Mostrando entradas con la etiqueta Guerra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2026

EL GRAN DESPOJO DEL BIENESTAR Y LA ARQUITECTURA DEL CUARTEL EUROPEO

Alejandro Marcó del Pont
Nueva Revolución, 07/07/2026

En algún lugar de la memoria colectiva europea, entre el polvo de los archivos y las fotografías sepia, permanece la imagen de aquella sala cargada de humo en Berlín, el 20 de febrero de 1933. Veinticuatro hombres, los barones del acero, la química y la banca teutona, la elite alemana se sentaban frente a un cabo bohemio de bigote ridículo para entregarle las llaves del Reich.

Éric Vuillard, en su escalofriante crónica de El orden del día, reconstruyó aquella escena con la precisión de un forense, dejándonos la lección más amarga de la historia económica del siglo XX. Las catástrofes no las provocan los locos, sino los hombres respetables que firman los cheques. Pero hay una verdad aún más oscura que subyace en aquella reunión, una que los historiadores oficiales suelen omitir en sus eufemismos. Aquellos veinticuatro caballeros no solo traicionaron a la democracia de Weimar; iniciaron el mayor ejercicio de despojo, expoliación y sumisión de las clases trabajadoras que Europa hubiera conocido.

Hay similitudes entre el periodo de entreguerras (1918-1939) y la situación actual con las élites europeas. El paralelismo es llamativo, aunque no exactos, la historia no se repite idénticamente, pero rima. En ambos casos, las élites económicas, políticas e intelectuales europeas percibieron una amenaza existencial a su orden liberal/capitalista y responden con estrategias de contención, rearme ideológico y apoyo selectivo a fuerzas «defensoras» del statu quo, a menudo con un giro hacia posiciones más derechistas.

De la lectura se desprende que las élites europeas quieren tres cosas al mismo tiempo: contener a Rusia, reconstruir el poder geopolítico europeo y descargar el costo de la crisis sobre el trabajo y el bienestar social. El problema es que esas tres metas chocan entre sí,: la militarización exige gasto público; la competitividad demanda salarios más bajos y ajustes, y la cohesión política se debilita cuando la población percibe que paga el precio de una estrategia diseñada desde arriba.

Para comprender la magnitud de este despojo, hay que mirar sin anestesia lo que ocurre en el corazón industrial de Europa. El motor de Europa se está apagando, y esto no es un misterio, sino el resultado de la ruptura del modelo de negocios alemán (gas ruso barato + manufactura de alta calidad + exportación a China). Recientemente, a finales de junio de 2026, se anunció que Volkswagen planea cerrar cuatro plantas en Alemania y despedir a 100.000 trabajadores en todo el mundo. El colapso del modelo alemán no es un accidente, es una reestructuración de clase planificada.

Esto refleja una desindustrialización acelerada donde los costes energéticos y las regulaciones verdes destruyen el tejido industrial tradicional. La vieja burguesía industrial europea está sufriendo, pero esto abre la puerta a que los capitales financieros y los fondos de inversión (muchos de ellos estadounidenses o vinculados a las grandes gestoras de activos) adquieran activos europeos a precios de remate, reconfigurando la propiedad de la industria hacia un modelo más financiero y menos productivo.

El capital financiero no necesita fábricas en el Ruhr; necesita bonos verdes, derivados de carbono, algoritmos de gestión de datos y activos comprados a precio de saldo. El despojo consiste en transferir la riqueza pública y productiva a los balances privados de los fondos de inversión, dejando a la ciudadanía con las migajas de una economía de servicios precarizados.

Mientras Alemania es vaciada de su poderío productivo, Londres y París arden en un caos político que sirve como la cortina de humo perfecta para esta operación. El desastre político del Reino Unido, atrapado en la trampa del Brexit y en una sucesión de gobiernos débiles, la fragmentación de Francia, con la extrema derecha acechando el Eliseo y una izquierda irreconciliable, son presentados por los medios hegemónicos como la crisis de la democracia. Nada más lejos de la realidad. Este caos es la condición de posibilidad para el verdadero objetivo de las elites. La construcción del Estado de la Vigilancia.

En la cúspide de esta arquitectura del despojo se erigen tres pilares fundamentales que operan en perfecta simbiosis para garantizar que la riqueza fluya hacia arriba y el control se imponga hacia abajo. El primero de estos pilares es la ingeniería ideológica y moral representada por George Soros y su red de Fundaciones por una Sociedad Abierta. Soros no es un simple filántropo; es el jefe de inteligencia ideológica de las elites transnacionales. Su función en esta transición del bienestar a la vigilancia es crucial: reemplazar la soberanía popular por una red de ONG, think tanks y activismo legal que dicta los límites de lo pensable.

Las Open Society Foundations no buscan el bienestar material de las clases bajas; buscan la sumisión ideológica. Financian la «sociedad civil» que exige la apertura de fronteras (para garantizar un flujo de mano de obra barata y precaria que presione los salarios a la baja) y que, al mismo tiempo, exige la censura de cualquier discurso que desafíe el consenso tecnocrático de Bruselas. Soros provee el marco moral que justifica el Estado de la Vigilancia, bajo la premisa de proteger la «democracia liberal» y los «derechos humanos», se legitima la persecución legal, financiera y mediática de cualquier disidencia. Es la vigilancia del pensamiento, la policía de la moralidad que asegura que las masas empobrecidas no culpen al sistema financiero, sino a los chivos expiatorios de turno.

El segundo pilar es la banca de la reestructuración y el parasitismo financiero, encarnado históricamente por la dinastía Rothschild y, hoy, por la red de bancos de inversión y gestoras de activos globales. Si el Estado del Bienestar se financiaba con los impuestos al trabajo y a la producción nacional, el nuevo Estado de la Vigilancia y el Cuartel se financia con deuda. Aquí es donde se consuma el gran despojo económico. Las elites financieras utilizan las crisis que ellas mismas provocan o exacerban para rescatar a los Estados no con dinero gratuito, sino con deuda impagable. A cambio de esta deuda, los Estados europeos están obligados a hipotecar sus infraestructuras públicas, sus sistemas de pensiones y sus recursos naturales.

Rothschild & Co y sus pares asesoran la privatización silenciosa de lo que queda del patrimonio público. Cada vez que un Estado europeo necesita emitir deuda para mantener a flote su maltrecho sistema de salud o para financiar el déficit energético, los fondos de inversión globales compran esa deuda, exigiendo a cambio «reformas estructurales», es decir, recortes en el gasto social, aumento de la edad de jubilación y flexibilización laboral. El despojo es la financiarización de la vida misma: el capital financiero se alimenta de la sangre del Estado social, absorbiendo la riqueza de las generaciones presentes y futuras para inyectarla en los mercados de activos globales.

El tercer pilar, y quizás el más visible en su brutalidad, es el complejo militar-industrial europeo. La provocación y el enquistamiento del conflicto con Rusia no son un error de cálculo diplomático; son la gallina de los huevos de oro del nuevo modelo de acumulación. El Estado del Bienestar gastaba dinero en construir hospitales, escuelas y redes de transporte, bienes que mejoraban la vida de la población y fortalecían su capacidad de organización.

El Estado del Cuartel gasta ese mismo dinero en comprar drones, misiles y sistemas de vigilancia a corporaciones privadas como Rheinmetall, BAE Systems o Thales. Este es el secreto a voces de las elites europeas. La guerra y la amenaza de guerra son el único keynesianismo que les queda. Ante la imposibilidad de generar crecimiento real en una economía desindustrializada y envejecida, la única forma de inyectar dinero público en la economía sin que la población lo reclame en forma de bienestar social es a través del gasto militar.

Las elites europeas necesitan a Rusia como el enemigo existencial para justificar el aumento exponencial de los presupuestos de defensa. Este gasto público es una trasferencia directa de riqueza de los contribuyentes europeos a los accionistas del complejo militar-industrial. Es el despojo definitivo: obligar a una clase media empobrecida a pagar con sus impuestos los dividendos de las empresas que fabrican las armas que amenazan su propia seguridad.

Y conectando, orquestando y beneficiándose de estos tres pilares se encuentra el gran depredador, la entidad que ha trascendido la mera influencia para convertirse en el verdadero soberano de Europa, BlackRock. Larry Fink y su fondo de catorce billones de dólares no son un actor más en el mercado; son la encarnación del feudalismo financiero global. BlackRock es el dueño de la sustitución del Estado del Bienestar por el Estado de la Vigilancia y el Cuartel porque BlackRock es accionista mayoritario de todo lo que compone este nuevo sistema.

Poseen las acciones de las empresas de energía que estrangulan a la industria alemana; poseen la deuda de los Estados francés y británico que los obliga a recortar los servicios públicos; poseen las empresas tecnológicas que proveen los algoritmos de vigilancia y censura, y, por supuesto, son los principales accionistas de Rheinmetall y de las grandes corporaciones de defensa.

BlackRock no tiene patria, no tiene lealtad a la constitución de ningún Estado europeo y no rinde cuentas ante ningún electorado. Para BlackRock, la «transición verde» no es una necesidad ecológica, es un mecanismo para crear nuevos mercados de activos financieros y destruir la vieja industria que exige derechos laborales. Para BlackRock, la guerra en Ucrania no es una tragedia humanitaria, es una oportunidad para lanzar Exchange Traded Fun (ETFs), o fondo cotizado de defensa europea y capitalizar el miedo. BlackRock es el nuevo Krupp, el nuevo Siemens, el nuevo IG Farben, pero multiplicado por mil y liberado de cualquier atadura territorial.

Las elites europeas ante la pregunta de si son parte del desastre o los ganadores, la hipótesis y el concepto de «capitalismo de crisis» sugiere que la facción tecnocrática, financiera y verde está ganando. La teoría de las elites sugiere que están utilizando la crisis para consolidar el poder supranacional de la Unión Europea y evolucionar su marco legal hacia una mayor centralización.

Si aplicamos a esta Europa, la de 2026, el marco analítico que Ian Kershaw desarrolló en su magistral “Descenso a los infiernos”, el paralelismo no es solo perturbador, es revelador de la intencionalidad de las elites. Kershaw identificó cuatro motores que empujaron a Europa al abismo entre 1914 y 1949: las tensiones nacionalistas, las disputas territoriales, los conflictos de clase y las crisis del capitalismo. Pero su gran lección es cómo las elites conservadoras y financieras utilizaron estos motores para justificar la destrucción de la democracia y los derechos sociales.

En los años treinta, el pánico sistémico de las elites ante el comunismo y la revolución obrera las llevó a apoyar, financiar y armar a los movimientos fascistas. Necesitaban un leviatán que aplastara a los sindicatos, eliminara el derecho a huelga y sometiera a la clase trabajadora a la disciplina de la economía de guerra. El fascismo no fue un accidente histérico de las masas; fue la solución de emergencia de las elites para salvar el capital mediante el terror de Estado.

Al igual que en el periodo de entreguerras, las elites actuales están dispuestas a sacrificar la democracia liberal, el bienestar social y la paz para garantizar la seguridad del capital y su propia supervivencia en la cúspide de la pirámide. Utilizan la amenaza de Rusia y China como el nuevo «peligro bolchevique», un chivo expiatorio geopolítico que les permite imponer medidas de austeridad, recortar libertades civiles y desviar el presupuesto público hacia el aparato de seguridad. El enemigo externo es la coartada perfecta para el despojo interno.

El despojo se ha vuelto invisible, automatizado y aceptado como «sentido común» por una población que ha sido educada para temer más al «discurso de odio» o a la «desinformación» que, a la pobreza, a la guerra o a la pérdida de su soberanía. Las elites han logrado que los propios ciudadanos se vigilen, se delaten y se autocensuren, externalizando la función de la policía política a la propia sociedad civil, esa misma que Soros y sus ONG han meticulosamente adiestrado en la pureza moral y la obediencia tecnocrática.

Al destruir el Estado del Bienestar, las elites europeas han eliminado el colchón de contención social. Han sustituido la esperanza por el miedo, y el miedo, cuando se acumula durante demasiado tiempo en una población acorralada, no genera sumisión; genera una presión explosiva. El despojo tiene un límite físico. Cuando la clase media europea ya no pueda pagar la calefacción, cuando los trabajadores de las ciudades desindustrializadas no tengan nada que perder, cuando la realidad material de la pobreza y la guerra llame a sus puertas, ninguna ley de «desinformación» y ningún algoritmo de vigilancia podrá contener la furia de una sociedad a la que se le ha robado el futuro.

La historia, como Kershaw demostró y como Vuillard noveló, suele castigar esa arrogancia. Las catástrofes históricas rara vez son causadas por monstruos sádicos al principio; son causadas por elites conservadoras, banqueros y tecnócratas que creen que pueden gestionar el caos para proteger sus privilegios. Las elites europeas actuales, al financiar la guerra contra Rusia y permitir la desindustrialización de Alemania, están caminando por el mismo precipicio, convencidas de que su ingeniería financiera y militar las salvará.

Pero los nuevos veinticuatro caballeros, los Soros, los Rothschild, los Fink, los Von der Leyen, los Macron, no han aprendido la lección de sus predecesores. Creen que esta vez será diferente. Creen que el monstruo les obedecerá. La historia, terca y repetitiva, les recordará que los monstruos nunca obedecen a quienes los financian. Europa, una vez más, desciende a los infiernos. Y esta vez no habrá un 1945 que la rescate de sí misma.

viernes, 29 de mayo de 2026

LA DESOBEDIENCIA CIVIL CONTRA EL ALISTAMIENTO ES CADA VEZ MÁS AGRESIVA EN UCRANIA

 mpr21, 25/05/2026

Los ucranianos no quieren la guerra y, o bien huyen del país, o se niegan a ir a filas. A medida que se prolonga la guerra, la desobediencia civil contra el servicio militar obligatorio es cada vez más agresiva. El año pasado estuvo marcado por las ejecuciones de reclutadores.

Según datos oficiales del gobierno de Kiev, entre 2024 y 2025 los ataques a los oficiales de reclutamiento se han triplicado. En los primeros cuatro meses de este año se han producido al menos 117 ataques, más de 20 veces los cinco registrados en todo el primer año de la guerra.

A finales de enero un hombre se presentó en un centro de entrenamiento militar y mató a tiros al oficial que había reclutado a la fuerza a un conocido suyo.

En diciembre un oficial de reclutamiento fue ejecutado a puñaladas en la ingle por un hombre al que le había exigido la documentación. Luego agredió a otros tres oficiales antes de huir.

Los medios ucranianos dicen que los vídeos mostrando los secuestros de los reclutadores están alimentados por las redes de desinformación rusas. No obstante, es un hecho que son muy frecuentes, incluso en la vía pública, debido a una fuerte disminución de los alistamientos voluntarios y la escasez de mano de obra.

En diciembre un grupo de personas atacó a unos reclutadores que intentaban comprobar los documentos de los transeúntes en la via pública, hiriendo a uno de ellos, que acabó con una costilla rota.

Este año los enfrentamientos han aumentado. En enero un hombre mató a un oficial de reclutamiento y huyó con uno de los reclutas que escoltaba.

En febrero, hubo dos ataques contra los reclutadores en Jarkov y la región de Lvov. La policía sospechaba que en el último, una persona intentó ayudar a un recluta a escapar. Un mes después, un grupo embistió una furgoneta conducida por reclutadores y asaltó el vehículo para liberar al recluta que habían secuestrado.

En la primera semana de abril, hubo tres apuñalamientos en cuatro días, incluido el de un reclutador apuñalado en el cuello por un policía de aduanas cuyo hermano él y sus colegas habían intentado alistar por la fuerza.

Unos días más tarde, un grupo de adolescentes agredió a los reclutadores para proteger a un hombre al que intentaban secuestrar, y el mes terminó con un soldado de 48 años desertando y disparando su arma contra un coche en el que se encontraban los reclutadores junto a un policía. Dos de ellos fueron ingresados en el hospital.

Hace apenas unos días, un presunto evasor del servicio militar obligatorio envió a dos reclutadores más al hospital en estado grave, apuñalándolos cuando intentaban comprobar sus documentos.

Dos millones de desertores

El propio Ministro de Defensa ucraniano ha revelado que hay dos millones de desertores del servicio militar obligatorio. Si bien el alistamiento voluntario caracterizó la guerra en los primeros meses de combates, ahora el 70 por ciento de son reclutados a la fuerza.

Los ciudadanos ucranianos que huyeron a Europa al comienzo de la guerra se opusieron a los intentos europeos de repatriarlos, en algunos casos para ser reclutados a petición del gobierno ucraniano.

Mientras los ucranianos adinerados sobornan a los funcionarios para evitar el reclutamiento, el comandante de la Guardia Nacional Ucraniana insta a quienes “tienen problemas de dinero” para unirse al ejército. La gran mayoría de las bajas en combate proceden de localidades pequeñas, donde las tasas de pobreza son más altas.

Hay más en juego que sólo la victoria o la derrota de Ucrania. La prolongación de la guerra ha creado e intensificado una grave crisis económica y demográfica que amenaza el futuro de Ucrania como Estado viable. Algunos medios alemanes han comenzado a comparar a Ucrania con Gaza.

La semana pasada, el jefe de la Oficina de Política Migratoria de Ucrania estimó que el 70 por cien de los inmigrantes en el extranjero podrían no regresar al país, lo que resultaría en una amenaza de escasez de mano de obra en sectores cruciales. El Estado ucraniano, que ya cuenta con enormes préstamos europeos, tiene una deuda insostenible de miles de millones de euros con las familias de los soldados caídos, cuyo número ha crecido exponencialmente.

martes, 7 de abril de 2026

EL AGUA AL LÍMITE: EL FRENTE DE LA DESALINIZACIÓN EN EL GOLFO, EN UNA GUERRA QUE SE EXTIENDE

 Geopolítica rugiente, 03/04/2026

En una región que se sustenta en el agua gestionada, es posible que la próxima escalada no afecte al petróleo, sino a los sistemas que hacen posible la vida

La seguridad hídrica del Golfo Pérsico se enfrenta ahora a una prueba existencial, ya que las plantas desalinizadoras pasan de ser pilares del desarrollo a convertirse en objetivos militares estratégicos, lo que pone en un riesgo sin precedentes la continuidad de la vida urbana y los flujos de inversión en toda la región.

La dependencia estructural de los Estados del Golfo respecto a la desalinización del agua de mar para su seguridad hídrica pone de manifiesto una vulnerabilidad crítica ante la agresión en curso de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada a finales del pasado mes de febrero.

A medida que los bombardeos recíprocos se intensifican y persisten, crece la preocupación de que el enfoque estratégico de las partes beligerantes se desplace más allá de las instalaciones militares y la infraestructura energética convencional hacia la propia costa.

Los indicadores económicos muestran que cualquier interrupción en las plantas desalinizadoras amenaza la continuidad de los centros urbanos y la actividad industrial en una región totalmente desprovista de recursos hídricos naturales renovables.

Una región diseñada contra sus propios límites

El Golfo Pérsico alberga el mayor mercado de desalinización del mundo, con aproximadamente 3.401 plantas en funcionamiento, que abarcan grandes instalaciones, sistemas de ósmosis inversa de mediana escala y unidades integradas en complejos industriales.

En conjunto, producen más de 22 millones de metros cúbicos diarios, lo que representa casi un tercio de la producción mundial. La dependencia es casi total: Catar depende de la desalinización para el 99 % de su agua, Baréin y Kuwait para el 90 %, Omán para el 86 % y los Emiratos Árabes Unidos para el 42 %. Arabia Saudí depende de la desalinización para alrededor del 70 % de su suministro a grandes ciudades como Riad y Yeda.

Estas plantas se agrupan a lo largo de las costas, dentro del alcance de los misiles y drones iraníes, lo que vincula la seguridad nacional del Golfo directamente a la supervivencia de estas instalaciones. Perderlas paralizaría ciudades enteras.

Ciudades como Dubái y Doha dependen de un suministro ininterrumpido de agua para mantener los sistemas de refrigeración de los centros de datos y los vastos complejos comerciales. Una interrupción que durara más de 48 horas provocaría consecuencias económicas y sociales que superarían con creces la capacidad de los sistemas locales de gestión de crisis.

Cuando el agua se convierte en un campo de batalla

La mayoría de las instalaciones de desalinización del Golfo funcionan mediante sistemas de producción lineales, en los que un daño en una sola etapa —bombas de alta presión o unidades de membrana— detiene todo el proceso.

Los informes de la primera semana de la agresión señalaban daños en la planta de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos, y en la planta de Doha Oeste, en Kuwait, causados por restos de misiles interceptores. Teherán acusó a Washington de atacar una instalación en la isla de Qeshm, mientras que Manama culpó a Irán de atacar una planta de Baréin. Estos incidentes indican un posible cambio hacia el ataque a las infraestructuras que sustentan la vida civil, lo que eleva el coste de la guerra en todos los frentes.

Estas instalaciones son intrínsecamente difíciles de defender. Su escala, exposición y dependencia de la toma directa de agua de mar limitan las opciones de fortificación. Protegerse exige amplios recursos de defensa aérea, lo que agota las reservas de misiles interceptores en lo que se perfila como una prolongada guerra de desgaste. Un solo dron que penetre en una unidad de control central podría inutilizar una planta que abastece a un millón de personas durante semanas.

Energía y agua: un único punto de fallo

Alrededor del 75 % de las plantas desalinizadoras del Golfo funcionan mediante cogeneración, lo que vincula la producción de agua directamente a la generación de electricidad. Cualquier ataque contra las redes de suministro de gas o las centrales eléctricas paralizaría la producción de agua sin afectar directamente a las unidades de desalinización.

Esta interdependencia crea una vulnerabilidad en varios niveles: un solo ataque puede dejar sin servicio tanto la electricidad como el agua simultáneamente. 

También complica la recuperación. Los transformadores destruidos en los complejos de desalinización requieren importaciones pesadas y especializadas, difíciles de conseguir ya que las rutas marítimas se ven interrumpidas o los puertos son blanco de ataques. Reiniciar las centrales térmicas tras paradas repentinas conlleva el riesgo de daños duraderos en las turbinas y calderas debido a cambios bruscos de temperatura y presión.

La desalinización en sí misma consume una enorme cantidad de energía. Cada metro cúbico requiere un aporte significativo de combustible o electricidad. A medida que el ataque estadounidense-israelí entra en su quinta semana, los sectores energéticos del Golfo se enfrentan a una presión creciente para satisfacer la demanda interna y, al mismo tiempo, mantener los compromisos de exportación. 

La guerra invisible: los frentes cibernéticos 

Las modernas plantas desalinizadoras dependen de complejos sistemas de control digital, lo que abre un campo de batalla paralelo en el ciberespacio. Irán ha demostrado una capacidad avanzada para atacar las infraestructuras de agua y energía mediante operaciones cibernéticas.

La penetración en estos sistemas permite a los atacantes detener la producción, dañar componentes internos alterando las velocidades de rotación o la presión, o manipular los niveles de tratamiento químico, lo que hace que el agua no sea apta para el consumo. 

Los ciberataques son difíciles de detectar en tiempo real y pueden paralizar las operaciones sin causar destrucción visible, lo que complica las reparaciones y agrava la confusión dentro de las estructuras de gestión de crisis. Los operadores se ven obligados a destinar enormes recursos a la ciberseguridad, pero las vulnerabilidades persisten debido a las cadenas de suministro de software y hardware integradas a nivel mundial.

Incluso una manipulación menor del software puede desencadenar desequilibrios químicos, exponiendo a la población a agua no apta para el consumo antes de que se detecte. Estos ataques no solo apuntan a la infraestructura, sino también a la confianza pública, utilizando el pánico como arma en el marco de la guerra híbrida. 

La contaminación como arma de guerra 

La naturaleza semicerrada del Golfo Pérsico lo hace altamente susceptible a una rápida contaminación ambiental. Los derrames de petróleo, ya sean deliberados o colaterales, pueden paralizar las plantas desalinizadoras al obligar al cierre de los puntos de toma para proteger las membranas sensibles.

Una repetición de lo ocurrido en 1991 —cuando Irak vertió millones de barriles de petróleo en las aguas del Golfo— devastaría los modernos sistemas de ósmosis inversa, que son mucho más sensibles a la contaminación que las antiguas plantas térmicas. 

Los ataques contra instalaciones nucleares o petroquímicas costeras iraníes también podrían provocar contaminación radiactiva o química a largo plazo, dejando inutilizables vastas zonas marinas y dañando ecosistemas esenciales para la filtración natural. El resultado sería un aumento de los costes de tratamiento y una reducción drástica de la vida útil de los equipos.

La protección de los sistemas de toma de agua requiere el despliegue constante de barreras flotantes y equipos de respuesta rápida. En tiempos de guerra, estas operaciones se enfrentan a amenazas como las minas navales o las embarcaciones cargadas de explosivos. La interrupción del complejo de Jebel Ali en Dubái, por ejemplo, cortaría el suministro de agua a un centro comercial global, lo que provocaría pérdidas diarias que se cifrarían en miles de millones de dólares.

Mercados, capital y el precio de la inseguridad hídrica

Las amenazas a la infraestructura de desalinización golpean el núcleo del modelo económico del Golfo, construido sobre la estabilidad y la previsibilidad. Las calificaciones crediticias dependen de la prestación ininterrumpida de servicios esenciales a los ciudadanos y a millones de trabajadores expatriados.

Las amenazas persistentes a los sistemas de agua elevan las primas de seguro de los activos industriales y costeros, lo que aumenta el coste de hacer negocios. Los efectos se multiplican: se paralizan grandes proyectos inmobiliarios e industriales, disminuye la inversión extranjera y los presupuestos estatales absorben la carga de las reparaciones de emergencia y las costosas alternativas en medio de la interrupción de las cadenas de suministro globales.

Los ataques repetidos acelerarían la fuga de capitales hacia entornos más estables. Las corporaciones multinacionales con sede en ciudades del Golfo reevaluarán sus planes de expansión si la disponibilidad de agua se vuelve incierta. Esto somete a una presión directa a los programas de transformación económica a largo plazo, incluida la Visión 2030 de Arabia Saudí.

Fomentar la resiliencia bajo fuego

En respuesta, los Estados del Golfo están tomando medidas para reforzar la resiliencia hídrica. Las unidades móviles de desalinización —instaladas en barcos o camiones— ofrecen un alivio temporal, aunque su producción sigue siendo limitada.

Se están llevando a cabo medidas más estratégicas. Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí están invirtiendo en el almacenamiento en acuíferos, inyectando el excedente de agua desalinizada bajo tierra. El sistema de Abu Dabi, por ejemplo, puede abastecer hasta 90 días de demanda de emergencia. El almacenamiento subterráneo proporciona una protección que los embalses expuestos no pueden ofrecer.

Entre las soluciones más eficaces se incluyen las inversiones estratégicas de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí en el almacenamiento de agua mediante la inyección en acuíferos del excedente de agua desalinizada. El proyecto de Abu Dabi, por ejemplo, proporciona reservas suficientes para 90 días de consumo de emergencia. Este método ofrece mayor protección que los depósitos de almacenamiento expuestos, ya que las capas geológicas protegen de forma natural las reservas.

Arabia Saudí también está impulsando la descentralización mediante la promoción de plantas desalinizadoras más pequeñas y distribuidas. Esto dispersa el riesgo, lo que hace mucho más difícil una interrupción a nivel de todo el sistema.

Otras medidas se centran en la eficiencia: reducir las pérdidas de agua en las redes y frenar el consumo en la agricultura y el paisajismo para prolongar las reservas. La interconexión regional de agua también podría surgir como una salvaguardia colectiva, permitiendo transferencias entre Estados si la infraestructura permanece intacta.

Derecho, guerra e impunidad

El derecho internacional humanitario, en particular el artículo 54 del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra, clasifica las instalaciones de agua como indispensables para la supervivencia de la población civil y prohíbe atacarlas.

Sin embargo, la práctica de EE. UU. e Israel trata habitualmente dicha infraestructura como objetivos legítimos bajo el pretexto del doble uso. Esta lógica conlleva el riesgo de una escalada, ya que la represalia iraní podría situar a las plantas desalinizadoras del Golfo directamente en la línea de fuego, empujando a la región hacia una crisis humanitaria a gran escala. 

Cadenas de suministro y sistemas frágiles 

La continuación de la agresión y la interrupción de las rutas marítimas amenazan el mantenimiento rutinario de las plantas desalinizadoras del Golfo, que dependen de tecnología y componentes importados de proveedores occidentales y asiáticos.

Estas instalaciones dependen en gran medida de mano de obra especializada extranjera. El aumento de los riesgos de seguridad puede provocar la marcha del personal técnico, dejando las operaciones con falta de personal y aumentando la probabilidad de fallos. 

Los productos químicos esenciales —cloro, antiincrustantes y otros— requieren cadenas de suministro estables. Cualquier interrupción degrada la calidad del agua u obliga a cierres para proteger la infraestructura. Asegurar estos materiales se vuelve cada vez más difícil bajo un bombardeo sostenido, lo que podría obligar a recurrir al costoso transporte aéreo.

Gran parte de la red de desalinización del Golfo ya está vinculada a tecnología extranjera —a menudo israelí—, lo que integra influencia externa directamente en la infraestructura más crítica de la región.

El agua decidirá qué sobrevive 

El frente de la desalinización se erige ahora como el desafío de seguridad determinante para los Estados del Golfo. La guerra actual ha puesto de manifiesto una realidad fundamental: el poderío militar y la riqueza petrolera no pueden compensar la ausencia de seguridad hídrica.

A raíz de ello, es probable que los Estados del Golfo reformen su política hídrica, acelerando el uso de energías renovables —solar y eólica— para desvincular la desalinización de los combustibles fósiles y las redes centralizadas. 

Las trayectorias futuras apuntan hacia la desalinización con energía nuclear para la estabilidad a largo plazo, sistemas localizados para reducir la dependencia de las redes centralizadas, defensas cibernéticas y físicas ampliadas para la infraestructura hídrica, y coordinación regional para la respuesta colectiva ante crisis.

El agua —y no el petróleo— determinará en última instancia si los Estados del Golfo pueden soportar un conflicto prolongado, recuperarse de crisis sistémicas y mantener su posición dentro del orden económico mundial.

Sin ella, todo proyecto de desarrollo, toda ciudad y toda visión económica corren el riesgo de colapsar ante el primer ataque sostenido.

miércoles, 11 de marzo de 2026

PEPE ESCOBAR: EL BLOQUEO DE ORMUZ PUEDE QUEBRAR A OCCIDENTE. PERO NO A CHINA

Pepe Escobar

Observatorio de la crisis, 10/03/2026

Vayamos al grano: el BRICS está en coma profundo. Lo desbarató, al menos temporalmente, India, que casualmente será la anfitriona de la cumbre del BRICS a finales de este año. ¡Menudo momento!

India ha traicionado, consecutivamente, a Rusia e Irán, miembros plenos del BRICS. Al consolidar su alianza con el Sindicato de Epstein, Nueva Delhi ha demostrado, sin lugar a dudas, no solo que no es confiable; más aún, toda su altiva retórica de «liderar el Sur Global» se ha derrumbado, para siempre.

Los BRICS tendrán que ser completamente renovados: incluso el Gran Maestro Serguéi Lavrov tendrá que llegar a esta ineludible conclusión. El triángulo original de Primakov, «RIC», muere una vez más. Incluso si India no es expulsada de los BRICS —podría ser suspendida—, «RIC» necesariamente tendrá que traducirse como Rusia-Irán-China, o incluso «RIIC» (Rusia-Irán-Indonesia-China).

En cuanto a nuestra posición en el Gran Tablero de Ajedrez, el profesor Michael Hudson lo sintetiza: «La gran ficción facilitadora ha desaparecido. Estados Unidos no está protegiendo al mundo de los ataques de Rusia, China e Irán. Su objetivo a largo plazo de controlar el comercio mundial de petróleo requiere terrorismo constante y una guerra permanente en Oriente Medio».

Pase lo que pase a continuación, el terrorismo en curso en Asia Occidental continuará, como el Sindicato Epstein, por impotencia pervertida y pura rabia, desatando una Lluvia Negra sobre la población civil (cursiva mía) de Teherán porque los iraníes se negaron a aceptar un cambio de régimen.

Además, el quid de la cuestión, al menos hasta mediados de siglo, está más claro que nunca. O prevalece el sistema excepcionalista de caos internacional, o será reemplazado por la igualdad impulsada por el Sur Global, con China a la cabeza.  

Este es un análisis en dos partes sobre la interacción clave de los BRICS en relación con la guerra contra Irán. En este punto, nos centraremos en China. A continuación, nos centraremos en Rusia e India.

¡No disparen! ¡Soy de propiedad china!

Las especulaciones despistadas del MICIMATT (complejo militar-industrial-congresional-de inteligencia-medios de comunicación-academia-think tank) acerca de que la inteligencia estadounidense “sugiere” que China se está preparando para ayudar a Irán son, una vez más, evidencia de cómo la sofisticación china evade los insignificantes “análisis” que emanan de Barbaria.

En primer lugar, la energía. China e Irán firmaron un acuerdo de 25 años, de 400.000 millones de dólares y beneficio mutuo, que básicamente vincula la inversión en energía e infraestructura.

A efectos prácticos, el estrecho de Ormuz está bloqueado debido a la retirada frenética de los seguros por parte de Occidente. No porque Teherán lo haya bloqueado.

China recibe el 90% de las exportaciones totales de crudo iraní, lo que representa el 12% de las importaciones chinas. La clave es que China aún tiene acceso a las exportaciones iraníes, así como a las de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar e Irak: esto se debe a la sólida alianza estratégica entre Teherán y Pekín, lo que significa que los petroleros con destino a China pueden cruzar el estrecho de Ormuz.

Pekín y Teherán negociaron un paso seguro bilateral, vigente desde el viernes pasado, en lo que, a efectos prácticos, constituye un corredor marítimo crucial, cerrado multilateralmente. No es de extrañar que cada vez más petroleros lleven en sus transpondedores la palabra mágica «De propiedad china». Ese es su pasaporte diplomático naval.

Traducción: y esto supone un gran cambio: el fin de la hegemonía talasocrática del Imperio del Caos.

La «libertad de navegación» en determinados corredores de conectividad marítima ahora significa «un acuerdo con China». De propiedad china, sí; pero no europea, japonesa ni siquiera surcoreana.

Lo que Teherán recibe, con creces, es ayuda china de alta tecnología para la guerra contra el Sindicato Epstein. Y eso comenzó incluso antes de la guerra.

El barco de inteligencia chino Liaowang-1, un buque de rastreo espacial y SIGINT (inteligencia de señales) de última generación, ha estado navegando durante semanas cerca de la costa de Omán, proporcionando a Irán información electromagnética en tiempo real sobre los movimientos navales y aéreos del Sindicato Epstein.

Esto explica en gran medida la precisión milimétrica de la mayoría de los ataques iraníes.

El Liaowang-1, escoltado por destructores Tipo 055 y Tipo 052D, lleva al menos cinco domos de radar y antenas de alta ganancia, que rastrean con precisión al menos 1200 objetivos aéreos y de misiles simultáneamente mediante algoritmos de redes neuronales profundas. El alcance de sus sensores es de aproximadamente 6000 kilómetros.

Lo bueno es que esos sensores pueden rastrear tanto un satélite chino como una aerolínea estadounidense.

China está ayudando a su socio estratégico sin disparar un solo tiro, simplemente navegando una plataforma de vigilancia con procesamiento de redes neuronales en aguas internacionales.

Así que sí: China está grabando la guerra, en vivo, 24 horas al día, 7 días a la semana.

Como complemento del Liaowang-1, más de 300 satélites Jilin-1 registran literalmente todo, constituyendo una enorme base de datos ISR del Imperio del Caos en acción.

No habrá confirmación oficial ni de Teherán ni de Pekín. Pero la información china real, transmitida por Beidou, fue sin duda crucial para que Teherán destruyera por completo la infraestructura de la Quinta Flota estadounidense en Bahréin: un centro integral de radar, inteligencia y bases de datos, y la columna vertebral de la hegemonía estadounidense en Asia Occidental.

Este capítulo de la guerra, abordado desde el principio, revela cómo Teherán fue a la yugular cuando se trató de aplastar el juego de poder diseñado imperialmente para controlar los puntos estratégicos de estrangulamiento y el tránsito de energía, que Estados Unidos negaba  a China el acceso a ellos.

Aunque parezca sorprendente, lo que estamos viendo, en tiempo real, es a Irán negando al Imperio del Caos cuellos de botella marítimos, puertos y corredores de conectividad naval clave. Por el momento, se trata del Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz. Pronto, con la ayuda de los hutíes yemeníes, también podría suceder en Bab-al-Mandeb.

Esto supone un cambio radical que beneficia no sólo a China sino también a Rusia, que necesita mantener abiertas sus rutas de exportación marítimas.

Si tienes dinero, ve al este.

Ahora sigamos el rastro del dinero. China posee 760.000 millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense. Pekín ha ordenado a todo su sistema bancario que venda sus tesoros como si no hubiera un mañana y, al mismo tiempo, acapare oro.

China e Irán ya comercian en yuanes. A partir de ahora, el laboratorio BRICS, que experimenta con sistemas de pago alternativos, debe alcanzar la velocidad de escape. Esto implica que se están probando todos los mecanismos, desde BRICS Pay hasta The Unit.

Además, está el éxodo de capitales. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait ya están «revisando» todos los acuerdos, dudosos o no, que han cerrado con Washington. En conjunto, controlan nada menos que 2 billones de dólares en inversiones estadounidenses: bonos del Tesoro, participaciones en empresas tecnológicas de Silicon Valley, bienes raíces, etc.

Un tsunami de dinero comienza a invadir el este de Asia. El destino favorito, por ahora, es Tailandia, no Hong Kong. Eso llegará, y una vez más, beneficiará enormemente a China, ya que Hong Kong es uno de los nodos clave del Área de la Gran Bahía, junto con Shenzhen y Cantón.

Las reservas estratégicas y comerciales de crudo de China alcanzan para un máximo de cuatro meses. Además, se pueden incrementar las importaciones de crudo y gas natural, por vía marítima y por gasoductos, desde Rusia, Kazajistán y Myanmar.

Así pues, una combinación de suficientes reservas estratégicas; diversas fuentes de suministro; y un cambio de la demanda del petróleo a la electricidad se califican una vez más como resiliencia china. El bloqueo de Ormuz puede quebrar a Occidente. Pero no quebrará a China.

viernes, 6 de marzo de 2026

EL MOSAICO DE LA MUERTE POR MIL CORTES

Pepe Escobar

Se trata de una guerra de desgaste estructurada. Y el guion se ha escrito en Teherán.

La defensa mosaico descentralizada de Irán (denominación oficial) se modifica constantemente: esa es la estrategia a largo plazo del CGRI, una muerte por mil cortes diseñada para desangrar al Imperio del Caos.

Atravesemos los canales interconectados que impregnan el pantano inconstitucional, imposible de ganar y estratégicamente catastrófico construido por el Imperio del Caos.

La resiliencia mosaica y la estrategia a largo plazo de Irán; la tentación de ese espantoso culto a la muerte en Asia Occidental de pasarse a la energía nuclear; el inminente e inexorable infierno de los interceptores; el implacable impulso de China por deshacerse del antiguo orden (acaparando oro, deshaciéndose de dólares); el progreso de los BRICS en la creación de un sistema financiero paralelo; el colapso de los vasallos estadounidenses en varias latitudes: todo ello está acelerando un reinicio radical del sistema.

Y luego está Vladimir Putin, que, de forma casual, casi como una idea de último momento, anuncia que, después de todo, puede que no haya gas ruso para vender a la UE:

«Quizás tenga más sentido que dejemos de suministrar gas a la UE y nos traslademos a esos nuevos mercados, y nos establezcamos allí (…) Una vez más, quiero subrayar: no hay ningún motivo político en esto. Pero si de todos modos van a cerrarles el mercado en uno o dos meses, quizá sea mejor marcharse ahora y centrarse en países que sean socios fiables. Dicho esto, no es una decisión. Solo estoy pensando en voz alta. Pediré al Gobierno que lo estudie junto con nuestras empresas».

El lamentable canciller Bratwurst pidió permiso al neocalígulo para que Alemania comprara petróleo ruso. Lo consiguió. Pero puede que no haya nada que comprar. Se trata de una guerra energética, y la UE, una vez más, ni siquiera reúne los requisitos para ser un mendigo sin hogar. Sin gas de Qatar, sin petróleo y gas rusos. Ahora vuelvan a su guerra eterna obsesionada con la OTAN.

El bombardeo del oleoducto del CCG-petrodólar

Inmediatamente después del ataque decapitador del sábado pasado contra el líder supremo ayatolá Jamenei, Irán pasó a un mando y control descentralizados y a células con un plan de sucesión de cuatro niveles, lanzando incesantes salvas de misiles más antiguos y lentos y drones sacrificables para consumir baterías Patriot y sistemas THAAD a escala industrial. Con esa medida, Irán cambió las reglas del juego ya en el primer día de la guerra.

Cualquiera con un coeficiente intelectual superior a la temperatura ambiente sabe que utilizar tres Patriots (con un coste combinado de 9,6 millones de dólares) para defenderse de un solo misil balístico iraní sacrificial es completamente insostenible.

Por lo tanto, no es de extrañar que solo hicieran falta cuatro días de la guerra del sindicato Epstein contra Irán para que el sistema financiero mundial se volviera completamente loco. Se evaporaron 3,2 billones de dólares en cuestión de cuatro días, y la cifra sigue aumentando.

El estrecho de Ormuz está cerrado a todos los efectos prácticos, excepto para los buques rusos y chinos. Al menos el 20 % de las necesidades mundiales de petróleo no se están moviendo a ninguna parte. Toda la producción de GNL de Qatar está fuera de servicio, sin perspectivas de reanudación. El segundo yacimiento petrolífero más grande de Irak ha sido cerrado.

Y aún así, el volátil neocalígulo vocifera que su guerra, que se suponía que solo duraría un fin de semana, puede prolongarse durante cinco semanas, y otros payasos industriales y militares del Pentágono hablan de que se prolongará hasta septiembre.

Al fijar como objetivos legítimos los intereses estadounidenses en todo el CCG, y no solo las bases militares, Irán ha puesto una bomba de relojería. Se trata de un ataque directo al petrodólar (para deleite silencioso de Pekín).

Sin duda, Teherán calculó que la reacción en cadena sería instantánea, hasta llegar al pánico como preludio de una nueva Gran Depresión generalizada.

La falta de petróleo, sumada a la inexistencia de una defensa significativa del CCG contra los misiles y drones iraníes, significa el fin de los torrentes de dinero falso de Wall Street. Al fin y al cabo, la burbuja de la inteligencia artificial se financia con las «inversiones» del CCG. El nuevo bombardeo de Pipeineistán no es del tipo Nord Stream: es el bombardeo del oleoducto del petrodólar del CCG.

Todo esto está sucediendo en un tiempo récord, a medida que se perfecciona el mosaico descentralizado de Irán. Por ejemplo, una serie de misiles antibuque letales, que aún no se han utilizado, están coordinados por el CGRI, la marina, el ejército y las fuerzas aeroespaciales. Lo mismo ocurre con los drones.

Aunque los ataques con misiles balísticos no mantengan el ritmo inicial vertiginoso, son más que suficientes para seguir golpeando sin cesar las bases militares estadounidenses (cuyas defensas aéreas ya están en gran parte agotadas); sumir al culto de la muerte en Asia Occidental y al CCG en un infierno económico total; y aterrorizar hasta la muerte a todos los rincones de los «mercados globales».

Y a pesar de todas las bravuconerías en Washington del untuoso y payaso secretario de las guerras eternas, docenas de fortalezas militares subterráneas iraníes cargadas con decenas de miles de misiles y equipos siguen siendo invisibles e intocables.

Arruinar el modelo de negocio del Imperio del Caos

Esta es una guerra desesperada para salvar el petrodólar. Una potencia energética como Irán que comercia fuera del petrodólar es el anatema definitivo, especialmente porque el proceso va acompañado de la iniciativa de los BRICS para establecer sistemas de pago independientes.

La inmensa fragilidad estructural del CCG (los vecinos de Irán) los convierte en una presa ideal. Al fin y al cabo, todo su modelo de negocio se basa en el petrodólar a cambio de la «protección» mafiosa de Estados Unidos, que se ha desvanecido en la arena en los cuatro primeros días de la guerra.

Es el momento de que la máquina de guerra asimétrica de Irán arruine el modelo de negocio del Imperio del Caos en tiempo real.

La prueba definitiva es la implosión del sueño bling bling de Dubái, mucho más que la devastación impuesta a los intereses relacionados con la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin e incluso un misil balístico que destruyó el radar de matriz en fase AN/FPS-132, valorado en 1100 millones de dólares, en la base aérea de Al Udeid, en Qatar.

La ruptura coordinada y en curso del CCG, ya inevitable, significa en última instancia el fin del reciclaje del petrodólar, lo que abre el juego al petroyuan o al comercio de energía en una cesta de monedas de los BRICS.

«Jaque mate» proviene del persa «Shah Mat», que significa «el rey está indefenso». Bueno, es posible que el emperador neocalígulo no sepa que está desnudo, porque es incapaz de jugar al ajedrez. Pero está lo suficientemente asustado como para empezar a buscar desesperadamente una salida.

El corredor aéreo Astracán-Teherán

Ahora veamos el papel de Rusia. La atención debe centrarse en el corredor aéreo Astracán-Teherán, repleto de vuelos secretos de carga. El aeródromo militar de Chkalovsk, cerca de Astracán, es el centro logístico clave del corredor: cargamentos como el Il-76MD, el An-124 y el Tu-0204-300C van y vienen cubiertos con un material especial que reduce la visibilidad del radar y los oculta de los sistemas de rastreo civiles.

Su carga llega al aeropuerto de Mehrabad en Teherán (no es de extrañar que fuera bombardeado por Israel), Pyam y Shahid Behesthi en Isfahán. También se aplica la logística multimodal, ya que parte de la carga se entrega a través del Caspio.

Todo está coordinado por la 988.ª Brigada Logística Militar de Astracán. El contenido de la carga incluye componentes para sistemas de defensa aérea, módulos de guía por radar, sistemas hidráulicos para lanzamisiles y módulos de radar de detección de largo alcance.

Además, en virtud de un protocolo secreto, Rusia está suministrando a Irán tecnología de guerra electrónica de última generación, incluida una versión de exportación del Krasukha-4IR, capaz de interferir los sistemas de radar de los drones estadounidenses.

A esto hay que añadir que Irán pronto desplegará baterías S-400 completas, lo que le permitirá controlar hasta el 70 % del espacio aéreo iraní.

Cómo la tensión económico-política se volverá insoportable

Y ahora pasemos al papel de Turquía.

Hace solo dos meses, el MIT (servicio de inteligencia turco) advirtió directamente al CGRI de que combatientes kurdos estaban intentando cruzar de Irak a Irán. Piénsese en ello: un miembro de pleno derecho de la OTAN que transmite información operativa urgente al CGRI justo cuando el sindicato Epstein se preparaba para la guerra.

Hay al menos 15 millones de kurdos viviendo en Irán. Lo último que quiere Ankara es que los kurdos se empoderen en Irán. A pesar de todas las insaciables maniobras del sultán Erdogan, sabe que no puede enfrentarse frontalmente a Teherán. Necesita equilibrar una gran variedad de intereses que mezclan la OTAN, el corredor energético con Rusia, pero también el corredor energético hacia Occidente a través del oleoducto BTC, y el papel de ancla occidental del Corredor Medio hacia China.

Por eso, el supuesto misil balístico iraní que apuntaba a Turquía y que fue derribado por la OTAN no fue gran cosa: los ministros de Asuntos Exteriores Fidan (Turquía) y Aragchi (Irán) lo discutieron como adultos. Existe una impenetrable niebla de guerra al respecto: el misil podría haber sido enviado para inutilizar la terminal petrolera del BTC y los posteriores drones lanzados sobre Georgia estaban diseñados para inutilizar el punto más débil del BTC.

Nada de esto está confirmado, y será imposible confirmarlo. También podría haber sido una operación de bandera falsa, aunque Teherán pueda estar muy interesado en cortar el 30 % del suministro de petróleo de Israel.

El BTC seguirá en funcionamiento, ya que atraviesa Georgia transportando crudo azerí a través del Cáucaso hasta la costa mediterránea turca. Bombardear el BTC encajaría en la estrategia iraní de cortar todos los corredores energéticos que alimentan al sindicato Epstein y sus acólitos a través del Golfo, el Cáucaso y hasta el Mediterráneo.

A lo largo del BTC, otras medidas lógicas de Irán serían atacar el oleoducto este-oeste saudí (que evita Ormuz); las plataformas de carga marítimas de Irak en aguas territoriales iraníes, que manejan 3,5 millones de barriles al día; y el centro de procesamiento de Abqaiq, que maneja la mayor parte del crudo saudí antes de que llegue a las terminales de exportación.

Si Irán, bajo una presión extrema, se ve obligado a atacar todo lo anterior, no hay ninguna reserva estratégica de petróleo en el planeta capaz de cubrir el déficit.

En esta infernal interconexión de corredores energéticos, rutas marítimas, cadenas de suministro globales, seguridad marítima y precios del petróleo fuera de control, solo los payasos del Pentágono pueden querer prolongar la guerra hasta septiembre. Asia, Europa y todos los importadores de energía del tablero de ajedrez ejercerán la máxima presión para que se adopten medidas de distensión.

Sin embargo, la estrategia asimétrica de Irán sigue siendo inquebrantable: expandir la guerra horizontalmente y alargar el plazo al máximo para que la presión económica y política sea insoportable.

Traducción: esto no es una maniobra rápida para cambiar el régimen por parte de un grupo de psicópatas. Se trata de una guerra de desgaste estructurada. Y el guion se ha escrito en Teherán.

miércoles, 4 de marzo de 2026

NOTAS PARA NO SER MANIPULADOS POR LA GUERRA CONTRA IRÁN

 Augusto Zamora, ex diplomático nicaragüense

Observatorio de la crisis, 01/03/2026

1. La guerra criminal de agresión contra Irán lleva apenas dos días. Aunque llevara cuatro o seis, a menos que termine, es un plazo de tiempo demasiado corto para sacar ningún tipo de conclusiones. Toca esperar pacientemente sin dejarse arrastrar por los agoreros.

2. La República Islámica de Irán (RII) es un sistema político, económico y social, que ha tenido, tiene y tendrá su dirigencia, pero no es un sistema que dependa perentoriamente de sus dirigentes. Casi desde su fundación, la RII funciona como sistema colegiado. La muerte o asesinato de uno o más de sus dirigentes no genera ninguna parálisis. Los órganos colegiados se ponen en funcionamiento y designan o eligen a los nuevos dirigentes. Eso ocurrió en la agresión de junio de 2025. Eso ha ocurrido ahora.

3. El asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, no ha generado ninguna parálisis. Ya hay designado un sucesor provisional y, en su momento, será electo su sucesor definitivo. El martirio de Jamenei no ha provocado una ruptura política, sino, por el contraio, un poderoso sentimiento de union en una mayoría de iraníes. Asesinar a Jomenei es como si se asesinara a nuestro Papa de Roma, para hacer un símil que pueda entenderse. Millones de musulmanes han repudiado el crimen. Por demás, como afirmara hace tantos años nuestro admirado Maximilien Robespierre, nadie quiere misioneros armados.

4. La práctica totalidad de informaciones sobre la guerra de agresión proviene de fuentes sionistas, atlantistas y gringas. Agárrenlas con guantes, pinzas y mascarillas. Salvo honrosas excepciones, la mitad de ellas son mentira y la otra mitad manipulación. Los sionistas ocultan todo el daño y destrucción que les provoca Irán; los gringos nunca dicen la verdad, salvo si concuerda con sus intereses. Pasará tiempo para que podamos conocer lo que verdaderamente ha pasado.

5. Esta guerra es una guerra de resistencia. La ganará quien aguante más y con mayor sacrificio. Los nazi/sionistas son de guerras cortas y resultados rápidos, pues no tienen recursos ni medios para más.. Si no obtienen esos resultados rápidos terminan pidiendo cacao y que su monstruo protector -EEUU- les saque los misiles del fuego. A EEUU no le interesa -en principio- que la guerra se alargue. Un conflicto así arruinaría a muchos de sus aliados, es decir, a las satrapías árabes. Éstas también terminarían abogando por un fin de las hostilidades.

6. No hay escenario Hollywood en esta guerra. Desde la de junio de 2025 quedó demostrado que el stock de misiles de EEUU e Israel era limitado y complicado y lento de reponer. La revista Military Watch, en 2025, y Bloomberg ayer, han coincidido en una cosa: el stock de bombas de profundidad y de misiles de EEUU es escaso y podría agotarse en pocos días. Eso pasó ya en 2025. No elevemos las campanas al vuelo, pero dejemos anotado ese dato, que es muy relevante. Es una agresión aeronaval que depende de misiles y bombarderos. Con poca munición las guerras no se prolongan.

7. Por último (y por ahora), recuerden que la República Islámica de Irán no es Libia ni Siria. Es una potecia territorial, tecnológica, militar y sin retaguardias enemigas. Puede aguantar, como ya lo hizo en 2025. Los escenarios están abiertos. Hay para una guerra de meses, muchos meses, o para cesar los disparos y firmar otra tregua. No habrá paseo militar para EEUU. No lo ha habido desde Corea, en 1953. Sabe EEUU iniciar guerras, pero, hasta la fecha, no ha ganado ninguna. No pudo en el apogeo de su poder -1945-1975-, será difícil que gane esta contra Irán, en su decadencia. Lo dicho, paciencia y a esperar.


sábado, 28 de febrero de 2026

¡ALTO A LA AGRESIÓN ANGLOSIONISTA A IRÁN! ¡NO A LA GUERRA IMPERIALISTA!


Las fuerzas anglosionistas, no contentas con perpetrar el último episodio del genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, han decidido atacar a Irán, uno de los países que más han hecho por ayudar a Palestina. Este episodio bélico no es algo aislado, sino que es una vuelta de tuerca más en el enfrentamiento del imperialismo de EEUU contra el nuevo mundo multipolar naciente junto con la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Venezuela, el asedio a Cuba o la llamada “Guerra de los 12 días” contra el mismo Irán en junio del año pasado. Con la eterna (y falsa) excusa de la defensa de los derechos humanos, los anglosionistas, una vez han visto fracasar su violenta “revolución de color” en Irán el mes pasado, se están dedicando a asesinar a los líderes iraníes mientras aún mantienen con ellos conversaciones de paz y a bombardear edificios civiles, como una escuela de niñas de Minab (sur del país), con el resultado de decenas de víctimas (esa es la verdadera naturaleza del “feminismo” occidental.) Y, mientras tanto, nuestros libérrimos medios (los del gobierno más progresista de la historia patria también) a satanizar a los agredidos y a blanquear a los agresores. Esta agresión, además de ir contra ese derecho internacional que tanto invoca EE.UU. y sus lacayos (no solo la entidad sionista, también la “civilizada” UE), abre la puerta a una peligrosa extensión del conflicto, pues Irán es aliado estratégico de Rusia y, sobre todo, de China, potencia rival del hegemón americano, una escalada que podría degenerar en una guerra mundial con potencias nucleares implicadas. Por tanto, es muy urgente que el pueblo trabajador se oponga con todas sus fuerzas a esta agresión imperialista, pues es quien va a pagar los costes de esta masacre (por ejemplo, con la subida de precios del combustible a causa de un cierre del estrecho de Ormuz), eso por no hablar de una posible guerra mundial nuclear que podría aniquilar a la humanidad. 

¡LA CLASE TRABAJADORA NO DEBE PAGAR LA GUERRA IMPERIALISTA!

¡NO A LA AGRESIÓN DEL OCCIDENTE COLECTIVO CONTRA IRÁN!

¡POR UN ORDEN MUNDIAL MULTIPOLAR MÁS JUSTO!


martes, 24 de febrero de 2026

EL OCCIDENTE DESORIENTADO

 Pepe Escobar

Geopolítica rugiente, 24/02/2026


Ya hemos entrado en una nueva fase histórica: sin límites, sin circunloquios, sin siquiera intentar justificar nada. Irán refleja el enfrentamiento definitivo: o prevalece el imperialismo sionista estadounidense, o prevalece la multipolaridad.

Neo-Calígula, también conocido como el indiscutible campeón mundial de los aranceles, parece sorprendido de que Irán no haya capitulado.

No es de extrañar. Ninguno de los aduladores ignorantes de su asombrosamente mediocre círculo íntimo está intelectualmente preparado para explicar a Neo-Calígula, en frases cortas, los fundamentos del chiismo.

Y la cosa empeora. Lo que realmente hay sobre la mesa imperial es el retorno de la guerra total como tapadera política, que beneficia a una parte considerable de la oligarquía angloamericana/atlantista, enormemente corrupta y perversa.

Las «negociaciones» de Ginebra han sido un fracaso. La guerra contra Rusia fue el leitmotiv de la Conferencia de Seguridad de Múnich. La «armada masiva» concentrada no lejos del Golfo Pérsico camina, habla y navega como si Estados Unidos e Israel estuvieran listos para atacar Irán.

Incluso considerando una posible última oportunidad en Ginebra el viernes; incluso considerando que Irán no capitule, el escenario más plausible sigue siendo TACO.

Porque un ataque a Irán, que provocaría una respuesta devastadora, sellaría el acuerdo sobre la derrota de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato y convertiría al neocalígulo en un pato cojo con aranceles.

Todo el drama gira en torno a la necesidad inmediata de desviar la atención de los archivos Epstein, o de los Estados Unidos de la isla Epstein chocando con el colectivo occidental Epstein. El sindicato Trump-Bibi-Epstein necesita cambiar el discurso.

En Estados Unidos impera una monstruosa burbuja especulativa; históricamente, el Imperio del Caos, el Saqueo y las Huelgas Permanentes siempre entra en guerra después de que estalle una burbuja. El Departamento de Guerras Eternas tendrá un presupuesto un 50 % mayor en 2027.

Sin embargo, las guerras deben comenzar ahora. El complejo industrial-militar, o más bien el MICIMATT, como lo definió memorablemente Ray McGovern (complejo militar-industrial-congresional-de inteligencia-mediático-académico-think tank), es la única válvula de escape para un turbo-capitalismo occidental que va a la zaga económicamente y cuya «credibilidad» está por los suelos.

El nuevo paradigma (sin reglas, caos internacional) ahora está al descubierto. Es sumamente depredador, de forma pornográfica: el espíritu de Epstein lo captura a la perfección.

Y la historia se repite, siempre como una farsa: la guerra proxy contra Rusia en Ucrania continuará. Esa es una obsesión de la «élite» europea. Y, al igual que en 1941, se trata de los inmensos recursos naturales de Rusia.

Así que Nietzsche tenía razón, como siempre, ya en 1888. Estamos viviendo los estertores de la inmersión posmodernista occidental en el nihilismo. La posverdad, en otra perla poética de (in)justicia, se refleja en Truth Social.

Desconciértame, nena

Nuestro profundo y oscuro malestar actual podría analizarse fácilmente como la conclusión lógica de un largo proceso que abarca el imperio persa, las guerras grecopersas, su impacto en la cultura griega, el helenismo, el Imperio romano, el surgimiento del cristianismo y el islam, las cruzadas, el Renacimiento, la Era de los Descubrimientos que superó el comercio intraeuroasiático, la Revolución Industrial, la Ilustración, la independencia estadounidense, la Revolución Francesa, el idealismo alemán, las revoluciones de 1848, Nietzsche, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial.

Durante más de dos milenios, Platón y Aristóteles proporcionaron la arquitectura filosófica de esta tradición. Luego, ya en 1945, todo el edificio se derrumbó. El capitalismo liberal y la «democracia» estadounidense se impusieron como verdades incuestionables y acabaron con el espacio para un debate ideológico sustantivo.

El fin de la URSS dio lugar a la suprema tontería del «fin de la Historia» y, con ello, al fin del pensamiento crítico. Solo ahora, con el auge y el ascenso de China, Occidente se ve obligado a volver a la Historia, de la que a partir de ahora será principalmente espectador. El Occidente colectivo y fragmentado ha perdido para siempre la capacidad de situarse históricamente. Occidente se encuentra ahora bajo el dominio total del Desconcertador.

La lógica del Desconcertador se aplica, por ejemplo, al suicidio energético de la UE. El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA), con sede en Ohio, estimó recientemente que Estados Unidos podría suministrar hasta el 80 % de las importaciones de GNL de la UE para 2030. Esto está relacionado con el acuerdo comercial anunciado el pasado mes de julio, por el que la UE se compromete a comprar la enorme cantidad de 750.000 millones de dólares en productos energéticos estadounidenses para 2028.

Perder el gas ruso barato y depender del GNL ridículamente caro del Imperio del Caos es la sentencia de muerte de las empresas industriales de toda la UE. Los cierres y las quiebras ya son la norma, especialmente en la antigua potencia industrial que es Alemania. Llámelo el triunfo de la desindustrialización.

Mientras tanto, los actores racionales del RIC (Rusia-India-China) invierten en una compleja construcción estratégica.

Esto se debe a una conjunción de la inteligente estrategia táctica de Rusia, una promesa utilizada como palanca, con algunos dominios del dólar estadounidense; la expansión constante del yuan internacionalizado; la India también aprovechando las relaciones con Estados Unidos mientras avanza en la arquitectura del sistema de pago BRICS; y la seguridad marítima interconectada, como en las maniobras navales de Rusia, China e Irán.

El diseño de las cinco esferas de influencia de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ya está fracasando: Estados Unidos, Rusia, China (ambos designados como enemigos), India y Japón (vasallo de Estados Unidos).

La ESN insiste en que «la seguridad, la libertad y la prosperidad del pueblo estadounidense están directamente relacionadas con nuestra capacidad para comerciar y estar implicados en una posición de fuerza en el Indo-Pacífico».

Así que, de hecho, se trata de una amenaza de guerra, no de una oferta geoeconómica. Incluso la India puede verlo. Algo totalmente en sintonía con la necesidad imperial más urgente y desesperada de recursos naturales y control de territorios estratégicos.

El enfrentamiento definitivo

El Nuevo Gran Juego evoluciona, pero el campo de batalla clave está definido: EE. UU.-China. Todo lo demás está subordinado a ello. Neo-Calígula tiene previsto visitar China a principios de abril. Hablemos del enfrentamiento definitivo.

Neo-Calígula intentará, bajo presión, conseguir algún tipo de gran acuerdo para asegurar el dominio del dólar estadounidense. El fracaso está garantizado, ya que el Imperio del Caos sigue tratando de coaccionar a China cuando necesita urgentemente su cooperación.

Lo que realmente le importa a Pekín es internacionalizar el yuan mientras construye un corredor tras otro respaldado por oro. Y utilizar su poderío financiero con discreción, ya sea restringiendo las exportaciones de plata o vendiendo masivamente bonos del Tesoro estadounidense.

Pekín sabe muy bien que la pila de burbujas estadounidenses solo puede sostenerse mediante un control oligárquico férreo y una impresión de dinero sin fin. No hay plan B.

Ya hemos entrado en una nueva fase histórica: sin límites, sin circunloquios, sin siquiera intentar justificar nada. Esto se aplica, por ejemplo, a la piratería de los estadounidenses (y, en cierta medida, de los europeos) contra los activos navales rusos.

Irán refleja el enfrentamiento definitivo: o prevalece el imperialismo sionista estadounidense, o prevalece la multipolaridad, representada por la asociación estratégica entre Rusia y China y los BRICS.

Por lo tanto, no es de extrañar que el omnipresente campo de batalla se vuelva cada día más feroz.

martes, 9 de diciembre de 2025

CONFERENCIA EN VALLADOLID: NOS LLEVAN A LA GUERRA. EE.UU ORDENA, EUROPA OBEDECE

 


LA OTAN Y LA UE NOS LLEVAN A LA GUERRA

En contra de la versión de los medios, el conflicto de Ucrania viene de lejos y es obra de la OTAN. Sus raíces están en la implosión de la URSS orquestada desde EEUU en los años 90, lo que posibilitó separar a Rusia de Ucrania (fraternalmente unidas durante siglos) y usar a esta última como trampolín para atacar y trocear la Federación Rusa, como se había hecho con Yugoslavia poco antes. Para ello los servicios secretos occidentales potenciaron una ideología, el nacionalismo ucraniano de signo fascista, para limpiar étnicamente de rusos Ucrania y servir de punta de lanza para debilitar y neutralizar a Rusia como potencia. Pero los cálculos de occidente fallaron, y Rusia, después de buscar inútilmente la paz en los acuerdos de Minsk, le plantó cara a la OTAN en el campo de batalla ucraniano. Casi cuatro años después del comienzo de la intervención rusa, el ejército ucraniano está cerca del colapso, el país está arruinado y su clase política, mantenida con el dinero de los contribuyentes de la UE, hundida en la corrupción. Y es ahora cuando Europa y la OTAN, después de saquearnos, nos quieren meter en una guerra que estaba perdida desde el principio contra la mayor potencia nuclear del mundo. Por eso decimos que no cuenten con nosotr@s. L@s trabajadores nos negamos a morir en guerras imperialistas. Abajo el imperialismo de la OTAN y sus secuaces de la UE.



miércoles, 26 de noviembre de 2025

LA MATRIOSKA EUROPEA DE LA IRRELEVANCIA

Pepe Escobar
El rugido del Sur Global, 26/11/2025

La combinación UE/OTAN no puede sino desempeñar el papel de patéticos chihuahuas ladradores. Ese es el precio que se paga por una matrioska de estupidez suprema.

Nadie ha perdido nunca dinero apostando por los instintos políticamente suicidas de la UE posorwelliana, ese acrónimo de una Europa virtual.

Llámelos psicópatas bipolares juveniles o un grupo de chihuahuas ladradores: ninguna voz de la razón jupiteriana o mercurial ha sido capaz de transmitir al «liderazgo» de Bruselas y a sus vasallos en la mayoría de las capitales europeas —sí, hay excepciones saludables— que los perdedores en las guerras no dictan las condiciones.

Y aún así, esas luminarias del Consejo de Guerra —con un papel protagonista especial para la tóxica Medusa Pfizer y su compinche estonio, incapaz incluso de gestionar un puesto de arenques en el Báltico— insisten en que, en esencia, la banda megacorrupta de Kiev debe prevalecer, hasta el último ucraniano muerto, y además dictar las condiciones finales de su no rendición.

La realidad dice lo contrario. El plan A nunca fue hablar, y mucho menos negociar con Rusia. Y aún no hay un plan B.

Así que, tras el teatro del absurdo de los 28 puntos —que ni siquiera es el plan de Trump, sino una mezcolanza ideada por el dúo Witkoff-Dmitriev, más las «ideas» del neoconservador Rubio y el tóxico activo sionista Jared Kushner—, las discusiones se volvieron frenéticas, lo que llevó a un «contraplan» de emergencia que es, cómo no, un manifiesto de perdedores.

Incluso Rubio se permitió un momento de gloria: «¿Qué plan?». Más vale llamarlo «El beso de la muerte europeo».

Rusia, por su parte, se comporta como Lao Tzu rodeado de perros rabiosos callejeros. Las condiciones para una negociación han sido establecidas en detalle por Putin desde junio de 2024. Son innegociables y permitirían que la negociación comenzara: Kiev se retira de las cuatro regiones y se compromete formalmente a no entrar nunca en la OTAN.

Uno de los puntos del «contraplan» de la UE es un alto el fuego de 30 días, tras el cual se debatirán todas las disputas territoriales. Eso significa que todo quedará congelado en la línea del frente actual y que Ucrania no se retirará de las partes de Donbás que aún ocupa.

Nada de eso —y mucho más— es remotamente aceptable para el verdadero ganador de la guerra, Rusia. No sería aceptable ni siquiera si las tropas de la OTAN entraran mañana en Moscú.

Así pues, el «contraplan», elaborado en colaboración con la inimaginablemente corrupta combinación de Kiev, es esencialmente una operación de sabotaje para ganar algo de tiempo y comprar unos 6 billones de dólares en armas —estadounidenses— para su ampliamente declarada guerra eterna. A Moscú le parece bien, ya que la OME (Operación Militar Especial) seguirá adelante, en modo «rolling thunder» [trueno arrollador].

Los perdedores bombardean un plan de paz

El contraplan de 24 puntos de la UE contiene perlas como que Ucrania reciba garantías de seguridad legalmente vinculantes del Imperio del Caos y sus vasallos: una estafa de facto del artículo 5 de la OTAN con una terminología diferente.

Además, no hay restricciones para las fuerzas armadas y la industria de defensa de Ucrania; control de la central nuclear de Zaporozhye (con el Imperio del Caos en la mezcla) y la presa de Kajovka; acceso sin obstáculos al río Dniéper y control de la península de Kinburn.

Y lo más importante: Ucrania recibirá una «compensación económica», incluida la procedente de los activos soberanos rusos robados hasta ahora, que seguirán siendo robados hasta que Moscú pague la compensación.

En cuanto a las sanciones, «pueden» —esa es la palabra clave— ser «parcialmente» —otra palabra clave— suavizadas solo después de una «paz sostenible», con un retorno automático si se viola el acuerdo. Traducción: Occidente puede sancionar a Rusia de nuevo cuando lo considere oportuno. No se dice nada sobre las provocaciones de la UE/OTAN utilizando a Ucrania, el escenario real que condujo a la OME.

Así pues, lo que propone el «contraplan» —obviamente redactado por un grupo de eurócratas que ni siquiera saben disparar una pistola correctamente— es una réplica exacta del plan que condujo al inicio de las hostilidades en febrero de 2022.

Rusia, una vez más, está jugando con una paciencia infinita. El plan de Trump, que en realidad no es de Trump, se considera diplomáticamente como una «buena base» para futuras negociaciones serias, sin que la multitud vociferante tenga acceso a la mesa. Eso es todo, en el mejor de los casos.

Después de todo, Rusia disfruta de una serie de ventajas asimétricas que se superponen en el campo de batalla: adaptación sistémica y táctica; enorme ventaja en las operaciones con drones (drones FPV con fibra óptica); uso de bombas planeadoras de largo alcance.

El «contraplan» chihuahua exige esencialmente una guerra congelada; una Ucrania remilitarizada; una OTAN remilitarizada; y, en última instancia, una guerra perpetua contra Rusia. Ya ha bombardeado, metafóricamente, el plan original de Trump, que no es exactamente de Trump.

El «contraplan» también debe considerarse una táctica de distracción ahora que la oscura sima de la corrupción en Kiev comienza a ser investigada por la NABU, incluso cuando el representante ruso ante la ONU, Nebenzya, llevaba advirtiendo desde siempre al Consejo de Seguridad de la ONU que «estaban tratando con una banda corrupta que se está beneficiando de la guerra».

Nebenzya también observó acertadamente que ningún país occidental ha dicho una sola palabra sobre el escándalo de corrupción en Kiev. Por supuesto: porque una investigación adecuada seguiría inevitablemente la cadena de mando de la corrupción hasta los círculos de toma de decisiones en Washington y Bruselas.

El vacío metafísico de las «élites» de la UE

Emmanuel Todd, en su innovadora obra La derrota de Occidente, publicada en Francia a principios del año pasado (la primera reseña en inglés se encuentra aquí), fue el primer analista europeo en profundizar en el malestar de la UE, junto con su exhaustivo análisis de la guerra por poderes en Ucrania.

Recientemente, en una destacada conferencia en Hiroshima, Todd estableció una sorprendente correlación entre la rusofobia y el protestantismo. Vale la pena citar algunos pasajes:

«Lo que hemos visto aparecer recientemente en Europa es una rusofobia específicamente europea, un belicismo específicamente europeo, centrado en el norte de Europa, en la Europa protestante. La Europa protestante es el Reino Unido, es la mayoría de Alemania, es Escandinavia, son dos de los tres países bálticos».

Al mismo tiempo, Todd ha observado que «España, Italia y los países católicos en general no son ni rusófobos ni belicistas». El argumento clave de Todd es que el protestantismo «es más peligroso en su estado cero que el catolicismo»:

«El protestantismo es más capaz de dejar atrás una sociedad nihilista. El protestantismo, y lo mismo podría decirse del judaísmo, era una religión muy exigente. Estaba Dios, estaban los fieles y el mundo era secundario. La belleza del mundo en particular era rechazada con, entre otras cosas, un rechazo de las imágenes, un rechazo de las artes visuales. Cuando desaparecen esas religiones, obsesionadas con la trascendencia, no queda nada. El mundo en sí mismo no es interesante, está vacío. Este intenso vacío abre una posibilidad particular de nihilismo. El catolicismo es una religión menos exigente, más humana, que puede aceptar la idea de que el mundo es, en sí mismo, bello. Las imágenes no han sido rechazadas en el mundo católico, y el mundo católico está lleno de maravillas artísticas. En un país católico, si se pierde a Dios, queda la sensación de la belleza del mundo. Si es francés, sigue teniendo la sensación de que vive —sin duda, una ilusión— en el país más bello del mundo».

Bueno, es un poco más matizado. ¿Qué hay de las cruentas cruzadas y la Inquisición española? Alemania se vio obligada, de hecho, por una campaña masiva de relaciones públicas a convertirse en rusófoba, a diferencia de los chihuahuas bálticos. La mayor parte de la Europa protestante es, de hecho, atea, y el siguiente paso del ateísmo es el nihilismo. Rumanía es mayoritariamente cristiana ortodoxa, donde el odio a Rusia es como un deporte nacional. Y el protestantismo fue esencialmente el cristianismo turboalimentado a la era del capital. Así que el principal conflicto es, de hecho, el turbo-neoliberalismo occidental contra la Rusia cristiana ortodoxa.

Volvamos a lo básico. Cualquiera con un coeficiente intelectual superior a la temperatura ambiente sabe que el régimen de la OTAN en Kiev se basa en el robo y el saqueo descarado. Ahora las luces están apagadas. La calefacción está apagada en su mayor parte. El ejército se está derrumbando constantemente a lo largo de los más de 1.200 km de frente.

Sin embargo, las élites de la UE —la estructura de Bruselas solo sigue sus órdenes— han invertido sin límites en el inevitable (en sus sueños) colapso y saqueo de Rusia. Por eso nunca hubo un plan B.

Si la UE se rinde ahora, si admite que es la perdedora irremediable de esta aventura absurda, el colapso económico será épico. La combinación UE/OTAN no puede sino desempeñar el papel de patéticos chihuahuas ladradores. Ese es el precio que se paga por una matrioska de estupidez suprema: provocar y amenazar a una superpotencia con el arsenal nuclear e hipersónico más avanzado del planeta. Su actual «victoria» consiste en bombardear el ya inestable plan de «paz» de Trump.

Tantos horrores, tan poco tiempo. En una nota más auspiciosa, dejemos que Todd tenga la última palabra:

«Si usted es italiano, vive en el país del mundo donde hay las cosas más bellas, ya que la propia Italia se ha convertido en un objeto de arte. En tales contextos, el miedo al vacío metafísico es menos intenso y, por lo tanto, el riesgo de nihilismo es menor. En mi opinión, el país de Europa menos amenazado por el nihilismo es Italia, porque en Italia todo es bello».

Así que deshágase de su vacío metafísico, abandone esos chihuahuas de la guerra y abrace la belleza de Italia como una obra de arte viviente. Eso es exactamente lo que voy a hacer a continuación.

EL GRAN DESPOJO DEL BIENESTAR Y LA ARQUITECTURA DEL CUARTEL EUROPEO

Alejandro Marcó del Pont Nueva Revolución , 07/07/2026 En algún lugar de la memoria colectiva europea, entre el polvo de los archivos y las ...