viernes, 6 de marzo de 2026

EL MOSAICO DE LA MUERTE POR MIL CORTES

Pepe Escobar

Se trata de una guerra de desgaste estructurada. Y el guion se ha escrito en Teherán.

La defensa mosaico descentralizada de Irán (denominación oficial) se modifica constantemente: esa es la estrategia a largo plazo del CGRI, una muerte por mil cortes diseñada para desangrar al Imperio del Caos.

Atravesemos los canales interconectados que impregnan el pantano inconstitucional, imposible de ganar y estratégicamente catastrófico construido por el Imperio del Caos.

La resiliencia mosaica y la estrategia a largo plazo de Irán; la tentación de ese espantoso culto a la muerte en Asia Occidental de pasarse a la energía nuclear; el inminente e inexorable infierno de los interceptores; el implacable impulso de China por deshacerse del antiguo orden (acaparando oro, deshaciéndose de dólares); el progreso de los BRICS en la creación de un sistema financiero paralelo; el colapso de los vasallos estadounidenses en varias latitudes: todo ello está acelerando un reinicio radical del sistema.

Y luego está Vladimir Putin, que, de forma casual, casi como una idea de último momento, anuncia que, después de todo, puede que no haya gas ruso para vender a la UE:

«Quizás tenga más sentido que dejemos de suministrar gas a la UE y nos traslademos a esos nuevos mercados, y nos establezcamos allí (…) Una vez más, quiero subrayar: no hay ningún motivo político en esto. Pero si de todos modos van a cerrarles el mercado en uno o dos meses, quizá sea mejor marcharse ahora y centrarse en países que sean socios fiables. Dicho esto, no es una decisión. Solo estoy pensando en voz alta. Pediré al Gobierno que lo estudie junto con nuestras empresas».

El lamentable canciller Bratwurst pidió permiso al neocalígulo para que Alemania comprara petróleo ruso. Lo consiguió. Pero puede que no haya nada que comprar. Se trata de una guerra energética, y la UE, una vez más, ni siquiera reúne los requisitos para ser un mendigo sin hogar. Sin gas de Qatar, sin petróleo y gas rusos. Ahora vuelvan a su guerra eterna obsesionada con la OTAN.

El bombardeo del oleoducto del CCG-petrodólar

Inmediatamente después del ataque decapitador del sábado pasado contra el líder supremo ayatolá Jamenei, Irán pasó a un mando y control descentralizados y a células con un plan de sucesión de cuatro niveles, lanzando incesantes salvas de misiles más antiguos y lentos y drones sacrificables para consumir baterías Patriot y sistemas THAAD a escala industrial. Con esa medida, Irán cambió las reglas del juego ya en el primer día de la guerra.

Cualquiera con un coeficiente intelectual superior a la temperatura ambiente sabe que utilizar tres Patriots (con un coste combinado de 9,6 millones de dólares) para defenderse de un solo misil balístico iraní sacrificial es completamente insostenible.

Por lo tanto, no es de extrañar que solo hicieran falta cuatro días de la guerra del sindicato Epstein contra Irán para que el sistema financiero mundial se volviera completamente loco. Se evaporaron 3,2 billones de dólares en cuestión de cuatro días, y la cifra sigue aumentando.

El estrecho de Ormuz está cerrado a todos los efectos prácticos, excepto para los buques rusos y chinos. Al menos el 20 % de las necesidades mundiales de petróleo no se están moviendo a ninguna parte. Toda la producción de GNL de Qatar está fuera de servicio, sin perspectivas de reanudación. El segundo yacimiento petrolífero más grande de Irak ha sido cerrado.

Y aún así, el volátil neocalígulo vocifera que su guerra, que se suponía que solo duraría un fin de semana, puede prolongarse durante cinco semanas, y otros payasos industriales y militares del Pentágono hablan de que se prolongará hasta septiembre.

Al fijar como objetivos legítimos los intereses estadounidenses en todo el CCG, y no solo las bases militares, Irán ha puesto una bomba de relojería. Se trata de un ataque directo al petrodólar (para deleite silencioso de Pekín).

Sin duda, Teherán calculó que la reacción en cadena sería instantánea, hasta llegar al pánico como preludio de una nueva Gran Depresión generalizada.

La falta de petróleo, sumada a la inexistencia de una defensa significativa del CCG contra los misiles y drones iraníes, significa el fin de los torrentes de dinero falso de Wall Street. Al fin y al cabo, la burbuja de la inteligencia artificial se financia con las «inversiones» del CCG. El nuevo bombardeo de Pipeineistán no es del tipo Nord Stream: es el bombardeo del oleoducto del petrodólar del CCG.

Todo esto está sucediendo en un tiempo récord, a medida que se perfecciona el mosaico descentralizado de Irán. Por ejemplo, una serie de misiles antibuque letales, que aún no se han utilizado, están coordinados por el CGRI, la marina, el ejército y las fuerzas aeroespaciales. Lo mismo ocurre con los drones.

Aunque los ataques con misiles balísticos no mantengan el ritmo inicial vertiginoso, son más que suficientes para seguir golpeando sin cesar las bases militares estadounidenses (cuyas defensas aéreas ya están en gran parte agotadas); sumir al culto de la muerte en Asia Occidental y al CCG en un infierno económico total; y aterrorizar hasta la muerte a todos los rincones de los «mercados globales».

Y a pesar de todas las bravuconerías en Washington del untuoso y payaso secretario de las guerras eternas, docenas de fortalezas militares subterráneas iraníes cargadas con decenas de miles de misiles y equipos siguen siendo invisibles e intocables.

Arruinar el modelo de negocio del Imperio del Caos

Esta es una guerra desesperada para salvar el petrodólar. Una potencia energética como Irán que comercia fuera del petrodólar es el anatema definitivo, especialmente porque el proceso va acompañado de la iniciativa de los BRICS para establecer sistemas de pago independientes.

La inmensa fragilidad estructural del CCG (los vecinos de Irán) los convierte en una presa ideal. Al fin y al cabo, todo su modelo de negocio se basa en el petrodólar a cambio de la «protección» mafiosa de Estados Unidos, que se ha desvanecido en la arena en los cuatro primeros días de la guerra.

Es el momento de que la máquina de guerra asimétrica de Irán arruine el modelo de negocio del Imperio del Caos en tiempo real.

La prueba definitiva es la implosión del sueño bling bling de Dubái, mucho más que la devastación impuesta a los intereses relacionados con la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin e incluso un misil balístico que destruyó el radar de matriz en fase AN/FPS-132, valorado en 1100 millones de dólares, en la base aérea de Al Udeid, en Qatar.

La ruptura coordinada y en curso del CCG, ya inevitable, significa en última instancia el fin del reciclaje del petrodólar, lo que abre el juego al petroyuan o al comercio de energía en una cesta de monedas de los BRICS.

«Jaque mate» proviene del persa «Shah Mat», que significa «el rey está indefenso». Bueno, es posible que el emperador neocalígulo no sepa que está desnudo, porque es incapaz de jugar al ajedrez. Pero está lo suficientemente asustado como para empezar a buscar desesperadamente una salida.

El corredor aéreo Astracán-Teherán

Ahora veamos el papel de Rusia. La atención debe centrarse en el corredor aéreo Astracán-Teherán, repleto de vuelos secretos de carga. El aeródromo militar de Chkalovsk, cerca de Astracán, es el centro logístico clave del corredor: cargamentos como el Il-76MD, el An-124 y el Tu-0204-300C van y vienen cubiertos con un material especial que reduce la visibilidad del radar y los oculta de los sistemas de rastreo civiles.

Su carga llega al aeropuerto de Mehrabad en Teherán (no es de extrañar que fuera bombardeado por Israel), Pyam y Shahid Behesthi en Isfahán. También se aplica la logística multimodal, ya que parte de la carga se entrega a través del Caspio.

Todo está coordinado por la 988.ª Brigada Logística Militar de Astracán. El contenido de la carga incluye componentes para sistemas de defensa aérea, módulos de guía por radar, sistemas hidráulicos para lanzamisiles y módulos de radar de detección de largo alcance.

Además, en virtud de un protocolo secreto, Rusia está suministrando a Irán tecnología de guerra electrónica de última generación, incluida una versión de exportación del Krasukha-4IR, capaz de interferir los sistemas de radar de los drones estadounidenses.

A esto hay que añadir que Irán pronto desplegará baterías S-400 completas, lo que le permitirá controlar hasta el 70 % del espacio aéreo iraní.

Cómo la tensión económico-política se volverá insoportable

Y ahora pasemos al papel de Turquía.

Hace solo dos meses, el MIT (servicio de inteligencia turco) advirtió directamente al CGRI de que combatientes kurdos estaban intentando cruzar de Irak a Irán. Piénsese en ello: un miembro de pleno derecho de la OTAN que transmite información operativa urgente al CGRI justo cuando el sindicato Epstein se preparaba para la guerra.

Hay al menos 15 millones de kurdos viviendo en Irán. Lo último que quiere Ankara es que los kurdos se empoderen en Irán. A pesar de todas las insaciables maniobras del sultán Erdogan, sabe que no puede enfrentarse frontalmente a Teherán. Necesita equilibrar una gran variedad de intereses que mezclan la OTAN, el corredor energético con Rusia, pero también el corredor energético hacia Occidente a través del oleoducto BTC, y el papel de ancla occidental del Corredor Medio hacia China.

Por eso, el supuesto misil balístico iraní que apuntaba a Turquía y que fue derribado por la OTAN no fue gran cosa: los ministros de Asuntos Exteriores Fidan (Turquía) y Aragchi (Irán) lo discutieron como adultos. Existe una impenetrable niebla de guerra al respecto: el misil podría haber sido enviado para inutilizar la terminal petrolera del BTC y los posteriores drones lanzados sobre Georgia estaban diseñados para inutilizar el punto más débil del BTC.

Nada de esto está confirmado, y será imposible confirmarlo. También podría haber sido una operación de bandera falsa, aunque Teherán pueda estar muy interesado en cortar el 30 % del suministro de petróleo de Israel.

El BTC seguirá en funcionamiento, ya que atraviesa Georgia transportando crudo azerí a través del Cáucaso hasta la costa mediterránea turca. Bombardear el BTC encajaría en la estrategia iraní de cortar todos los corredores energéticos que alimentan al sindicato Epstein y sus acólitos a través del Golfo, el Cáucaso y hasta el Mediterráneo.

A lo largo del BTC, otras medidas lógicas de Irán serían atacar el oleoducto este-oeste saudí (que evita Ormuz); las plataformas de carga marítimas de Irak en aguas territoriales iraníes, que manejan 3,5 millones de barriles al día; y el centro de procesamiento de Abqaiq, que maneja la mayor parte del crudo saudí antes de que llegue a las terminales de exportación.

Si Irán, bajo una presión extrema, se ve obligado a atacar todo lo anterior, no hay ninguna reserva estratégica de petróleo en el planeta capaz de cubrir el déficit.

En esta infernal interconexión de corredores energéticos, rutas marítimas, cadenas de suministro globales, seguridad marítima y precios del petróleo fuera de control, solo los payasos del Pentágono pueden querer prolongar la guerra hasta septiembre. Asia, Europa y todos los importadores de energía del tablero de ajedrez ejercerán la máxima presión para que se adopten medidas de distensión.

Sin embargo, la estrategia asimétrica de Irán sigue siendo inquebrantable: expandir la guerra horizontalmente y alargar el plazo al máximo para que la presión económica y política sea insoportable.

Traducción: esto no es una maniobra rápida para cambiar el régimen por parte de un grupo de psicópatas. Se trata de una guerra de desgaste estructurada. Y el guion se ha escrito en Teherán.

miércoles, 4 de marzo de 2026

NOTAS PARA NO SER MANIPULADOS POR LA GUERRA CONTRA IRÁN

 Augusto Zamora, ex diplomático nicaragüense

Observatorio de la crisis, 01/03/2026

1. La guerra criminal de agresión contra Irán lleva apenas dos días. Aunque llevara cuatro o seis, a menos que termine, es un plazo de tiempo demasiado corto para sacar ningún tipo de conclusiones. Toca esperar pacientemente sin dejarse arrastrar por los agoreros.

2. La República Islámica de Irán (RII) es un sistema político, económico y social, que ha tenido, tiene y tendrá su dirigencia, pero no es un sistema que dependa perentoriamente de sus dirigentes. Casi desde su fundación, la RII funciona como sistema colegiado. La muerte o asesinato de uno o más de sus dirigentes no genera ninguna parálisis. Los órganos colegiados se ponen en funcionamiento y designan o eligen a los nuevos dirigentes. Eso ocurrió en la agresión de junio de 2025. Eso ha ocurrido ahora.

3. El asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, no ha generado ninguna parálisis. Ya hay designado un sucesor provisional y, en su momento, será electo su sucesor definitivo. El martirio de Jamenei no ha provocado una ruptura política, sino, por el contraio, un poderoso sentimiento de union en una mayoría de iraníes. Asesinar a Jomenei es como si se asesinara a nuestro Papa de Roma, para hacer un símil que pueda entenderse. Millones de musulmanes han repudiado el crimen. Por demás, como afirmara hace tantos años nuestro admirado Maximilien Robespierre, nadie quiere misioneros armados.

4. La práctica totalidad de informaciones sobre la guerra de agresión proviene de fuentes sionistas, atlantistas y gringas. Agárrenlas con guantes, pinzas y mascarillas. Salvo honrosas excepciones, la mitad de ellas son mentira y la otra mitad manipulación. Los sionistas ocultan todo el daño y destrucción que les provoca Irán; los gringos nunca dicen la verdad, salvo si concuerda con sus intereses. Pasará tiempo para que podamos conocer lo que verdaderamente ha pasado.

5. Esta guerra es una guerra de resistencia. La ganará quien aguante más y con mayor sacrificio. Los nazi/sionistas son de guerras cortas y resultados rápidos, pues no tienen recursos ni medios para más.. Si no obtienen esos resultados rápidos terminan pidiendo cacao y que su monstruo protector -EEUU- les saque los misiles del fuego. A EEUU no le interesa -en principio- que la guerra se alargue. Un conflicto así arruinaría a muchos de sus aliados, es decir, a las satrapías árabes. Éstas también terminarían abogando por un fin de las hostilidades.

6. No hay escenario Hollywood en esta guerra. Desde la de junio de 2025 quedó demostrado que el stock de misiles de EEUU e Israel era limitado y complicado y lento de reponer. La revista Military Watch, en 2025, y Bloomberg ayer, han coincidido en una cosa: el stock de bombas de profundidad y de misiles de EEUU es escaso y podría agotarse en pocos días. Eso pasó ya en 2025. No elevemos las campanas al vuelo, pero dejemos anotado ese dato, que es muy relevante. Es una agresión aeronaval que depende de misiles y bombarderos. Con poca munición las guerras no se prolongan.

7. Por último (y por ahora), recuerden que la República Islámica de Irán no es Libia ni Siria. Es una potecia territorial, tecnológica, militar y sin retaguardias enemigas. Puede aguantar, como ya lo hizo en 2025. Los escenarios están abiertos. Hay para una guerra de meses, muchos meses, o para cesar los disparos y firmar otra tregua. No habrá paseo militar para EEUU. No lo ha habido desde Corea, en 1953. Sabe EEUU iniciar guerras, pero, hasta la fecha, no ha ganado ninguna. No pudo en el apogeo de su poder -1945-1975-, será difícil que gane esta contra Irán, en su decadencia. Lo dicho, paciencia y a esperar.


sábado, 28 de febrero de 2026

¡ALTO A LA AGRESIÓN ANGLOSIONISTA A IRÁN! ¡NO A LA GUERRA IMPERIALISTA!


Las fuerzas anglosionistas, no contentas con perpetrar el último episodio del genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, han decidido atacar a Irán, uno de los países que más han hecho por ayudar a Palestina. Este episodio bélico no es algo aislado, sino que es una vuelta de tuerca más en el enfrentamiento del imperialismo de EEUU contra el nuevo mundo multipolar naciente junto con la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Venezuela, el asedio a Cuba o la llamada “Guerra de los 12 días” contra el mismo Irán en junio del año pasado. Con la eterna (y falsa) excusa de la defensa de los derechos humanos, los anglosionistas, una vez han visto fracasar su violenta “revolución de color” en Irán el mes pasado, se están dedicando a asesinar a los líderes iraníes mientras aún mantienen con ellos conversaciones de paz y a bombardear edificios civiles, como una escuela de niñas de Minab (sur del país), con el resultado de decenas de víctimas (esa es la verdadera naturaleza del “feminismo” occidental.) Y, mientras tanto, nuestros libérrimos medios (los del gobierno más progresista de la historia patria también) a satanizar a los agredidos y a blanquear a los agresores. Esta agresión, además de ir contra ese derecho internacional que tanto invoca EE.UU. y sus lacayos (no solo la entidad sionista, también la “civilizada” UE), abre la puerta a una peligrosa extensión del conflicto, pues Irán es aliado estratégico de Rusia y, sobre todo, de China, potencia rival del hegemón americano, una escalada que podría degenerar en una guerra mundial con potencias nucleares implicadas. Por tanto, es muy urgente que el pueblo trabajador se oponga con todas sus fuerzas a esta agresión imperialista, pues es quien va a pagar los costes de esta masacre (por ejemplo, con la subida de precios del combustible a causa de un cierre del estrecho de Ormuz), eso por no hablar de una posible guerra mundial nuclear que podría aniquilar a la humanidad. 

¡LA CLASE TRABAJADORA NO DEBE PAGAR LA GUERRA IMPERIALISTA!

¡NO A LA AGRESIÓN DEL OCCIDENTE COLECTIVO CONTRA IRÁN!

¡POR UN ORDEN MUNDIAL MULTIPOLAR MÁS JUSTO!


martes, 24 de febrero de 2026

EL OCCIDENTE DESORIENTADO

 Pepe Escobar

Geopolítica rugiente, 24/02/2026


Ya hemos entrado en una nueva fase histórica: sin límites, sin circunloquios, sin siquiera intentar justificar nada. Irán refleja el enfrentamiento definitivo: o prevalece el imperialismo sionista estadounidense, o prevalece la multipolaridad.

Neo-Calígula, también conocido como el indiscutible campeón mundial de los aranceles, parece sorprendido de que Irán no haya capitulado.

No es de extrañar. Ninguno de los aduladores ignorantes de su asombrosamente mediocre círculo íntimo está intelectualmente preparado para explicar a Neo-Calígula, en frases cortas, los fundamentos del chiismo.

Y la cosa empeora. Lo que realmente hay sobre la mesa imperial es el retorno de la guerra total como tapadera política, que beneficia a una parte considerable de la oligarquía angloamericana/atlantista, enormemente corrupta y perversa.

Las «negociaciones» de Ginebra han sido un fracaso. La guerra contra Rusia fue el leitmotiv de la Conferencia de Seguridad de Múnich. La «armada masiva» concentrada no lejos del Golfo Pérsico camina, habla y navega como si Estados Unidos e Israel estuvieran listos para atacar Irán.

Incluso considerando una posible última oportunidad en Ginebra el viernes; incluso considerando que Irán no capitule, el escenario más plausible sigue siendo TACO.

Porque un ataque a Irán, que provocaría una respuesta devastadora, sellaría el acuerdo sobre la derrota de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato y convertiría al neocalígulo en un pato cojo con aranceles.

Todo el drama gira en torno a la necesidad inmediata de desviar la atención de los archivos Epstein, o de los Estados Unidos de la isla Epstein chocando con el colectivo occidental Epstein. El sindicato Trump-Bibi-Epstein necesita cambiar el discurso.

En Estados Unidos impera una monstruosa burbuja especulativa; históricamente, el Imperio del Caos, el Saqueo y las Huelgas Permanentes siempre entra en guerra después de que estalle una burbuja. El Departamento de Guerras Eternas tendrá un presupuesto un 50 % mayor en 2027.

Sin embargo, las guerras deben comenzar ahora. El complejo industrial-militar, o más bien el MICIMATT, como lo definió memorablemente Ray McGovern (complejo militar-industrial-congresional-de inteligencia-mediático-académico-think tank), es la única válvula de escape para un turbo-capitalismo occidental que va a la zaga económicamente y cuya «credibilidad» está por los suelos.

El nuevo paradigma (sin reglas, caos internacional) ahora está al descubierto. Es sumamente depredador, de forma pornográfica: el espíritu de Epstein lo captura a la perfección.

Y la historia se repite, siempre como una farsa: la guerra proxy contra Rusia en Ucrania continuará. Esa es una obsesión de la «élite» europea. Y, al igual que en 1941, se trata de los inmensos recursos naturales de Rusia.

Así que Nietzsche tenía razón, como siempre, ya en 1888. Estamos viviendo los estertores de la inmersión posmodernista occidental en el nihilismo. La posverdad, en otra perla poética de (in)justicia, se refleja en Truth Social.

Desconciértame, nena

Nuestro profundo y oscuro malestar actual podría analizarse fácilmente como la conclusión lógica de un largo proceso que abarca el imperio persa, las guerras grecopersas, su impacto en la cultura griega, el helenismo, el Imperio romano, el surgimiento del cristianismo y el islam, las cruzadas, el Renacimiento, la Era de los Descubrimientos que superó el comercio intraeuroasiático, la Revolución Industrial, la Ilustración, la independencia estadounidense, la Revolución Francesa, el idealismo alemán, las revoluciones de 1848, Nietzsche, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial.

Durante más de dos milenios, Platón y Aristóteles proporcionaron la arquitectura filosófica de esta tradición. Luego, ya en 1945, todo el edificio se derrumbó. El capitalismo liberal y la «democracia» estadounidense se impusieron como verdades incuestionables y acabaron con el espacio para un debate ideológico sustantivo.

El fin de la URSS dio lugar a la suprema tontería del «fin de la Historia» y, con ello, al fin del pensamiento crítico. Solo ahora, con el auge y el ascenso de China, Occidente se ve obligado a volver a la Historia, de la que a partir de ahora será principalmente espectador. El Occidente colectivo y fragmentado ha perdido para siempre la capacidad de situarse históricamente. Occidente se encuentra ahora bajo el dominio total del Desconcertador.

La lógica del Desconcertador se aplica, por ejemplo, al suicidio energético de la UE. El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA), con sede en Ohio, estimó recientemente que Estados Unidos podría suministrar hasta el 80 % de las importaciones de GNL de la UE para 2030. Esto está relacionado con el acuerdo comercial anunciado el pasado mes de julio, por el que la UE se compromete a comprar la enorme cantidad de 750.000 millones de dólares en productos energéticos estadounidenses para 2028.

Perder el gas ruso barato y depender del GNL ridículamente caro del Imperio del Caos es la sentencia de muerte de las empresas industriales de toda la UE. Los cierres y las quiebras ya son la norma, especialmente en la antigua potencia industrial que es Alemania. Llámelo el triunfo de la desindustrialización.

Mientras tanto, los actores racionales del RIC (Rusia-India-China) invierten en una compleja construcción estratégica.

Esto se debe a una conjunción de la inteligente estrategia táctica de Rusia, una promesa utilizada como palanca, con algunos dominios del dólar estadounidense; la expansión constante del yuan internacionalizado; la India también aprovechando las relaciones con Estados Unidos mientras avanza en la arquitectura del sistema de pago BRICS; y la seguridad marítima interconectada, como en las maniobras navales de Rusia, China e Irán.

El diseño de las cinco esferas de influencia de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ya está fracasando: Estados Unidos, Rusia, China (ambos designados como enemigos), India y Japón (vasallo de Estados Unidos).

La ESN insiste en que «la seguridad, la libertad y la prosperidad del pueblo estadounidense están directamente relacionadas con nuestra capacidad para comerciar y estar implicados en una posición de fuerza en el Indo-Pacífico».

Así que, de hecho, se trata de una amenaza de guerra, no de una oferta geoeconómica. Incluso la India puede verlo. Algo totalmente en sintonía con la necesidad imperial más urgente y desesperada de recursos naturales y control de territorios estratégicos.

El enfrentamiento definitivo

El Nuevo Gran Juego evoluciona, pero el campo de batalla clave está definido: EE. UU.-China. Todo lo demás está subordinado a ello. Neo-Calígula tiene previsto visitar China a principios de abril. Hablemos del enfrentamiento definitivo.

Neo-Calígula intentará, bajo presión, conseguir algún tipo de gran acuerdo para asegurar el dominio del dólar estadounidense. El fracaso está garantizado, ya que el Imperio del Caos sigue tratando de coaccionar a China cuando necesita urgentemente su cooperación.

Lo que realmente le importa a Pekín es internacionalizar el yuan mientras construye un corredor tras otro respaldado por oro. Y utilizar su poderío financiero con discreción, ya sea restringiendo las exportaciones de plata o vendiendo masivamente bonos del Tesoro estadounidense.

Pekín sabe muy bien que la pila de burbujas estadounidenses solo puede sostenerse mediante un control oligárquico férreo y una impresión de dinero sin fin. No hay plan B.

Ya hemos entrado en una nueva fase histórica: sin límites, sin circunloquios, sin siquiera intentar justificar nada. Esto se aplica, por ejemplo, a la piratería de los estadounidenses (y, en cierta medida, de los europeos) contra los activos navales rusos.

Irán refleja el enfrentamiento definitivo: o prevalece el imperialismo sionista estadounidense, o prevalece la multipolaridad, representada por la asociación estratégica entre Rusia y China y los BRICS.

Por lo tanto, no es de extrañar que el omnipresente campo de batalla se vuelva cada día más feroz.

viernes, 13 de febrero de 2026

VENEZUELA: LAS COSAS NO SON CÓMO EMPIEZAN, SINO CÓMO TERMINAN

 Augusto Zamora R.

El 19 Digital, 04/01/2026

El 1 de mayo de 2003, un ufano presidente George W. Bush, en un discurso televisado a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, frente a las costas de California, anunciaba que “las principales operaciones de combate en Irak han finalizado. En la batalla de Irak, Estados Unidos y nuestros aliados han prevalecido”. Detrás de Bush se podía leer una gran pancarta que decía “Misión cumplida”. La ilegal invasión de Iraq había comenzado el 20 de marzo. Bush proclamó la victoria cuarenta días después. En Iraq se decía otra cosa. Que la guerra apenas había comenzado, como efectivamente así fue. Se sucedieron ocho largos y sangrientos años de guerra hasta que, en diciembre de 2011, las últimas tropas estadounidenses abandonaban, derrotadas, Iraq. Medio millón de iraquíes habían perecido de forma violenta, mientras EEUU perdía 4.500 soldados. La guerra no había concluido en mayo de 2003. Había comenzado.

El presidente Bush hizo, en aquel discurso, otra afirmación: “Tenemos una ardua labor por delante en Irak. Estamos poniendo orden en zonas de ese país que siguen siendo peligrosas”. Se refería a lo siguiente: gobernar Iraq como una neocolonia, con las tropas yanquis paseándose por el país como si fuera parque de atracciones. No pudieron. Al final, tuvieron que tragar y entregar el poder a la mayoría chiita, aliada de Irán, y, luego, llegar a compromisos con los iraquíes, muy lejos de lo que pensaban en 2003.

Peor les fue en Afganistán. EE.UU invadió el país en 2001 para derrocar a los talibanes, acusados de terroristas, para retirarse a la desesperada en 2021 dejándole el poder a… los talibanes. En 2025, buscaron negociar con ellos la entrega de una base aérea, a lo que, como podrán imaginarse, el gobierno talibán se negó tajantemente.

La operación terrorista ordenada por Donald Trump contra Venezuela, con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, y su eufórico discurso cantando victoria, dando por terminado el episodio y hablando de que gobernarán directamente Venezuela, tiene ecos de déjà vu, de situación vivida, no una, sino muchas veces. Trump hoy, como Bush en 2003, confunde lo inmediato del acto con las consecuencias del mismo. El éxito espurio de una operación comando es una cosa. La cascada de sucesos que el secuestro del presidente venezolano está y seguirá desencadenando es otra. Porque el secuestro de un presidente no es un hecho baladí. Es abrir una caja de truenos que, a su vez, servirá de desencadenante de hechos posteriores que es prematuro -e imposible- imaginar. Si en 2001 alguien hubiera afirmado que, en 2021, los talibanes volverían a entrar triunfantes en Kabul, las burlas habrían sido masivas. Si en 2003 se hubiera dicho que, en 2011, EEUU se retiraría de Iraq sin haber alcanzado sus objetivos, la reacción habría sido similar. Las cosas, bien lo sabemos, no son cómo empiezan, sino cómo terminan.

Los jefes de Estado son, de entrada, personas internacionalmente protegidas, según lo establece la Convención sobre la prevención y el castigo de delitos contra personas internacionalmente protegidas, inclusive los agentes diplomáticos, adoptada por NNUU el 14 de diciembre de 1973. La ONU considera que “los delitos contra los agentes diplomáticos y otras personas internacionalmente protegidas al poner en peligro la seguridad de esas personas crean una seria amenaza para el mantenimiento de relaciones internacionales normales, que son necesarias para la cooperación entre los Estados”. Según el artículo 2 de dicha Convención,“Serán calificados por cada Estado parte como delitos en su legislación interna, cuando se realicen intencionalmente: a) la comisión de un homicidio, secuestro u otro atentado contra la integridad física o la libertad de una persona internacionalmente protegida”. EE.UU, por tanto, ha perpetrado el secuestro de una persona internacionalmente protegida, lo que constituye un delito internacional. Desde esta perspectiva, los tribunales de EE.UU carecen totalmente de jurisdicción para juzgar a una persona protegida internacionalmente que ha sido objeto de secuestro, figura delictiva en todas las legislaciones del mundo, incluyendo a EE.UU.

Por otra parte, se aplica aquí la antigua y fundamental máxima jurídica de que “nadie puede obtener beneficio de su propio dolo”, es decir, que nadie -persona o Estado-, puede prevalerse de un acto doloso o ilícito como base para obtener ventajas o derechos en un proceso judicial. Los tribunales estadounidenses, en tal sentido, no podrían, si respetaran los fundamentos esenciales del Derecho, juzgar en forma alguna al presidente venezolano. Esto no detendrá a los jueces gringos, pero permitirá constatar, una vez más, que, en EE.UU, no impera el Derecho, sino la barbarie y sólo la barbarie. Como recoge el diario The Washington Post, “La captura de Maduro por parte de Estados Unidos puede ser ilegal; eso probablemente no importará en los tribunales”. Detrás de su rostro de ‘civilizados’ se encuentra el esclavista, el genocida y el pistolero, los tres pilares sobre los que se fue construyendo ese engendro que se hace llamar EE.UU.

Secuestrar a un presidente es un acto de guerra; pero, peor aún, es legitimar con hechos cualquier tipo de arbitrariedad derivada de la fuerza bruta. Es retrotraer al mundo la era del imperialismo salvaje del siglo XIX, cuando los supuestamente civilizados europeos se sentían autorizados, en nombre de su superioridad civilizacional, a asesinar, esclavizar, expoliar, destruir y saquear a los pueblos considerados bárbaros y salvajes. Si Trump puede secuestrar a un jefe de Estado, cualquier otro gobierno se sentirá autorizado, si puede, a ordenar el secuestro de Trump o de cualquier otro presidente.

Otra cuestión debemos tener clara. La política del gobierno estadounidense no obedece únicamente a su histórica vocación de violencia, intervención y uso de la fuerza. Aunque su pulsión violenta les impulsa a actuar casi mecánicamente como pistoleros, esa política sigue las pautas establecidas durante las guerras mundiales, sobre todo en la Segunda Guerra Mundial, cuando Washington exigió a los gobiernos del continente un alineamiento sin fisuras con EEUU. Todos los gobiernos se alinearon, excepto el argentino, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón, que rehusó declarar la guerra al Eje, por su simpatía hacia el fascismo. El punto no es ése. La rebeldía de Perón llevó a EEUU a promover la desestabilización del gobierno argentino, a tal punto que, en 1945, el embajador gringo, Spruille Braden, instigador de la sangrienta Guerra del Chaco, encabezaba las manifestaciones contra Perón. En octubre de 1945, un golpe de estado derrocó a Perón, que tuvo que ser liberado por los golpistas a causa de una enorme presión popular. Perón ganó las elecciones de 1946 usando el eslogan “Braden o Perón”. Hoy, en Venezuela, pueden parafrasear el eslogan, bajo el lema “Trump o Maduro”.

Trump afirma que EE.UU necesita el petróleo y los recursos venezolanos porque, según él, ‘pertenecen’ a EE.UU. En realidad, lo que Trump quiere es controlar los recursos de todo el continente como parte esencial de la preparación de EE.UU de la guerra que viene contra China y Rusia. Como ya señaláramos en De Ucrania al Mar de la China, desde 2017, durante su primer periodo presidencial, Trump diseñó una estrategia militar que repetía, en lo sustantivo, la adoptada por EE.UU en la II Guerra Mundial. Como se recordará, EE.UU batalló a muerte contra Japón de 1941 a 1944 y no entró de lleno en el escenario bélico europeo hasta junio de 1944, cuando, ya vencido Japón, consideró que podía apuntarse a la guerra contra la Alemania nazi. Para 1944, el Ejército Rojo ya había demolido al ejército nazi, de forma que la participación directa de EE.UU en el escenario europeo tuvo más relevancia en Hollywood que en la guerra misma.

No será posible entender la atroz agresión que sufre Venezuela y el propio secuestro del presidente Maduro y de su esposa si se le aísla del escenario mundial y de la lucha, soterrada e implacable, por el cambio sistémico en curso. Es esa lucha lo que explica la beligerancia de Trump en favor de candidatos derechistas ‘trumpistas’ en el continente americano y en la misma Europa. EE.UU no está pretendiendo devolver la región a lo que era hace un siglo. EE.UU quiere gobiernos alineados y serviles en los países americanos y europeos que bailen a su compás, sin vacilación ninguna, para cuando se inicie el enfrentamiento mundial, particularmente por el dominio del océano Pacífico. Aunque el petróleo esté de por medio, nadie en Venezuela se oponía a inversiones estadounidenses en el sector de hidrocarburos. Todo lo contrario, las cortapisas a una relación comercial mutuamente beneficiosa provenían del gobierno estadounidense. En febrero de 2024, Trump anunció que revocaría la licencia que “el corrupto Joe Biden concedió” a Venezuela, en 2022, para que la multinacional Chevron operara en el país.

El petróleo es más cortina de humo que realidad. De siempre se han hecho mejores negocios en la paz que en la guerra. Durante los veinte años que duró la invasión de Afganistán, ninguna empresa de EE.UU pudo extraer beneficios del país. Fue, todo, un desastre militar, político y, sobre todo, económico. El estudio realizado, al respecto, por la Universidad Brown, en 2019, concluyó que la guerra de Afganistán costó a EE.UU la friolera de 978.000 millones de dólares. Haciendo comparaciones, el PIB de Chile, en 2025, fue de 340.000 millones de dólares. El de Suecia, de 640.000 millones.

La visión estratégica de EE.UU explica, también, el aparente menosprecio de Trump hacia los países atlantistas europeos. Trump los desprecia porque, en su mayoría, se han negado a seguir las directrices dadas desde 2017, de rearmarse comprando armamento estadounidense y de multiplicar por tres el gasto militar, hasta alcanzar el 5% del PIB. Trump, contrario a lo que predican los bobos de turno, no quiere a la OTAN débil. La quiere archi-militarizada con armamento gringo que, además de inyectar centenares de miles de millones de dólares a las arcas de EE.UU -que necesita perentoriamente para financiar el rearme contra China-,conforme una amenaza militar suficiente para amedrentar a Rusia. Y quiere a Rusia amedrentada para que, en caso de guerra con China, Rusia no pueda brindar apoyo suficiente a China. Sin apoyo ruso, EEUU podría soñar con derrotar a China y, una vez derrotada China, pasarían a ocuparse de Rusia.

También explica su aparente interés en la paz entre Rusia y Ucrania. En realidad, Trump ofrece un caramelo para distraer a Rusia y así dar tiempo a que los europeos atlantistas se rearmen. No es un esquema de paz lo que Trump está moviendo en Ucrania, sino de guerra. De la guerra sistémica que sostienen aquellos (China, Rusia, India, Irán…) que quieren instaurar un nuevo orden mundial contra los que (EE.UU y sus títeres europeos) se afanan por impedirlo y prolongar cuanto puedan su hegemonía decadente. Eso aclara el apoyo o el silencio cómplice de la casta política europea hacia la operación terrorista de EEUU en Venezuela. Son zorros del mismo piñal unidos en los mismos objetivos.

No hay, en el mundo actual, conflictos aislados unos de otros. Estamos en un sistema de vasos comunicantes donde todos los grandes frentes de conflicto -Ucrania, Gaza, Irán, Asia-Pacífico, África, hoy Venezuela-, están intercomunicados y unos influyen en los otros. Lo que ha movido a EE.UU contra Venezuela está relacionado con la pretensión gringa de apoderarse de Groenlandia. EEUU quiere una Groenlandia yanqui para hacer allí un símil de Taiwán y cerrar a Rusia el acceso al océano Atlántico. Y así…

Es la versión geopolítica del efecto mariposa (“un pequeño cambio ahora puede dar lugar a un cambio gigantesco e impredecible en el futuro”). Pueden ser conflictos localizados en una geografía determinada, pero que forman parte del conflicto global, cuyo escenario principal -no se engañe nadie- es el control del Pacífico. Allí, en el ‘arco del triunfo’ que va de la península coreana a India -que referimos en Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos-, está el corazón de la economía mundial, la mitad de la población y las cuatro mayores potencias globales.

El acto criminal contra Venezuela tiene otras secuelas, las inmediatas. Una de ellas es recordarnos, de golpe, que el imperialismo depredatorio y violento no ha muerto. Está vivo y coleando, esperando únicamente que nos durmamos para asaltarnos. También sirve para recordar que la lucha antiimperialista acabará sólo cuando los sistemas imperialistas hayan sido derrotados. No es posible saber qué derroteros seguirá la agresión contra Venezuela. Lo que debemos tener claro es que, mientras el enemigo está despierto, estamos obligados a permanecer en vigilia. Hoy es Venezuela, mañana cualquiera. De fondo, el planeta entero.

Una inédita versión global de lucha entre opresores y oprimidos. Entre oligarquías y pueblos. Entre un mundo unipolar, en manos criminales, y el mundo multipolar, que queremos en manos de la humanidad. Venezuela es el nuevo capítulo, no el último. Habrá otros. Irán, Egipto, Indonesia, África Central… Y no hay que llamarse a engaño. La acción criminal contra Venezuela acelerará el choque global. Si Trump enseña los dientes otros tendrán que apurarse con los misiles.

Sin dar espacio al desaliento, toca estar alertas y preparados. Se han perdido, se pierden y se perderán batallas, pero, al final, la victoria será nuestra. Hagan números y verán que salen las cuentas.


martes, 10 de febrero de 2026

INFORME: FRANCIA Y REINO UNIDO IMPLICADOS EN ASESINATO DEL HIJO DE GADAFI

 Hispan TV, 06/02/2026

Francia y el Reino Unido están involucrados en el asesinato del hijo del exmandatario de Libia, quien buscaba la reunificación de su país, según informes.

Saif al-Islam Gadafi, hijo del expresidente libio Muamar Gadafi y figura central para la reunificación de Libia, fue asesinado el martes en su residencia en Zintan por desconocidos que irrumpieron en su hogar.

El equipo político de Gadafi calificó el hecho como un “asesinato cobarde y traicionero” y denunció que los atacantes desconectaron las cámaras de seguridad “en un intento desesperado por ocultar pruebas de sus crímenes”.

Según Afshin Rattansi, periodista británico y expresentador de Press TV, fuentes locales en Libia “sospechan que la inteligencia británica utilizó agentes locales para asesinar al hombre visto por muchos como el que podría reunificar Libia, 15 años después de que la OTAN (la Organización del Tratado del Atlántico Norte) bombardeara Libia hasta convertirla en un estado fallido durante su campaña para matar a Muamar Gadafi”.

Rattansi también señaló la posible participación de Francia, recordando que, según cables de WikiLeaks, París buscaba en 2011 asegurar una mayor participación en la producción petrolera del país africano, y que el expresidente francés,Nicolas Sarkozy, estaba negociando para reservar hasta un 35 % de dicha producción.

Saif al-Islam era considerado por muchos como “el candidato con mayores probabilidades de ganar cualquier elección presidencial” y de unir Libia tras años de inestabilidad, con el respaldo de tribus que inicialmente se enfrentaron a su padre en 2011.

Por su parte, el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR, por sus siglas en inglés) indicó que el asesinato se produce mientras Francia, según se informa, ha estado preparando “golpes de Estado neocoloniales” en África y buscando oportunidades de “venganza política” en el continente.

El informe subraya que la influencia francesa en el continente está disminuyendo, ya que varios países se niegan a actuar como “títeres de la oligarquía financiera y política de los globalistas franceses”.

El Servicio de Inteligencia ruso agregó que Francia también habría buscado desestabilizar gobiernos de Burkina Faso, Malí, República Centroafricana y Madagascar, incluyendo un intento de golpe contra el presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré. Según Mahamadou Sana, ministro de Seguridad de Burkina Faso, los planes incluían asesinar al jefe de Estado y atacar otras instituciones clave.

Libia enfrenta inestabilidad desde 2011, cuando Muamar Gadafi fue derrocado y asesinado durante un levantamiento respaldado por la OTAN. Tras la muerte de su padre, Saif al-Islam fue capturado en Zintan y liberado en 2017 como parte de un indulto general, residiendo allí hasta su asesinato.

miércoles, 14 de enero de 2026

DETRÁS DE LOS DISTURBIOS: EL NEXO ISRAEL-PAHLAVI Y LA ILUSIÓN DEL ‘CAMBIO DE RÉGIMEN’ EN IRÁN

 Hispan TV, 12/01/2025

Reza Pahlavi, hijo del Shah derrocado, se alinea con el régimen de Israel en la ilusión de un ‘cambio de régimen’ y la restauración de la monarquía en Irán.

Después de que el régimen israelí lanzara su guerra genocida sin restricciones contra los palestinos en Gaza en octubre de 2023, encontró apoyo en círculos conocidos: los monárquicos iraníes radicados en países occidentales, liderados por el hijo del depuesto Shah.

En declaraciones a los medios occidentales e israelíes tras los eventos del 7 de octubre, el autoproclamado “príncipe heredero”, Reza Pahlavi, respaldó abiertamente la agresión genocida del régimen sionista en Gaza, mientras vilificaba al Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) y a la República Islámica de Irán.

En noviembre de 2024, su esposa, Yasmine Pahlavi, fue fotografiada en una manifestación proisraelí en Washington, ondeando las banderas desacreditadas de los Pahlavi y de Israel, imágenes que fueron rápidamente difundidas a través de redes sociales por las redes de bots vinculadas a Pahlavi.

A medida que la cifra de muertos por la guerra genocida aumentaba, el hijo del exmonarca iraní y sus leales hicieron fuertes presiones en favor del régimen, justificando repetidamente sus crímenes de guerra que llevaron a los asesinos israelíes a recibir órdenes de arresto por parte de la Corte Penal Internacional (CPI).

Pahlavi ha sido intransigente en cuanto a sus estrechos lazos con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y otros altos funcionarios israelíes, así como con grupos de presión, viajando incluso a los territorios ocupados para respaldar públicamente la ocupación, el genocidio y las políticas coloniales de asentamientos del régimen.

La alianza entre los antiguos monárquicos iraníes y el régimen israelí —actores unidos por intereses comunes— cobró mayor impulso después de que Pahlavi y su esposa visitaran los territorios ocupados por Israel en abril de 2024, por invitación del propio Netanyahu.

La visita marcó la formalización de lo que durante mucho tiempo había sido una relación informal y profundamente preocupante.

Esta relación se consolidó aún más después de que el régimen de Tel Aviv lanzara una guerra de agresión injustificada contra Irán en junio de este año, lo que resultó en el martirio de más de 1000 personas, incluidas mujeres y niños.

Mientras la nación iraní lloraba a sus muertos, los monárquicos de Pahlavi celebraban abiertamente. Reza Pahlavi no ofreció palabras de simpatía por las víctimas de la guerra de 12 días, dejando al descubierto dónde realmente radican sus lealtades.

Recientemente, volvió a aparecer cuando los comerciantes en Irán organizaron demostraciones pacíficas en Teherán para protestar contra las fuertes fluctuaciones en la moneda nacional, el rial.

Aprovechando el momento, Pahlavi intentó explotar la situación llamando a células durmientes vinculadas al Mossad (servicio de espionaje del régimen israelí) y la CIA (la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU.) dentro de Irán para incitar disturbios y secuestrar lo que había comenzado como protestas pacíficas.

No mucho antes, el periódico israelí Haaretz informó que Israel estaba llevando a cabo una operación encubierta de influencia utilizando cuentas falsas y contenido generado por inteligencia artificial para promover a Pahlavi y abogar por la restauración de la monarquía en la República Islámica, subrayando la profundidad de esta alianza.

Disturbios en Irán 2026 – El mismo viejo guion

Lo que ocurrió el jueves y el viernes fue calificado como “terrorismo”, como lo describieron de manera precisa los funcionarios iraníes, cuando los manifestantes armados sembraron el caos en Teherán y otras ciudades, incendiando propiedades públicas, incluidos paraderos de autobuses, bancos, hospitales y mezquitas.

La violencia siguió a los llamados de Pahlavi, quien desde su hogar en Maryland instó a los manifestantes dentro de Irán a llevar a cabo actos de terror, conforme a un guion coordinado con las agencias de inteligencia israelíes y estadounidenses.

El líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en sus declaraciones del viernes, enfatizó que el país “no cederá ante los vándalos”, rechazando los actos de destrucción realizados para apaciguar a potencias extranjeras.

Al mismo tiempo, subrayó que las protestas pacíficas por agravios económicos siguen siendo legítimas.

“La República Islámica no cederá ante los vándalos. No tolerará a los mercenarios extranjeros”, dijo, subrayando que cualquiera que sirva a poderes extranjeros es “rechazado” por la nación iraní.

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, repitió estas declaraciones el domingo, afirmando que Irán reconoce el derecho de la gente a protestar pacíficamente por preocupaciones económicas, pero se mantendrá firme contra el terrorismo armado.

“Aquellos que se identifican abiertamente como mercenarios extranjeros, traicionando su propia patria para complacer al presidente de EE.UU. [Donald Trump], transformándose en operativos del (grupo terrorista) Daesh e incitando una guerra terrorista, deben saber que nos enfrentaremos a ellos con las medidas más severas”, advirtió Qalibaf.

El ministro de Asuntos Exteriores, Seyed Abás Araqchi, también advirtió a Estados Unidos y al régimen israelí sobre su apoyo a los manifestantes en una publicación en X el sábado.

“El exdirector de la CIA de Trump ha destacado abiertamente, sin vergüenza, lo que Mossad y sus habilitadores estadounidenses están realmente haciendo”, escribió, refiriéndose al exjefe de la CIA Mike Pompeo.

El ala de inteligencia del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán también declaró en un comunicado el viernes que todos los complots respaldados por extranjeros destinados a desestabilizar el país serían enfrentados de manera decidida.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani, también dijo que las fuerzas de seguridad y el poder judicial estaban preparadas para responder “de la manera más firme” contra individuos vinculados a extranjeros involucrados en actos de violencia armada y ataques organizados dirigidos a la nación iraní.

Pahlavi, según los observadores, actúa como un peón en este juego siniestro jugado por EE.UU. y el régimen israelí para lograr lo que han buscado durante más de cuatro décadas.

La vida lamentable del joven Pahlavi

La historia de vida del joven Pahlavi se presenta como una crónica peculiar marcada por reveses repetidos en casi todos los ámbitos: político, académico, familiar, profesional, financiero y comercial, fracasos que los observadores vinculan con aspiraciones grandiosas que nunca fueron realistas.

Nació como el hijo mayor de Mohamad Reza Pahlavi, el exautócrata iraní instalado y sostenido por el respaldo de los Estados Unidos y el Reino Unido, y fue preparado desde la infancia como el sucesor designado al trono.

Sin embargo, esa trayectoria se desplomó cuando los iraníes se levantaron contra la monarquía respaldada por Occidente hace más de cuatro décadas, derrocando el régimen y estableciendo la República Islámica.

Mientras se desarrollaba la revolución popular, huyó de Irán con su familia y finalmente se estableció en Estados Unidos. Allí, se inscribió en dos universidades distintas, pero no logró completar sus estudios en ninguna de ellas.

Incluso antes de la Revolución Islámica, intentó recibir entrenamiento de piloto en el sistema militar de EE.UU., inscribiéndose en un programa de un año, pero abandonó apenas unos meses antes de finalizar.

Años después, en sus memorias, alegó que se había ofrecido como voluntario para servir en la Fuerza Aérea de Irán durante la invasión del exrégimen baasista de Irak, pero fue rechazado. Esta narrativa ha sido ampliamente descartada como una invención destinada a construir un mito personal heroico.

Tras la muerte de su padre, el joven de 20 años se autoproclamó “rey” de Irán, una autoconformación que no recibió ningún reconocimiento, ni siquiera del gobierno de EE.UU., que deliberadamente se distanció de él.

Décadas más tarde, revelaciones de figuras de inteligencia israelíes expusieron que durante la década de 1980, en el período de Defensa Sagrada (ocho años de guerra impuesta por el exrégimen iraquí contra la nación iraní entre 1980 y 1988), Pahlavi de hecho estaba tramando un golpe de Estado para reinstalarse como monarca.

Se informó que el plan comenzó con acercamientos a Yaakov Nimrodi, el operativo de inteligencia israelí involucrado en la formación del temido SAVAK iraní (policía secreta del régimen de Pahlavi), e incluyó la aprobación de casi 800 millones de dólares en material militar por parte del entonces ministro de asuntos militares del régimen israelí, Ariel Sharon.

El plan colapsó por completo, tras lo cual Pahlavi se retiró de la vista pública, mudándose a una lujosa finca en Virginia. Allí, se casó, vivió de manera extravagante y gastó generosamente los fondos que, según se informó, fueron suministrados por patrocinadores estadounidenses e israelíes.

Su mala gestión financiera finalmente le pasó factura. Antiguos colaboradores del régimen derrocado interpusieron demandas en su contra, y se le vio en los tribunales defendiendo su caso, alegando que había agotado sus fondos.

Por su propio reconocimiento, el hijo de 63 años del último monarca de Irán nunca ha tenido un empleo estable, sobreviviendo en cambio gracias a la riqueza que su padre robó del pueblo iraní y a las donaciones de los partidarios de la monarquía establecidos en países occidentales.

La pérdida del privilegio real resultó devastadora para su familia. Dos de sus hermanos supuestamente sufrieron de depresión severa y abuso de sustancias, lo que los llevó a quitarse la vida.

Incluso a nivel personal, muchas de sus aspiraciones no se materializaron. Uno de sus deseos más prolongados, tener un hijo que pudiera servir como un heredero simbólico, nunca se cumplió.

La meta inalcanzable

Durante muchos años, Pahlavi se presentó a sí mismo como políticamente neutral, insistiendo en que no tenía interés en restaurar la monarquía, una concesión a la realidad de que tal proyecto era implausible.

Sin embargo, el aliento de sus aliados estadounidenses y sionistas lo empujó constantemente de nuevo al foco político.

Cada vez que surgían disturbios en Irán, se apresuraba a involucrarse, pidiendo la destitución del liderazgo democráticamente elegido de la República Islámica y presentándose como un supuesto líder alternativo.

Durante la década de 2010, los gobiernos occidentales, particularmente EE.UU., el Reino Unido e Israel, extendieron el apoyo a un amplio espectro de facciones antiraníes, desde grupos marxistas y separatistas étnicos hasta monárquicos, incluidos Pahlavi.

Al igual que otras entidades respaldadas por Occidente, etiquetadas como “la oposición”, él se proclamó líder de un “consejo nacional” amplio e inclusivo, que en la práctica no era más que una plataforma personal rodeada por un pequeño círculo de leales.

Las redes satelitales en persa lo promovieron con entusiasmo como líder de la oposición, especialmente el canal monárquico con sede en el Reino Unido Manoto, que cesó sus operaciones a principios de este año.

Estos medios se centraron en idealizar el gobierno monárquico como una utopía perdida, glamorizando el estilo de vida de la antigua élite gobernante y enfocándose en audiencias más jóvenes. Su contenido adicional incluía revisionismo histórico, teorías de conspiración sobre la revolución, el desprecio por los logros de Irán y un énfasis desproporcionado en problemas sociales aislados.

Pahlavi aparecía regularmente en estas plataformas, repitiendo las narrativas geopolíticas de Washington, Londres y Tel Aviv, mientras negaba consistentemente la legitimidad de la República Islámica.

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca, Pahlavi identificó lo que creía ser una nueva apertura. Se alineó con una administración dominada por neoconservadores y sionistas duros, respaldando la retirada de EE.UU. del acuerdo nuclear de 2015 y repitiendo la retórica de Trump sobre el programa nuclear de Irán.

Se convirtió en un defensor vocal de la campaña de “presión máxima”, afirmando absurdamente que las sanciones asfixiantes reflejaban los deseos del pueblo iraní, una declaración que reveló su profundo desapego de la realidad vivida por ellos.

En ese momento, sus acciones sugerían una confianza de que la estrategia de Trump desmantelaría el sistema político de Irán, y trabajó para presentarse como una figura lista para un “nuevo Irán” diseñado por Estados Unidos.

Fue visto con frecuencia junto a Sheldon Adelson, el difunto multimillonario republicano y sionista militante que alguna vez sugirió abiertamente el uso de un arma nuclear contra Irán. También asistió a varios eventos en el Instituto Washington para la Política del Cercano Oriente (WINEP, por sus siglas en inglés), un centro de estudios afiliado a AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel), conocido por su agenda proisraelí agresiva.

Cuando las políticas de Trump finalmente fracasaron, las esperanzas de Pahlavi se desvanecieron, lo que lo llevó a buscar un apoyo más directo, tanto financiero como simbólico, del propio régimen sionista.

Alineación Pahlavi-Israel

En abril de 2023, Pahlavi y su esposa realizaron una visita de cinco días a los territorios ocupados por Israel, donde fueron recibidos cálidamente por Netanyahu y la ministra de inteligencia Gila Gamliel.

En Tel Aviv, Pahlavi repitió casi palabra por palabra la retórica de Netanyahu, fantaseando conjuntamente sobre el colapso de la República Islámica y el regreso del régimen monárquico.

Acompañados por Gamliel, la pareja recorrió varios sitios, asistió a una ceremonia en Yad Vashem y realizó una oración judía en el muro de Al-Buraq (Muro de los Lamentos), evitando cuidadosamente cualquier visita a la Mezquita Al-Aqsa o el reconocimiento de la ocupación palestina.

Su esposa luego compartió fotografías con soldados israelíes en la ocupado Al-Quds (Jerusalén) Este, con un lema previamente utilizado durante los disturbios respaldados por Occidente e Israel en Irán.

Pahlavi fue acompañado en el viaje por Amir Hosein Etemadi, Said Qasemineyad y Mark Dubowitz de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), una organización de cabildeo sionista con sede en Estados Unidos.

Los tres son conocidos por sus posiciones virulentamente antiraníes y antipalestinas, su defensa de sanciones severas y su apoyo abierto a la confrontación militar entre EE.UU. e Israel con Irán.

También se reunió con Hananya Naftali, un propagandista de redes sociales vinculado al Likud y asociado de Netanyahu, que ha mantenido cuentas en persa en X y Facebook desde 2020, a pesar de no hablar el idioma.

Los medios israelíes y el propio Pahlavi etiquetaron la visita como “histórica”, aunque en realidad no fue más que un ejercicio mutuo de relaciones públicas, reflejando vínculos establecidos de largo plazo más que un verdadero avance.

La relación entre la dinastía Pahlavi y los intereses sionistas se remonta a la década de 1960, cuando se creó SAVAK con la ayuda de Israel y se finalizaron acuerdos secretos sobre petróleo, lejos del escrutinio público.

Las propias conexiones de Pahlavi con la inteligencia israelí datan de la década de 1980, cuando buscó su ayuda para orquestar un golpe monárquico, vínculos que solo se han profundizado con el tiempo.

Desde la guerra de junio contra Irán, Israel ha vuelto a respaldar al aspirante a gobernante, sin ningún éxito

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