU., las ayudas para "el desarrollo internacional" se emplean asimismo para establecer y sostener en el tiempo relaciones de dependencia, que en el peor caso atentan tanto contra la soberanía de una nación como un golpe de Estado perpetrado con ayuda de una mano externa.

Esta semana, el flamante gobierno de Donald Trump ha anunciado un cambio dentro de la organización, que será dirigida de manera interina por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que la agencia "se niega" a seguir los lineamientos del Departamento de Estado. 

"Hay muchas funciones de la USAID que van a continuar, que van a formar parte de la política exterior estadounidense, pero tienen que estar alineadas con la política exterior estadounidense", añadió. Aunque es pronto para aventurar hacia dónde será el viraje, el timón está en manos de uno de los 'halcones' de la Casa Blanca que, en su primer vuelo, se ha posado precisamente en Centroamérica.

domingo, 15 de septiembre de 2024

EDMUNDO GONZÁLEZ URRUTIA Y SU SINIESTRO PASADO CON LA CIA

Andrea Vicario

Nueva Tribuna, 09/09/2024

Algunas informaciones apuntan al “pasado sanguinario” del excandidato venezolano durante la guerra civil salvadoreña en la década de los ochenta.

Edmundo González Urrutia ya se encuentra en España. El excandidato venezolano de la ultraderecha llegó este domingo a la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) en un avión de las Fuerzas Aéreas Españolas.

Según el comunicado emitido por el Ministerio de Exteriores español, González viajó acompañado de su esposa y por el secretario de Estado de Asuntos Exteriores y Globales, Diego Martínez Belío, y fue recibido por la secretaria de Estado para Iberoamérica y el Caribe y el Español en el Mundo, Susana Sumelzo.

A partir de ahora, comenzarán los trámites para la petición del asilo “cuya resolución será favorable en aras del compromiso de España con los derechos políticos y la integridad física de todos los venezolanos y venezolanas, especialmente de los líderes políticos”, señala el departamento que dirige José Manuel Albares.

Exteriores niega que haya habido una negociación con el Gobierno de Nicolás Maduro tal y como ha sostenido en las últimas horas la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, que asegura que la salida del opositor estuvo precedida de contactos entre las autoridades venezolanas y españolas. La dirigente venezolana añadió que Caracas, conforme al derecho internacional, "ha otorgado el certificado de seguridad necesario para la salida de González de Venezuela en aras de la tranquilidad y la paz política del país".

El "pasado sanguinario" del opositor venezolano

Pero, ¿quién es Edmundo González Urrutia? Algunas informaciones apuntan al “pasado sanguinario” del opositor venezolano y su vinculación con la CIA.

Según los portales Cubaperiodistas e Insurgentes sobre la base del testimonio de un sacerdote colombiano, González Urrutia participó activamente en la guerra civil salvadoreña en la década de los ochenta.

Por aquel entonces, fue captado por la CIA “para que construyera grupos paramilitares y escuadrones de la muerte”, siendo funcionario de la de la embajada venezolana en San Salvador, cuándo Leopoldo Castillo era el embajador de Venezuela en ese país: “desde esa Embajada se desataron escuadrones de la muerte en contra de religiosos, niños y dirigentes sociales”, señala esta información.

Se detalla que González Urrutia se convirtió en un hombre de la entrera confianza de los EEUU participando con financiación y logística en la creación del ‘Batallón Atlacatl’ de las fuerzas armadas salvadoreñas y “de todos los grupos paramilitares sanguinarios, despiadados, en contra de la población salvadoreña”.

Se le atribuye la participación activa “en la masacre de civiles inocentes” y en las persecuciones que se llevaron a cabo contra maestros y líderes comunitarios, algunos con resultado de muerte. Crímenes de lesa humanidad -denuncian- como el asesinato de la comunidad del Mozote, durante un operativo de contrainsurgencia realizado por el batallón Atlactl los días 9, 10, 11 y 12 de diciembre de 1981 en varias aldeas. Entre las víctimas (unas 900) había niños, ancianos, amas de casa y la mayoría campesinos de esas comunidades.

A ello se une -en base siempre a la información aportada por ambos portales-, el asesinato en marzo de 1980 del religioso Monseñor Óscar Arnulfo Romero cuando oficiaba una misa.

“Todos esos años de guerra civil salvadoreña fueron años de terror dirigidos desde la oficina de la embajada Venezolana en San Salvador de la mano de Edmundo González Urrutia”, afirman.

El 16 de noviembre de 1989, escuadrones de la muerte y grupos paramilitares entraron al Campus de la Universidad (UCA) para asesinar a seis sacerdotes de la compañía de Jesús y dos empleadas domésticas, “todos ellos fueron obligados a colocarse boca abajo para asesinarlos brutalmente”.

El tiempo en el que González Urrutia fue primer secretario de la Embajada de Venezuela en El Salvador coincidió con la época de los “Escuadrones de la Muerte” que asesinaron a más de 13 mil personas.

Información en base al testimonio de un sacerdote colombiano recogida por los portales de  Cubaperiodistas e Insurgente.

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