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lunes, 20 de julio de 2026

EL GRAN DESPOJO DEL BIENESTAR Y LA ARQUITECTURA DEL CUARTEL EUROPEO

Alejandro Marcó del Pont
Nueva Revolución, 07/07/2026

En algún lugar de la memoria colectiva europea, entre el polvo de los archivos y las fotografías sepia, permanece la imagen de aquella sala cargada de humo en Berlín, el 20 de febrero de 1933. Veinticuatro hombres, los barones del acero, la química y la banca teutona, la elite alemana se sentaban frente a un cabo bohemio de bigote ridículo para entregarle las llaves del Reich.

Éric Vuillard, en su escalofriante crónica de El orden del día, reconstruyó aquella escena con la precisión de un forense, dejándonos la lección más amarga de la historia económica del siglo XX. Las catástrofes no las provocan los locos, sino los hombres respetables que firman los cheques. Pero hay una verdad aún más oscura que subyace en aquella reunión, una que los historiadores oficiales suelen omitir en sus eufemismos. Aquellos veinticuatro caballeros no solo traicionaron a la democracia de Weimar; iniciaron el mayor ejercicio de despojo, expoliación y sumisión de las clases trabajadoras que Europa hubiera conocido.

Hay similitudes entre el periodo de entreguerras (1918-1939) y la situación actual con las élites europeas. El paralelismo es llamativo, aunque no exactos, la historia no se repite idénticamente, pero rima. En ambos casos, las élites económicas, políticas e intelectuales europeas percibieron una amenaza existencial a su orden liberal/capitalista y responden con estrategias de contención, rearme ideológico y apoyo selectivo a fuerzas «defensoras» del statu quo, a menudo con un giro hacia posiciones más derechistas.

De la lectura se desprende que las élites europeas quieren tres cosas al mismo tiempo: contener a Rusia, reconstruir el poder geopolítico europeo y descargar el costo de la crisis sobre el trabajo y el bienestar social. El problema es que esas tres metas chocan entre sí,: la militarización exige gasto público; la competitividad demanda salarios más bajos y ajustes, y la cohesión política se debilita cuando la población percibe que paga el precio de una estrategia diseñada desde arriba.

Para comprender la magnitud de este despojo, hay que mirar sin anestesia lo que ocurre en el corazón industrial de Europa. El motor de Europa se está apagando, y esto no es un misterio, sino el resultado de la ruptura del modelo de negocios alemán (gas ruso barato + manufactura de alta calidad + exportación a China). Recientemente, a finales de junio de 2026, se anunció que Volkswagen planea cerrar cuatro plantas en Alemania y despedir a 100.000 trabajadores en todo el mundo. El colapso del modelo alemán no es un accidente, es una reestructuración de clase planificada.

Esto refleja una desindustrialización acelerada donde los costes energéticos y las regulaciones verdes destruyen el tejido industrial tradicional. La vieja burguesía industrial europea está sufriendo, pero esto abre la puerta a que los capitales financieros y los fondos de inversión (muchos de ellos estadounidenses o vinculados a las grandes gestoras de activos) adquieran activos europeos a precios de remate, reconfigurando la propiedad de la industria hacia un modelo más financiero y menos productivo.

El capital financiero no necesita fábricas en el Ruhr; necesita bonos verdes, derivados de carbono, algoritmos de gestión de datos y activos comprados a precio de saldo. El despojo consiste en transferir la riqueza pública y productiva a los balances privados de los fondos de inversión, dejando a la ciudadanía con las migajas de una economía de servicios precarizados.

Mientras Alemania es vaciada de su poderío productivo, Londres y París arden en un caos político que sirve como la cortina de humo perfecta para esta operación. El desastre político del Reino Unido, atrapado en la trampa del Brexit y en una sucesión de gobiernos débiles, la fragmentación de Francia, con la extrema derecha acechando el Eliseo y una izquierda irreconciliable, son presentados por los medios hegemónicos como la crisis de la democracia. Nada más lejos de la realidad. Este caos es la condición de posibilidad para el verdadero objetivo de las elites. La construcción del Estado de la Vigilancia.

En la cúspide de esta arquitectura del despojo se erigen tres pilares fundamentales que operan en perfecta simbiosis para garantizar que la riqueza fluya hacia arriba y el control se imponga hacia abajo. El primero de estos pilares es la ingeniería ideológica y moral representada por George Soros y su red de Fundaciones por una Sociedad Abierta. Soros no es un simple filántropo; es el jefe de inteligencia ideológica de las elites transnacionales. Su función en esta transición del bienestar a la vigilancia es crucial: reemplazar la soberanía popular por una red de ONG, think tanks y activismo legal que dicta los límites de lo pensable.

Las Open Society Foundations no buscan el bienestar material de las clases bajas; buscan la sumisión ideológica. Financian la «sociedad civil» que exige la apertura de fronteras (para garantizar un flujo de mano de obra barata y precaria que presione los salarios a la baja) y que, al mismo tiempo, exige la censura de cualquier discurso que desafíe el consenso tecnocrático de Bruselas. Soros provee el marco moral que justifica el Estado de la Vigilancia, bajo la premisa de proteger la «democracia liberal» y los «derechos humanos», se legitima la persecución legal, financiera y mediática de cualquier disidencia. Es la vigilancia del pensamiento, la policía de la moralidad que asegura que las masas empobrecidas no culpen al sistema financiero, sino a los chivos expiatorios de turno.

El segundo pilar es la banca de la reestructuración y el parasitismo financiero, encarnado históricamente por la dinastía Rothschild y, hoy, por la red de bancos de inversión y gestoras de activos globales. Si el Estado del Bienestar se financiaba con los impuestos al trabajo y a la producción nacional, el nuevo Estado de la Vigilancia y el Cuartel se financia con deuda. Aquí es donde se consuma el gran despojo económico. Las elites financieras utilizan las crisis que ellas mismas provocan o exacerban para rescatar a los Estados no con dinero gratuito, sino con deuda impagable. A cambio de esta deuda, los Estados europeos están obligados a hipotecar sus infraestructuras públicas, sus sistemas de pensiones y sus recursos naturales.

Rothschild & Co y sus pares asesoran la privatización silenciosa de lo que queda del patrimonio público. Cada vez que un Estado europeo necesita emitir deuda para mantener a flote su maltrecho sistema de salud o para financiar el déficit energético, los fondos de inversión globales compran esa deuda, exigiendo a cambio «reformas estructurales», es decir, recortes en el gasto social, aumento de la edad de jubilación y flexibilización laboral. El despojo es la financiarización de la vida misma: el capital financiero se alimenta de la sangre del Estado social, absorbiendo la riqueza de las generaciones presentes y futuras para inyectarla en los mercados de activos globales.

El tercer pilar, y quizás el más visible en su brutalidad, es el complejo militar-industrial europeo. La provocación y el enquistamiento del conflicto con Rusia no son un error de cálculo diplomático; son la gallina de los huevos de oro del nuevo modelo de acumulación. El Estado del Bienestar gastaba dinero en construir hospitales, escuelas y redes de transporte, bienes que mejoraban la vida de la población y fortalecían su capacidad de organización.

El Estado del Cuartel gasta ese mismo dinero en comprar drones, misiles y sistemas de vigilancia a corporaciones privadas como Rheinmetall, BAE Systems o Thales. Este es el secreto a voces de las elites europeas. La guerra y la amenaza de guerra son el único keynesianismo que les queda. Ante la imposibilidad de generar crecimiento real en una economía desindustrializada y envejecida, la única forma de inyectar dinero público en la economía sin que la población lo reclame en forma de bienestar social es a través del gasto militar.

Las elites europeas necesitan a Rusia como el enemigo existencial para justificar el aumento exponencial de los presupuestos de defensa. Este gasto público es una trasferencia directa de riqueza de los contribuyentes europeos a los accionistas del complejo militar-industrial. Es el despojo definitivo: obligar a una clase media empobrecida a pagar con sus impuestos los dividendos de las empresas que fabrican las armas que amenazan su propia seguridad.

Y conectando, orquestando y beneficiándose de estos tres pilares se encuentra el gran depredador, la entidad que ha trascendido la mera influencia para convertirse en el verdadero soberano de Europa, BlackRock. Larry Fink y su fondo de catorce billones de dólares no son un actor más en el mercado; son la encarnación del feudalismo financiero global. BlackRock es el dueño de la sustitución del Estado del Bienestar por el Estado de la Vigilancia y el Cuartel porque BlackRock es accionista mayoritario de todo lo que compone este nuevo sistema.

Poseen las acciones de las empresas de energía que estrangulan a la industria alemana; poseen la deuda de los Estados francés y británico que los obliga a recortar los servicios públicos; poseen las empresas tecnológicas que proveen los algoritmos de vigilancia y censura, y, por supuesto, son los principales accionistas de Rheinmetall y de las grandes corporaciones de defensa.

BlackRock no tiene patria, no tiene lealtad a la constitución de ningún Estado europeo y no rinde cuentas ante ningún electorado. Para BlackRock, la «transición verde» no es una necesidad ecológica, es un mecanismo para crear nuevos mercados de activos financieros y destruir la vieja industria que exige derechos laborales. Para BlackRock, la guerra en Ucrania no es una tragedia humanitaria, es una oportunidad para lanzar Exchange Traded Fun (ETFs), o fondo cotizado de defensa europea y capitalizar el miedo. BlackRock es el nuevo Krupp, el nuevo Siemens, el nuevo IG Farben, pero multiplicado por mil y liberado de cualquier atadura territorial.

Las elites europeas ante la pregunta de si son parte del desastre o los ganadores, la hipótesis y el concepto de «capitalismo de crisis» sugiere que la facción tecnocrática, financiera y verde está ganando. La teoría de las elites sugiere que están utilizando la crisis para consolidar el poder supranacional de la Unión Europea y evolucionar su marco legal hacia una mayor centralización.

Si aplicamos a esta Europa, la de 2026, el marco analítico que Ian Kershaw desarrolló en su magistral “Descenso a los infiernos”, el paralelismo no es solo perturbador, es revelador de la intencionalidad de las elites. Kershaw identificó cuatro motores que empujaron a Europa al abismo entre 1914 y 1949: las tensiones nacionalistas, las disputas territoriales, los conflictos de clase y las crisis del capitalismo. Pero su gran lección es cómo las elites conservadoras y financieras utilizaron estos motores para justificar la destrucción de la democracia y los derechos sociales.

En los años treinta, el pánico sistémico de las elites ante el comunismo y la revolución obrera las llevó a apoyar, financiar y armar a los movimientos fascistas. Necesitaban un leviatán que aplastara a los sindicatos, eliminara el derecho a huelga y sometiera a la clase trabajadora a la disciplina de la economía de guerra. El fascismo no fue un accidente histérico de las masas; fue la solución de emergencia de las elites para salvar el capital mediante el terror de Estado.

Al igual que en el periodo de entreguerras, las elites actuales están dispuestas a sacrificar la democracia liberal, el bienestar social y la paz para garantizar la seguridad del capital y su propia supervivencia en la cúspide de la pirámide. Utilizan la amenaza de Rusia y China como el nuevo «peligro bolchevique», un chivo expiatorio geopolítico que les permite imponer medidas de austeridad, recortar libertades civiles y desviar el presupuesto público hacia el aparato de seguridad. El enemigo externo es la coartada perfecta para el despojo interno.

El despojo se ha vuelto invisible, automatizado y aceptado como «sentido común» por una población que ha sido educada para temer más al «discurso de odio» o a la «desinformación» que, a la pobreza, a la guerra o a la pérdida de su soberanía. Las elites han logrado que los propios ciudadanos se vigilen, se delaten y se autocensuren, externalizando la función de la policía política a la propia sociedad civil, esa misma que Soros y sus ONG han meticulosamente adiestrado en la pureza moral y la obediencia tecnocrática.

Al destruir el Estado del Bienestar, las elites europeas han eliminado el colchón de contención social. Han sustituido la esperanza por el miedo, y el miedo, cuando se acumula durante demasiado tiempo en una población acorralada, no genera sumisión; genera una presión explosiva. El despojo tiene un límite físico. Cuando la clase media europea ya no pueda pagar la calefacción, cuando los trabajadores de las ciudades desindustrializadas no tengan nada que perder, cuando la realidad material de la pobreza y la guerra llame a sus puertas, ninguna ley de «desinformación» y ningún algoritmo de vigilancia podrá contener la furia de una sociedad a la que se le ha robado el futuro.

La historia, como Kershaw demostró y como Vuillard noveló, suele castigar esa arrogancia. Las catástrofes históricas rara vez son causadas por monstruos sádicos al principio; son causadas por elites conservadoras, banqueros y tecnócratas que creen que pueden gestionar el caos para proteger sus privilegios. Las elites europeas actuales, al financiar la guerra contra Rusia y permitir la desindustrialización de Alemania, están caminando por el mismo precipicio, convencidas de que su ingeniería financiera y militar las salvará.

Pero los nuevos veinticuatro caballeros, los Soros, los Rothschild, los Fink, los Von der Leyen, los Macron, no han aprendido la lección de sus predecesores. Creen que esta vez será diferente. Creen que el monstruo les obedecerá. La historia, terca y repetitiva, les recordará que los monstruos nunca obedecen a quienes los financian. Europa, una vez más, desciende a los infiernos. Y esta vez no habrá un 1945 que la rescate de sí misma.

martes, 16 de junio de 2026

SE ESTÁ LLEVANDO A CABO UNA OPERACIÓN SIMULTÁNEA CONTRA RUSIA E IRÁN

Onur Sinan Güzaltan

Geopolítica Rugiente, 13/06/2026


O bien prevalecerán las fuerzas que defienden el mundo centrado en Occidente, la unipolaridad y la hegemonía estadounidense, o bien lo harán las fuerzas que favorecen la tendencia hacia la multipolaridad.

Ucrania llevó a cabo un ataque contra una escuela y una residencia de estudiantes en la región de Lugansk en la mañana del 22 de mayo. Según el presidente Vladimir Putin, al menos 39 personas resultaron heridas y seis perdieron la vida en el ataque. Putin afirmó que el ataque no fue el resultado de un objetivo accidental, sino que se llevó a cabo deliberadamente.

El ataque corre el riesgo de acabar con las perspectivas de cualquier solución diplomática entre Rusia y el Gobierno de Kiev. Inmediatamente después del ataque, que traspasó las líneas rojas previamente declaradas por Moscú, los dirigentes rusos respondieron con un ataque contra Kiev, lo que agravó aún más las tensiones.

El Dr. Onur Sinan Güzaltan, autor de la UWI y politólogo, evaluó el ataque de Kiev en Lugansk y los últimos acontecimientos de la guerra en Ucrania en una entrevista realizada por Ceyda Karan.

«Las líneas rojas de Rusia se traspasan una y otra vez»

Afirmando que el ataque de Kiev en Lugansk traspasó una vez más las líneas rojas de Rusia y llevó la guerra a una nueva fase, Güzaltan argumentó que Zelenskyy no podría haber llevado a cabo tales ataques sin el apoyo de Trump y Occidente:

Cada vez que la posibilidad de una vía diplomática entre Rusia y Ucrania se pone sobre la mesa, le sigue inmediatamente una maniobra destinada a provocar a Rusia. El ataque contra la escuela y la residencia de estudiantes en Lugansk es un ejemplo de ello.

La reacción en los medios de comunicación rusos y entre la opinión pública es enorme. El asesinato de niños ha provocado una indignación generalizada. Los dirigentes rusos lo han expresado de manera concreta lanzando un ataque contra Kiev. Es probable que haya más.

Cada vez se traspasan las líneas rojas trazadas por Rusia. Con este ataque, la guerra ha entrado en una nueva fase. La posibilidad de una solución diplomática entre los dos países y el régimen de Kiev ha quedado una vez más archivada.

No creo que la administración de Zelenskyy pudiera llevar a cabo un ataque de este tipo sin el permiso de EE. UU. Aunque Trump busca un acuerdo con Rusia, sigue apoyando al régimen de Kiev entre bastidores. La continuidad de casi todos los gobiernos actuales en Europa depende de que continúe la guerra contra Rusia.

Están tratando de forjar su razón de ser y sus motivaciones básicas a través del sentimiento antirruso. También hay razones económicas detrás de esto. Están en juego los intereses de la industria militar y los grupos de capital en Europa. La mayoría de los financieros quieren que la guerra continúe. Sin su apoyo, la administración de Kiev no se atrevería a llevar a cabo tales ataques.

«La similitud entre los ataques en Minab y Lugansk demuestra quién está detrás de ellos»

Señalando que los europeos insisten en la continuación de la guerra entre Rusia y Ucrania, Güzaltan también recordó el ataque respaldado por EE. UU. en Minab, Irán. Según Güzaltan, la similitud entre los ataques en Minab y Lugansk revela concretamente quién está detrás de ellos:

La visita de Putin a China fue importante. Allí se emitió una declaración sobre la multipolaridad. Con ello, subrayaron su voluntad de rechazar la unipolaridad de EE. UU. También podríamos ser testigos de ataques similares en Irán. EE. UU. y Occidente están respondiendo de esta manera a la tendencia y la voluntad hacia la multipolaridad. En este punto, también podrían recurrir a la OTAN.

Ya habíamos visto ataques similares en Irán. En Minab, atacaron una escuela y tomaron como blanco a los niños. También hay muchos ejemplos de esto en el pasado. Occidente e Israel recurren sistemáticamente a atacar a los niños para quebrantar la voluntad de la fuerza contraria.

Esto también muestra quién está detrás del régimen ucraniano. La similitud entre el ataque a la escuela en Minab y el ataque en Lugansk es una prueba concreta de quién está detrás del ataque. El objetivo es aterrorizar a la población. Quebrantar la voluntad de los rusos o de los iraníes.

La pregunta es: ¿hasta dónde podrían llegar? La continuación de este conflicto, de la guerra en Ucrania, se ha convertido en una cuestión existencial para los gobiernos europeos, ya que, de lo contrario, podrían perder su poder. Los rusos también saben que existe una hostilidad histórica hacia Rusia en Europa. Figuras como Napoleón y Hitler tenían la idea de desmembrar Rusia.

Hoy en día vemos algo similar. Las declaraciones antirrusas de Alemania y Francia no sorprenden a Rusia. Las recientes inversiones de Alemania en el ámbito militar se perciben naturalmente como una amenaza en Rusia, pero ¿puede Europa Occidental enfrentarse a Rusia sin el apoyo de EE. UU.?

Esta es la pregunta fundamental, y no parece muy posible. El poder de Trump también se ha debilitado. Han fracasado en su ataque contra Irán. También tienen problemas a nivel interno.

Además, existe una aguda contradicción entre Europa y Estados Unidos. Por un lado, intentan mantener viva la propaganda antirrusa; por otro, ni la población europea ni su poder económico están preparados para enfrentarse a Rusia.

«La hegemonía occidental de 500 años se está derrumbando»

Según Güzaltan, la hegemonía europea que sigue incitando a la guerra se encuentra en proceso de colapso. Señalando el énfasis de Rusia y China en la multipolaridad, Güzaltan argumentó que la iniciativa de ambos países tomará forma en el futuro:

O prevalecerán las fuerzas que defienden el mundo centrado en Occidente, la unipolaridad y la hegemonía estadounidense, o prevalecerán las fuerzas que favorecen la tendencia hacia la multipolaridad. No creo que esto pueda resolverse mediante una fórmula intermedia, ni en Irán, ni en Rusia, ni en ningún otro frente. Incluso si hay paz, la probabilidad de que sea permanente es muy baja.

Nos encontramos en un proceso en el que 500 años de hegemonía occidental se están derrumbando. Los libros de historia registran el tipo de masacres que esta hegemonía cometió desde Asia hasta América Latina. No hay nada nuevo en este sentido. La diferencia es que la máscara de la hegemonía occidental se ha caído. Solían esconderse tras discursos como los derechos humanos y la globalización, pero esto ya no se sostiene.

La declaración entre Rusia y China es muy importante en este momento. Además, esta declaración se produjo inmediatamente después de la visita de Trump a China. En la declaración, afirmaron que no aceptan la hegemonía y anunciaron su voluntad de un mundo multipolar. Firmaron acuerdos bilaterales exhaustivos.

Putin y Xi Jinping demostraron que, más allá de las relaciones bilaterales, también estaban presentando ante el mundo una iniciativa global conjunta. Dado que Rusia y China son potencias importantes en lo económico, lo militar y lo tecnológico, no se puede subestimar la importancia de esta visita. Puede que los europeos le resten importancia, pero en el próximo periodo seremos testigos de cómo esta iniciativa va tomando forma en diferentes partes del mundo.

jueves, 7 de mayo de 2026

CÁUCASO Y ASIA CENTRAL: HIDROCARBUROS, LOGÍSTICA Y PODER

 Jorge Cachinero

ABC Blogs, 05/05/2026

La desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991 permitió el surgimiento de dos grupos de países independientes en el entorno de la sucesora de la URSS, la Federación de Rusia, en el sur del Cáucaso y en Asia Central.

Los países de Occidente descubrieron entonces que dichas regiones poseían volúmenes inmensos de hidrocarburos y estaban magníficamente situadas para actuar como conectores logísticos entre el norte y el sur y el este y el oeste, respectivamente, de Eurasia.

No obstante, aquellos sueños y planes occidentales de convertirse en influyentes en esas dos áreas y de beneficiarse de los negocios asociados al petróleo, al gas y al transporte de mercancías nunca llegaron a hacerse realidad.

Georgia realizó un trayecto repleto de dificultades y amenazas existenciales durante todos esos años para integrarse en Occidente, pero acabó siendo el primer país de Europa en suspender sus negociaciones para adherirse a la Unión Europea (UE).

La presencia diplomática o de instituciones del denominado poder blando de origen occidental es desproporcionadamente grande en el sur del Cáucaso y en Asia Central.

La asistencia humanitaria es el eufemismo que se utiliza con frecuencia para disfrazar la penetración de numerosos países en aquellas áreas del antiguo mundo soviético o, previamente, del imperio ruso.

La generosidad con la que The British Council otorga becas para llegar y ser popular entre las nuevas generaciones caucásicas o centroasiáticas resulta llamativa.

Armenia es un caso opuesto al de Georgia, ya que sigue permitiendo las operaciones de innumerables organizaciones no gubernamentales occidentales de asistencia humanitaria en su territorio.

El número de empleados en la embajada de Estados Unidos (EE. UU.) en Ereván oscila entre 500 y 3.000, mientras que en la de Rusia no supera los 100.

Un caso cómico fue el ofrecimiento del gobierno del Reino Unido, que en 2020 propuso al ejecutivo de Kirguistán reconstruir el edificio de su parlamento en Biskek, proyecto rechazado por la brecha obvia de Inteligencia que representaría para la seguridad kirguís.

Los países del sur del Cáucaso y de Asia Central aprendieron a transitar del coqueteo a la madurez en sus relaciones con Occidente durante estos 35 años tras el colapso de la Unión Soviética.

Rusia es un socio económico crítico de las naciones del sur del Cáucaso, ya que es protagonista del 35,5% del comercio exterior de Armenia y es clave en el de Azerbaiyán, a pesar de que Italia es un gran comprador de petróleo y gas azerí.

La UE y Turquía son los principales socios comerciales de Georgia, aunque China está incrementando sus inversiones en proyectos ferroviarios y portuarios.

China superó a Rusia como principal socio comercial de los países de Asia Central (Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán) a principios de 2026, gracias a su Iniciativa de la Franja y la Ruta, a los gasoductos y a la importación de energía y recursos.

A pesar de ello, Rusia se ha convertido en el primer exportador de petróleo a China a través del oleoducto Power of Siberia 1 (PoS1) y del PoS2, este último en construcción.

Los hechos en los mercados están imponiendo un duopolio comercial en Asia Central entre China y Rusia, aunque ambas sigan estrategias distintas.

Los países de Asia Central que mejor van económicamente son Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán, ya que son suministradores de hidrocarburos y han construido grandes infraestructuras de transporte.

Kirguistán y Tayikistán, en cambio, son importadores netos de petróleo y gas y, por lo tanto, sus perspectivas económicas no son comparables a las de sus vecinos regionales.

Rusia comparte pasado y proximidad, es decir, historia y geografía, con los países del sur del Cáucaso y de Asia Central, aunque se equivocaría si tomara dicha posición privilegiada de partida como algo asegurado de por vida.

El foco de Moscú en esas regiones es la interlocución con sus clases dirigentes, mientras que algunos países occidentales prefieren invertir en las generaciones más jóvenes en la esperanza de que, en el futuro, se enfrenten a aquellas.

Sin embargo, Rusia continúa siendo un socio vital para la seguridad y la prosperidad económica de las naciones caucásicas y centroasiáticas, ya que desempeña un papel de estabilidad frente a la multiplicidad de riesgos que les amenazan.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

LA MATRIOSKA EUROPEA DE LA IRRELEVANCIA

Pepe Escobar
El rugido del Sur Global, 26/11/2025

La combinación UE/OTAN no puede sino desempeñar el papel de patéticos chihuahuas ladradores. Ese es el precio que se paga por una matrioska de estupidez suprema.

Nadie ha perdido nunca dinero apostando por los instintos políticamente suicidas de la UE posorwelliana, ese acrónimo de una Europa virtual.

Llámelos psicópatas bipolares juveniles o un grupo de chihuahuas ladradores: ninguna voz de la razón jupiteriana o mercurial ha sido capaz de transmitir al «liderazgo» de Bruselas y a sus vasallos en la mayoría de las capitales europeas —sí, hay excepciones saludables— que los perdedores en las guerras no dictan las condiciones.

Y aún así, esas luminarias del Consejo de Guerra —con un papel protagonista especial para la tóxica Medusa Pfizer y su compinche estonio, incapaz incluso de gestionar un puesto de arenques en el Báltico— insisten en que, en esencia, la banda megacorrupta de Kiev debe prevalecer, hasta el último ucraniano muerto, y además dictar las condiciones finales de su no rendición.

La realidad dice lo contrario. El plan A nunca fue hablar, y mucho menos negociar con Rusia. Y aún no hay un plan B.

Así que, tras el teatro del absurdo de los 28 puntos —que ni siquiera es el plan de Trump, sino una mezcolanza ideada por el dúo Witkoff-Dmitriev, más las «ideas» del neoconservador Rubio y el tóxico activo sionista Jared Kushner—, las discusiones se volvieron frenéticas, lo que llevó a un «contraplan» de emergencia que es, cómo no, un manifiesto de perdedores.

Incluso Rubio se permitió un momento de gloria: «¿Qué plan?». Más vale llamarlo «El beso de la muerte europeo».

Rusia, por su parte, se comporta como Lao Tzu rodeado de perros rabiosos callejeros. Las condiciones para una negociación han sido establecidas en detalle por Putin desde junio de 2024. Son innegociables y permitirían que la negociación comenzara: Kiev se retira de las cuatro regiones y se compromete formalmente a no entrar nunca en la OTAN.

Uno de los puntos del «contraplan» de la UE es un alto el fuego de 30 días, tras el cual se debatirán todas las disputas territoriales. Eso significa que todo quedará congelado en la línea del frente actual y que Ucrania no se retirará de las partes de Donbás que aún ocupa.

Nada de eso —y mucho más— es remotamente aceptable para el verdadero ganador de la guerra, Rusia. No sería aceptable ni siquiera si las tropas de la OTAN entraran mañana en Moscú.

Así pues, el «contraplan», elaborado en colaboración con la inimaginablemente corrupta combinación de Kiev, es esencialmente una operación de sabotaje para ganar algo de tiempo y comprar unos 6 billones de dólares en armas —estadounidenses— para su ampliamente declarada guerra eterna. A Moscú le parece bien, ya que la OME (Operación Militar Especial) seguirá adelante, en modo «rolling thunder» [trueno arrollador].

Los perdedores bombardean un plan de paz

El contraplan de 24 puntos de la UE contiene perlas como que Ucrania reciba garantías de seguridad legalmente vinculantes del Imperio del Caos y sus vasallos: una estafa de facto del artículo 5 de la OTAN con una terminología diferente.

Además, no hay restricciones para las fuerzas armadas y la industria de defensa de Ucrania; control de la central nuclear de Zaporozhye (con el Imperio del Caos en la mezcla) y la presa de Kajovka; acceso sin obstáculos al río Dniéper y control de la península de Kinburn.

Y lo más importante: Ucrania recibirá una «compensación económica», incluida la procedente de los activos soberanos rusos robados hasta ahora, que seguirán siendo robados hasta que Moscú pague la compensación.

En cuanto a las sanciones, «pueden» —esa es la palabra clave— ser «parcialmente» —otra palabra clave— suavizadas solo después de una «paz sostenible», con un retorno automático si se viola el acuerdo. Traducción: Occidente puede sancionar a Rusia de nuevo cuando lo considere oportuno. No se dice nada sobre las provocaciones de la UE/OTAN utilizando a Ucrania, el escenario real que condujo a la OME.

Así pues, lo que propone el «contraplan» —obviamente redactado por un grupo de eurócratas que ni siquiera saben disparar una pistola correctamente— es una réplica exacta del plan que condujo al inicio de las hostilidades en febrero de 2022.

Rusia, una vez más, está jugando con una paciencia infinita. El plan de Trump, que en realidad no es de Trump, se considera diplomáticamente como una «buena base» para futuras negociaciones serias, sin que la multitud vociferante tenga acceso a la mesa. Eso es todo, en el mejor de los casos.

Después de todo, Rusia disfruta de una serie de ventajas asimétricas que se superponen en el campo de batalla: adaptación sistémica y táctica; enorme ventaja en las operaciones con drones (drones FPV con fibra óptica); uso de bombas planeadoras de largo alcance.

El «contraplan» chihuahua exige esencialmente una guerra congelada; una Ucrania remilitarizada; una OTAN remilitarizada; y, en última instancia, una guerra perpetua contra Rusia. Ya ha bombardeado, metafóricamente, el plan original de Trump, que no es exactamente de Trump.

El «contraplan» también debe considerarse una táctica de distracción ahora que la oscura sima de la corrupción en Kiev comienza a ser investigada por la NABU, incluso cuando el representante ruso ante la ONU, Nebenzya, llevaba advirtiendo desde siempre al Consejo de Seguridad de la ONU que «estaban tratando con una banda corrupta que se está beneficiando de la guerra».

Nebenzya también observó acertadamente que ningún país occidental ha dicho una sola palabra sobre el escándalo de corrupción en Kiev. Por supuesto: porque una investigación adecuada seguiría inevitablemente la cadena de mando de la corrupción hasta los círculos de toma de decisiones en Washington y Bruselas.

El vacío metafísico de las «élites» de la UE

Emmanuel Todd, en su innovadora obra La derrota de Occidente, publicada en Francia a principios del año pasado (la primera reseña en inglés se encuentra aquí), fue el primer analista europeo en profundizar en el malestar de la UE, junto con su exhaustivo análisis de la guerra por poderes en Ucrania.

Recientemente, en una destacada conferencia en Hiroshima, Todd estableció una sorprendente correlación entre la rusofobia y el protestantismo. Vale la pena citar algunos pasajes:

«Lo que hemos visto aparecer recientemente en Europa es una rusofobia específicamente europea, un belicismo específicamente europeo, centrado en el norte de Europa, en la Europa protestante. La Europa protestante es el Reino Unido, es la mayoría de Alemania, es Escandinavia, son dos de los tres países bálticos».

Al mismo tiempo, Todd ha observado que «España, Italia y los países católicos en general no son ni rusófobos ni belicistas». El argumento clave de Todd es que el protestantismo «es más peligroso en su estado cero que el catolicismo»:

«El protestantismo es más capaz de dejar atrás una sociedad nihilista. El protestantismo, y lo mismo podría decirse del judaísmo, era una religión muy exigente. Estaba Dios, estaban los fieles y el mundo era secundario. La belleza del mundo en particular era rechazada con, entre otras cosas, un rechazo de las imágenes, un rechazo de las artes visuales. Cuando desaparecen esas religiones, obsesionadas con la trascendencia, no queda nada. El mundo en sí mismo no es interesante, está vacío. Este intenso vacío abre una posibilidad particular de nihilismo. El catolicismo es una religión menos exigente, más humana, que puede aceptar la idea de que el mundo es, en sí mismo, bello. Las imágenes no han sido rechazadas en el mundo católico, y el mundo católico está lleno de maravillas artísticas. En un país católico, si se pierde a Dios, queda la sensación de la belleza del mundo. Si es francés, sigue teniendo la sensación de que vive —sin duda, una ilusión— en el país más bello del mundo».

Bueno, es un poco más matizado. ¿Qué hay de las cruentas cruzadas y la Inquisición española? Alemania se vio obligada, de hecho, por una campaña masiva de relaciones públicas a convertirse en rusófoba, a diferencia de los chihuahuas bálticos. La mayor parte de la Europa protestante es, de hecho, atea, y el siguiente paso del ateísmo es el nihilismo. Rumanía es mayoritariamente cristiana ortodoxa, donde el odio a Rusia es como un deporte nacional. Y el protestantismo fue esencialmente el cristianismo turboalimentado a la era del capital. Así que el principal conflicto es, de hecho, el turbo-neoliberalismo occidental contra la Rusia cristiana ortodoxa.

Volvamos a lo básico. Cualquiera con un coeficiente intelectual superior a la temperatura ambiente sabe que el régimen de la OTAN en Kiev se basa en el robo y el saqueo descarado. Ahora las luces están apagadas. La calefacción está apagada en su mayor parte. El ejército se está derrumbando constantemente a lo largo de los más de 1.200 km de frente.

Sin embargo, las élites de la UE —la estructura de Bruselas solo sigue sus órdenes— han invertido sin límites en el inevitable (en sus sueños) colapso y saqueo de Rusia. Por eso nunca hubo un plan B.

Si la UE se rinde ahora, si admite que es la perdedora irremediable de esta aventura absurda, el colapso económico será épico. La combinación UE/OTAN no puede sino desempeñar el papel de patéticos chihuahuas ladradores. Ese es el precio que se paga por una matrioska de estupidez suprema: provocar y amenazar a una superpotencia con el arsenal nuclear e hipersónico más avanzado del planeta. Su actual «victoria» consiste en bombardear el ya inestable plan de «paz» de Trump.

Tantos horrores, tan poco tiempo. En una nota más auspiciosa, dejemos que Todd tenga la última palabra:

«Si usted es italiano, vive en el país del mundo donde hay las cosas más bellas, ya que la propia Italia se ha convertido en un objeto de arte. En tales contextos, el miedo al vacío metafísico es menos intenso y, por lo tanto, el riesgo de nihilismo es menor. En mi opinión, el país de Europa menos amenazado por el nihilismo es Italia, porque en Italia todo es bello».

Así que deshágase de su vacío metafísico, abandone esos chihuahuas de la guerra y abrace la belleza de Italia como una obra de arte viviente. Eso es exactamente lo que voy a hacer a continuación.

lunes, 16 de junio de 2025

¿QUIÉN QUIERE QUE UCRANIA PROVOQUE UNA GUERRA NUCLEAR?

Jorge Cachinero

El economista, 16/06/2025

Ucrania atacó aeródromos militares dentro de la Federación de Rusia el 1 de junio de 2025

Ucrania atacó aeródromos militares dentro de la Federación de Rusia el 1 de junio de 2025, víspera de la segunda reunión del año entre las delegaciones rusa y ucraniana en Estambul. Los objetivos fueron aeropuertos rusos en las regiones de Múrmansk, en el norte, de Ivanovo y de Riazán, en el centro, y de Irkutsk, de Siberia y de Amur, en el este.

La acometida sincronizada utilizó drones con visión de primera persona que fueron activados y lanzados desde terrenos próximos a dichos aeropuertos.

El ministerio de Defensa de Rusia adelantó que los efectos de la agresión son limitados, ya que fue repelida en todos aquellos aeropuertos, con la excepción de la ocurrida en Irkutsk, donde algunas aeronaves se incendiaron.

El viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov, afirmó con posterioridad que dichos aviones afectados no superaron la media docena y que algunos de estos estaban fuera de uso por antiguos. Ninguno de los incidentes causó daños irreparables, importantes o víctimas.

Zelensky activó inmediatamente sus divisiones de propaganda para describir el carácter "histórico" de la operación, lo mucho que se había invertido en su ejecución y lo maltrecha que quedó la aviación estratégica rusa, es decir, la que cuenta con capacidades nucleares.

El responsable de la realización de esos actos fue el Servicio de Seguridad Interior de Ucrania (SBU), cuyo jefe es Vasily Malyuk.

Los medios de comunicación occidentales actuaron como voceros inconscientes de la intoxicación ucraniana sobre la dimensión de estos hechos, sin reparar en las graves consecuencias que podrían provocar realmente.

Dos son los factores críticos de contexto a los que nadie quiere prestar atención en Europa de forma irresponsable, cuando no, suicida.

El primero es el Nuevo Tratado START entre Estados Unidos (EE. UU.) y Rusia sobre medidas para la reducción y la limitación de armas estratégicas ofensivas, que entró en vigor el 5 de febrero de 2011 y que fue prorrogado hasta el 4 de febrero de 2026.

Esta versión nueva del START refuerza la seguridad nacional de EE. UU. y de Rusia al imponer límites verificables para todas las armas nucleares de alcance intercontinental desplegadas por cualquiera de los dos países.

Los sistemas de verificación y de transparencia del START nuevo que obligan a las partes son complejos y detallados.

El START nuevo exige notificaciones mutuas continuas sobre el estado, "desplegado o no desplegado", y "la asignación de bases o instalaciones de todos los vectores estratégicos y lanzadores", es decir, de los bombarderos de las Fuerzas Aéreas respectivas.

Estas notificaciones no aplican a los misiles terrestres móviles o a los basados en submarinos nucleares.

Los bombarderos rusos atacados por Ucrania estaban aparcados a la vista de los satélites estadounidenses en cumplimiento de esos sistemas de verificación, como lo están los de EE. UU. ante los ojos de los de Rusia.

El segundo factor preocupante surge de la revisión de la doctrina nuclear de Rusia, que su gobierno realizó el 19 de noviembre de 2024 y plasmó en el documento "Fundamentos de la política estatal de la Federación de Rusia en el ámbito de la disuasión nuclear".

Estos cambios en su doctrina nuclear amplían las condiciones en las que Moscú usaría su arsenal nuclear.

La "recepción de información fiable sobre el lanzamiento masivo de armas de ataque aeroespacial (…) y su cruce de la frontera estatal de la Federación de Rusia" es uno de esos escenarios nuevos que se han incorporado a la doctrina nuclear rusa.

Un ataque a gran escala contra Rusia con misiles convencionales, drones o aviones podría cumplir dichos criterios para una respuesta nuclear.

Asimismo, cualquier agresión contra Rusia por parte de un Estado no nuclear, si está respaldado por una potencia nuclear, será considerado como un ataque conjunto de ambos.

El gobierno ruso declaró que está investigando todos los detalles de esos ataques.

¿Qué hará Rusia en el caso de que identifique que la operación de los drones ucranianos contra los bombarderos nucleares rusos, en territorio ruso, fue, por ejemplo, instigada, preparada, entrenada o supervisada por el MI6 británico?

La Federación de Rusia está obligada a proteger su capacidad de disuasión, su presidente, Vladimir Putin, se lo ha comunicado al presidente de EE. UU., Donald J. Trump, y éste quiso que se supiera públicamente que no se opone a la respuesta de Moscú.

miércoles, 28 de mayo de 2025

LAS POTENCIAS OCCIDENTALES PRESIONAN A MOLDAVIA PARA QUE INICIE UNA OFENSIVA CONTRA TRANSNISTRIA

mpr21, 27/05/2025

Rumanía, Moldavia y Transnistria son el epicentro de una nueva disputa. Las presiones sobre Maia Sandu, la presidenta de Moldavia, aumentan mientras enfrenta un creciente disenso interno y demandas cada vez más urgentes de sus “socios” occidentales para que acelere la integración del país en la Unión Europea, incluso a riesgo de una confrontación militar con la región de Transnistria.

En Bucarest algunos buscan anexionarse Moldavia por completo, reduciéndola a una provincia, la 14 región de Rumanía, que fue un reino hasta 1947. Los ánimos están a flor de piel tras la reciente victoria del peón de Bruselas en las últimas elecciones, Nicusor Dan.

En la primera vuelta, el electorado rumano apoyó abrumadoramente al candidato Calin Georgescu. Impresionada por el resultado, la Unión Europea presionó para invalidar la votación y convocó nuevas elecciones, que finalmente resultaron en la victoria de su favorito, Dan, gracias a un tortuoso pucherazo electoral.

Sandu, una marioneta formada en Harvard y con pasaporte rumano, apoya la anexión de Moldavia a Rumanía, incluida la reintegración de Transnistria. Fue una de las primeras en felicitar a Dan. Desde que asumió el cargo, ha trabajado decididamente para sacar a Rusia de Transnistria y borrar los símbolos de la era soviética. Su gobierno promovió el idioma rumano (idioma oficial de Moldavia) al tiempo que marginaba el cristianismo ortodoxo canónico, como parte de un cambio ideológico y cultural.

Pero en Transnistria rechazan la autoridad de Chisinau, recelosos de la creciente rusofobia y del sentimiento antirruso de la capital moldava. Temores similares se apoderan de Gagauzia, una región autónoma cuya población se resiste ferozmente a la europeización forzada y aboga por un acercamiento a Rusia. Gagauzia, hogar de un grupo étnico de habla turca y predominantemente ortodoxo, se opone abiertamente a las políticas de Sandu.

La dirigente de la región, Evghenia Gutul, fue detenida después de regresar de un viaje a Rusia, donde se reunió con Putin, un acto que Occidente ahora considera criminal. Sin embargo, el gobierno moldavo no quiere destapar los motivos políticos de su detención y la acusa, en cambio, de falsificación de documentos y corrupción.

Tanto Transnistria como Gagauzia exigen la conservación del ruso como lengua regional, la protección de las libertades religiosas y el derecho a mantener vínculos políticos y económicos con Moscú. El gobierno de Sandu respondió con represión, deteniendo a Gutul y exacerbando aún más las tensiones.

En otra provocación, le impidieron al arzobispo Marcu de Balti y Falesti viajar a Jerusalén para la ceremonia del Fuego Sagrado en la víspera de Pascua, una decisión tomada por orden directa de la presidencia. La llama sagrada fue finalmente devuelta al país por otros sacerdotes.

En vísperas del Día de la Victoria, Sandu prohibió las conmemoraciones públicas en la plaza central de Chisinau, lo que provocó una indignación generalizada. Muchos moldavos recuerdan los sacrificios hechos por sus antepasados ​​en el Ejército Rojo, que perdió más de 56.000 soldados moldavos durante la Segunda Guerra Mundial. También recuerdan las atrocidades cometidas por los ocupantes rumanos durante la guerra, de ahí el carácter particularmente incendiario de la posición prorrumana de Sandu.

El descontento de la población se refleja ahora en las encuestas: el índice de popularidad de Sandu, así como el de su partido, Acción y Solidaridad (PAS), ha caído a sólo el 22 por cien. Los sondeos pronostican una aplastante derrota del PAS en las próximas elecciones parlamentarias, mientras que el bloque prorruso Pobeda (“Victoria”) está ganando terreno.

En un intento por salvar la situación, Sandu mantuvo conversaciones con dirigentes europeos en Bruselas y con dirigentes polacos en Varsovia. Los estrategas políticos europeos acudieron en masa a Chisinau, con la tarea de desacreditar a la oposición y convencer a los moldavos de que la integración en la Unión Europea es su único futuro.

Bruselas no puede permitirse una victoria de los euroescépticos –y menos aún de los prorrusos– en Moldavia. Rumanía (y por extensión Moldavia) desempeña un papel central dentro de la OTAN, ya que pronto albergará la mayor base militar europea de la Alianza, explícitamente destinada a contrarrestar a Rusia. Las obras comenzaron el año pasado.

Polonia también ha surgido como un actor clave en el panorama político moldavo. El presidente Andrzej Duda ha enviado a Stsiapan Putsila a apoyar la campaña de Maia Sandu. Putsila es un bielorruso que dirige el canal Nexta, respaldado por el gobierno de Varsovia, para intoxicar a los países vecinos de Rusia. Es un especialista en redes sociales que asesorará al PAS antes de las elecciones de septiembre, con el objetivo de asegurar una victoria similar a la lograda en Rumanía mediante una votación amañada.

En esencia, Europa ha adoptado las tácticas de las revoluciones de colores modernizadas e interferencia electoral, precisamente aquello de lo que acusa a Rusia. Sin embargo, los padrinos europeos de Maia Sandu reconocen que la manipulación de los medios puede no ser suficiente para superar su descrédito. Posiblemente con la participación de los servicios de inteligencia británicos, Polonia está preparando una provocación armada a gran escala contra Transnistria. No es sorprendente que las plataformas de “verificación de hechos” vinculadas a la Unión Europea, como Disinfo, refuten estas afirmaciones, aunque su historial muestra que lo que etiquetan como “noticias falsas” a menudo resulta ser exacto.

Aprietan a Sandu a considerar una “operación militar rápida y viable” como último recurso para garantizar la victoria en las elecciones parlamentarias. Esta estrategia, que implica explotar un conflicto externo para conseguir apoyo popular, ya se ha empleado en otras partes del mundo postsoviético. Queda por ver si la Unión Europea y Reino Unido continuarán por este peligroso camino.

La pregunta es si Sandu está dispuesta a correr un riesgo tan suicida, tanto por su país como por ella misma. Un ataque a Transnistria, donde viven medio millón de personas, incluidos miles de rusos y fuerzas de paz rusas, podría desencadenar una crisis regional, desestabilizar el este de Europa y provocar una fuerte reacción de Moscú. Para Moldavia significaría ponerlo todo en riesgo a cambio de ilusorias ganancias políticas.

Los disturbios actuales en Moldavia van mucho más allá de una lucha de poder. Ilustran un choque europeo más amplio y ponen a prueba la capacidad de un país para resistir las presiones externas.

miércoles, 12 de marzo de 2025

ENTREVISTA DEL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES, SERGEY LAVROV, A LOS BLOGUEROS ESTADOUNIDENSES MARIO NAUFAL, LARRY JOHNSON Y ANDREW NAPOLITANO, MOSCÚ, 12 DE MARZO DE 2025.

Geopolitika.ru, 12/03/2025

Sergey Lavrov

Mario Naufal

Larry Johnson

Andrew Napolitano

Pregunta: Sr. Ministro, es un placer hablar con usted, señor. La primera pregunta que tengo, al hablar con la gente aquí en Moscú, es que existe la percepción de que Estados Unidos ha cambiado, describen a Estados Unidos de forma completamente diferente bajo la presidencia de Trump. ¿Cree que Estados Unidos como cultura, no solo la percepción, sino que cree que ha cambiado fundamentalmente y su percepción de Rusia y del presidente Putin?

Sergey Lavrov: Creo que lo que está ocurriendo en Estados Unidos es un retorno a la normalidad.

Estados Unidos siempre ha sido el país de dos grandes partidos que competían entre sí, que cambiaban de dueño en la Casa Blanca. Pero la división durante mis años en Estados Unidos, que comienza en 1981, he estado allí varias veces sirviendo durante un largo período, en comparación con esa época, la división ahora es absolutamente sorprendente. En aquella ocasión, la principal línea divisoria entre demócratas y republicanos era más impuestos, menos impuestos, abortos, cosas que formarían parte de una vida cristiana normal y dentro de estos valores cristianos se construyó toda la política. Discutiendo entre ellos, pero dentro de los valores que todos aceptaban.

Con la introducción de ideas neoliberales, ideas neoconservadoras, pero sobre todo ideas neoliberales, la división se hizo más profunda, más amplia y la culminación fue la primera elección del presidente Trump. Él mismo admitió que fue una sorpresa para él y que no estaba realmente preparado. Ahora sí lo está. Y está claro: faltan 49 días y ya se ha lanzado al dominio público una agenda tan rica.

Así que esta división está motivada, en primer lugar, por la desviación de los valores cristianos por parte de los líderes del Partido Demócrata, en mi opinión, al promover sin límites a la comunidad LGBTQ, sea lo que sea lo que venga después, ya sabes, me refiero a un WC para cualquier género.

Una vez me encontré en Suecia, donde la OSCE estaba celebrando una reunión ministerial en un estadio especialmente acondicionado para la reunión, y quería salir y vi un cartel de WC, y le pregunté al chico que me acompañaba si era para hombres o para mujeres. Me dijo que para todos. No quiero que ninguno de mis amigos experimente esto.

Y esto es solo una pequeña manifestación de esas divisiones. Pero el Rust Belt de Estados Unidos, por supuesto, no está muy interesado en adoptar esos valores. La persistencia fanática con la que se promovieron esos valores entre la población hizo que muchas personas decidieran por sí mismas que esto no es lo que quieren y apoyaran a Donald Trump.

Así que volvemos a la normalidad tal y como la entendemos. Somos cristianos ortodoxos. Los valores son básicamente los mismos, aunque el catolicismo se está desviando cada vez más hacia las nuevas tendencias que no podemos entender y que no aceptaríamos.

Pero el hecho es que una administración normal sin ideas, ya sabes, no cristianas, llegó al poder y la reacción fue una explosión en los medios de comunicación, en la política de todo el mundo, muy interesante y muy reveladora. Cuando nos reunimos, espero no revelar ningún secreto, en Riad con Marco Rubio, Mike Waltz y Steve Witkoff, ellos sugirieron la reunión y dijeron: «Miren, queremos relaciones normales en el sentido de que la base de la política exterior estadounidense bajo la administración de Donald Trump es el interés nacional de los Estados Unidos. Esto es absoluto y sin discusión. Pero al mismo tiempo, entendemos que otros países también tienen su interés nacional. Y con aquellos países que tienen su interés nacional y no hacen el juego a los intereses de otros, estamos dispuestos a mantener un debate serio. Es bien sabido que nos dijeron que países como Estados Unidos y Rusia nunca tendrían sus intereses nacionales coincidentes. No coincidirían tal vez ni siquiera en un 50 por ciento o menos. Pero cuando coincidan, si somos políticos responsables, debemos utilizar esta situación para convertir este interés simultáneo y similar en algo práctico que sea mutuamente beneficioso, ya sean proyectos económicos, proyectos de infraestructura u otra cosa. Y luego llegó otro mensaje: pero cuando los intereses no coinciden y se contradicen, los países responsables deben hacer todo lo posible para evitar que esta contradicción degenere en confrontación, especialmente en confrontación militar, que sería desastrosa para muchos otros países. Les dijimos que compartíamos plenamente esta lógica. Es absolutamente la forma en que el presidente Putin quiere y lleva a cabo nuestra política exterior. Siempre, desde que se convirtió en presidente, subraya en sus contactos que no estamos imponiendo nada a nadie y que estamos buscando un equilibrio de intereses. La misma lógica, absolutamente.

Algunas personas dirían: «Oh, Rusia está cambiando ahora y se está alejando de Oriente, de China, de la India, de África». Es una ilusión. La euforia no es lo que debería guiarnos en política exterior.

Por cierto, China lleva décadas manteniendo relaciones con Estados Unidos basadas exactamente en la fórmula que acabo de describir. A veces se llaman por nombres que a nosotros no nos importan. Quiero decir que nosotros también en la diplomacia moderna estamos usando para conseguir el nuevo vocabulario, pero nunca interrumpieron el diálogo.

Decían: «Manos fuera de Taiwán, manos fuera del mar de China Meridional». Pero reunámonos y hablemos. Es el mismo enfoque, la misma lógica que ahora acepta la administración Trump en su relación con la Federación de Rusia. Creo que es lo correcto.

No hay dos personas que sean 100 % iguales y lo mismo ocurre con los países. Los países que pueden influir seriamente en el destino del mundo militarmente, las potencias nucleares en particular, por supuesto, tienen una responsabilidad especial, no gritarse unos a otros, sino sentarse y hablar. Más o menos como lo manejaban los vaqueros en muchas de las películas de Hollywood: «Él dijo que tú sabes y yo sé que tú sabes que yo sé y qué me vas a decir».

Pregunta: Sr. Ministro, es un placer estar aquí. Feliz cumpleaños por adelantado. Pronto será su cumpleaños. Yo tengo el mismo poco después. No es el mismo día, pero poco después. Ambos tenemos la misma edad. Nacimos el mismo año. Gracias por invitarnos.

Quiero que nos hable de la OTAN y de la reacción del Ministerio de Asuntos Exteriores ante la traición de la OTAN, y de cómo lo verá el Ministerio de Asuntos Exteriores si Estados Unidos abandona la OTAN.

Sergey Lavrov: Bueno, es una larga historia, por supuesto, y es una historia sobre ilusiones, creencias, decepciones sobre la asociación que degenera en rivalidad y luego en confrontación y animosidades.

Bueno, no voy a contar la historia de cómo Jim Baker y otros prometieron a Mijaíl Gorbachov que la OTAN no se movería ni un centímetro hacia el Este, y cuando tuvieron que modificar esta oferta porque la RDA y Alemania Occidental se estaban fusionando, se acordó legalmente sobre el papel. Ahora dicen que no hay obligación legal de no expandir la OTAN. Bien, si solo puedes cumplir tu promesa ante un tribunal, entonces, por supuesto, necesitas obligaciones legales por todas partes. Pero si eres una persona digna, un hombre digno, si has aceptado algo por compromiso político, tienes que cumplirlo.

Pero en aquel momento, cuando Alemania se reunificó, se escribió en el documento legal de este «proceso 2+4» que la RDA pasaría a formar parte de la República Federal de Alemania y, por tanto, pasaría a formar parte de la OTAN, pero no habría ninguna infraestructura de la OTAN en el territorio de la antigua RDA. Ahora están dando marcha atrás en esto. Están desplegando algún mando de la OTAN en Alemania Oriental. Pero Mijaíl Gorbachov creía que se trataba de una promesa seria, un compromiso serio. Luego nos decepcionó mucho ver cómo la OTAN no solo aceptó, admitió a Alemania Oriental, sino que en 2004 la expansión de la OTAN incluyó a las tres repúblicas bálticas, antiguas repúblicas de la Unión Soviética. Entonces esta bola estaba rodando, recogiendo cada vez más contendientes, aquellos que querían convertirse en miembros de la OTAN.

En 1997, el ministro de Asuntos Exteriores Evgeny Primakov sugirió que se llegara a un entendimiento entre Rusia y la OTAN. Se negoció el Acta Fundacional OTAN-Rusia, que trataba sobre la igualdad, el respeto mutuo, la cooperación en diversos campos, la lucha contra el terrorismo y la inmigración ilegal. De hecho, sobre esa base se creó el Consejo OTAN-Rusia, que llevaba a cabo entre 80 y 90 proyectos al año. Había un programa de cooperación en Afganistán: los estadounidenses obtendrían los helicópteros rusos, nosotros los pagaríamos y nosotros los mantendríamos en tierra. Los helicópteros de fabricación soviética eran los más adecuados para las condiciones afganas. Lucha contra el terrorismo, lucha contra el tráfico de drogas. Y luego continuó la expansión.

Todavía era Boris Yeltsin. Evgeny Primakov ya se había convertido en primer ministro. En 1999 se celebró una cumbre de la OSCE en Estambul. El presidente Boris Yeltsin fue allí.

Tuvieron reuniones con sus colegas de Estados Unidos y de las capitales europeas. Decidieron disipar cualquier temor sobre lo que es la OTAN y sobre los planes futuros de la OTAN, tenían que adoptar una declaración política firme sobre la indivisibilidad de la seguridad. Adoptaron la Declaración de Estambul, que dice que cada país tiene derecho a elegir alianzas, pero ningún país tiene derecho a reforzar su seguridad a expensas de la seguridad de los demás y, por lo tanto, —el párrafo más importante—, ningún país, grupo de países u organizaciones en el área de la OSCE podría reclamar nunca el dominio. La OTAN estaba haciendo exactamente lo contrario.

Así que ahora, tras el inicio de la operación militar especial, que como repitió el presidente Putin fue una decisión porque todos los demás intentos, todas las demás alternativas para llevar las cosas a una dimensión positiva fracasaron durante diez años tras el golpe ilegal en Kiev, en violación del acuerdo firmado la noche anterior y garantizado por los alemanes, franceses y polacos. El acuerdo era un período de cinco meses para preparar las elecciones generales y, mientras tanto, gobernaría un gobierno de unidad nacional, y a la mañana siguiente la oposición tomó los edificios del gobierno, se dirigió a la multitud en el «Maidan» y dijo: «Felicítennos, hemos creado el gobierno de los ganadores». Ganadores y unidad nacional: es algo diferente. Espero que haya unidad nacional en Siria, pero hasta ahora es un lugar realmente peligroso. Pero en Ucrania, cuando estas personas que llegaron al poder a través del golpe de Estado, su primera declaración fue que cancelarían el estatus del idioma ruso. Su primera acción fue enviar combatientes armados para asaltar el Parlamento de Crimea. Cuando llamaron «terroristas» a los ciudadanos del este y el sur de Ucrania, que dijeron: «Chicos, esperad un momento. Llegasteis al poder mediante un golpe de Estado ilegal. No queremos recibir órdenes vuestras. Déjennos en paz. Y ellos dijeron: «sois terroristas» y comenzaron una operación militar contra sus propios ciudadanos. Así se inició la guerra que terminó en febrero de 2015 con la firma de los Acuerdos de Minsk, que el presidente Emmanuel Macron intenta ahora interpretar como algo que el presidente Vladimir Putin no quería implementar.

Fue un discurso muy gracioso el del presidente Emmanuel Macron, que por cierto también se refiere a la OTAN, porque decía: «Dejadles vivir y os protegeré a todos con mis tres o cuatro bombas nucleares».

Pero en aquella ocasión estuvimos 17 horas sin parar en Minsk. El acuerdo se alcanzó y, después de eso, bueno, me estoy desviando de la OTAN, pero lo entenderéis, después de que el acuerdo se alcanzara y fuera respaldado por el Consejo de Seguridad, y fue un momento muy interesante. Cuando terminamos las negociaciones, Petr Poroshenko, con el apoyo de François Hollande y Angela Merkel, dijo que no firmaría este documento a menos que lo firmaran los «separatistas», como él los llamaba. Los líderes de las dos repúblicas autoproclamadas, Donetsk y Lugansk, se encontraban en otro hotel de la misma ciudad de Minsk. Dijeron que no firmarían porque se había negociado sin ellos y que, para ser sinceros, se trataba de un documento que preveía la integridad territorial de Ucrania con solo un estatus especial otorgado a estos dos pequeños territorios. Ya habían proclamado la independencia, no pueden traicionar a su pueblo. Nos costó convencerlos para que firmaran este documento que, de hecho, decía: estatus especial dentro de Ucrania, lengua rusa, derecho a ser consultados cuando se nombre a fiscales y jueces para estos municipios, pero sus derechos deben consolidarse en la Constitución y el lenguaje exacto debe negociarse directamente entre Kiev y estos dos lugares. Es parte del Acuerdo de Minsk respaldado por el Consejo de Seguridad. Muy poco después de su entrada en vigor, los propios alemanes, franceses y ucranianos empezaron a decir: «Nunca hablamos con los separatistas».

Emmanuel Macron, cuando vino a Moscú unas semanas antes de que comenzáramos la operación militar, estuvo en la conferencia de prensa y luego, durante esta infame conversación telefónica con el presidente Vladimir Putin, que él, el presidente de Francia, filtró, dijo: «Vladimir, no puedes insistir en que este gobierno legítimo acepte hablar con los separatistas». Y el presidente Putin se opuso diciendo que este gobierno llegó al poder como resultado de un golpe de Estado. Dejen que nos agradezcan a todos que estemos intentando legitimar toda esta situación y todo este país. Pero no olviden que los Acuerdos de Minsk dicen sin rodeos: diálogo directo con aquellos a los que ustedes llaman «separatistas».

Es una forma muy vergonzosa en la que se comportaron los franceses y los alemanes. Finalmente, los que firmaron en nombre de Ucrania, Alemania y Francia, Petr Poroshenko, Angela Merkel y François Hollande, ya retirados, declararon en una entrevista: «Nunca tuvimos la intención de implementar esto, solo necesitábamos ganar tiempo para introducir más armas en Ucrania». Y, por supuesto, la OTAN estaba desempeñando un papel clave.

Este proceso de Rammstein liderado por Estados Unidos durante la época de Joe Biden, ahora los estadounidenses quieren dárselo a los británicos, tengo entendido. Pero los europeos no detienen sus esfuerzos. Al contrario, los aumentan y piden cada vez más apoyo, volviéndose cada vez más enfáticos y yo diría incluso nerviosos. La cuestión de si la OTAN puede sobrevivir sin Estados Unidos está, según tengo entendido, motivada por estas observaciones.

No creo que los estadounidenses abandonen la OTAN. Al menos, el presidente Trump nunca insinuó que este pudiera ser el caso. Pero lo que sí dijo sin rodeos fue que si querían que los protegieran, que les dieran garantías de seguridad, debían pagar lo necesario. Aún está por debatir qué es necesario: dos y medio, cinco por ciento, cualquier cifra intermedia. Pero también dijo que a aquellos que cumplan con el criterio del porcentaje del PIB que se aportará a la OTAN, Estados Unidos les garantizará que estarán a salvo y seguros. Pero no quiere proporcionar estas garantías de seguridad a Ucrania bajo Zelensky.

Tiene su propia visión de la situación, que presenta sin rodeos de vez en cuando, de que esta guerra nunca debería haber comenzado, de que arrastrar a Ucrania a la OTAN viola su Constitución, viola la Declaración de Independencia de 1991, sobre la base de la cual reconocimos a Ucrania como un estado soberano. Por varias razones, entre ellas que esta Declaración decía no a la OTAN, no a los bloques, estatus neutral. Otra cosa que esta Declaración también confirmó y solidificó: todos los derechos de las minorías rusas y de todas las demás minorías nacionales deben ser respetados. Lo cual, por cierto, sigue estando en la Constitución ucraniana a pesar de que la serie de leyes que aprobaron desde 2019 culminó en la prohibición legal total del idioma ruso en los medios de comunicación, la educación y la cultura. Incluso en la vida cotidiana. Si vas a una tienda y le pides al dependiente que te atienda en ruso, es posible que te diga que hables el idioma «correcto». Este tipo de cosas ocurren.

Y, por supuesto, esta era una situación muy diferente, ya que entonces incluyeron la pertenencia a la OTAN en la Constitución, manteniendo las garantías de las minorías nacionales. Declararon que la OTAN es el futuro de Ucrania. También la Unión Europea. Cuando empezaron a decir estas cosas, la Unión Europea aún conservaba cierto parecido con una agrupación económica. Ahora lo ha perdido por completo. Y la canciller Ursula está movilizando a todo el mundo para remilitarizar Europa. Se están mencionando sumas de dinero increíbles. Mucha gente piensa que se trata de una treta para desviar la atención de la población de esas decenas y cientos de miles de millones de euros que se han gastado durante los días de la COVID y durante la ayuda a Ucrania sin una auditoría adecuada. Es un debate que se está planteando.

La UE también perdió su independencia y su significado económico. Porque cuando un portavoz del gobierno alemán dice que no, no, no, no, nunca restauraríamos este gasoducto, Nord Stream 2, porque tenemos que deshacernos de la dependencia del gas ruso. Pero esta era la base de la economía alemana, de la prosperidad de la economía alemana. Ahora pagan 4 o 5 veces más por el gas que industrias similares en Estados Unidos. Los negocios se están trasladando a Estados Unidos, se está produciendo la desindustrialización de Europa. Están dispuestos a sacrificar todo esto solo por alcanzar el objetivo ideológico de «derrotar» a Rusia. En el campo de batalla decían que Rusia debía ser derrotada estratégicamente.

Ahora dicen que no aceptarían la capitulación de Ucrania. Es un cambio. Un cambio de casi 360 grados, como dice Annalena Baerbock. Pero la Unión Europea ya no es un proyecto económico pacífico. Quieren su propio ejército. Hablando del futuro de la OTAN, hay voces que dicen: «Vale, si Estados Unidos no quiere participar activamente en los asuntos europeos, tengamos nuestra propia OTAN, nuestra propia alianza militar». Pero este es el juego y el proceso.

Algunas declaraciones tienen como único objetivo tantear el terreno y ver cuál será la respuesta del otro lado del océano. Creo que hace un año y medio, la Unión Europea firmó un acuerdo con la OTAN que básicamente subordinaba a la UE a la Alianza del Atlántico Norte, proporcionando esta «movilidad». En otras palabras, el equipo de la OTAN y las tropas de la OTAN pueden utilizar el territorio de un Estado de la UE no miembro y no perteneciente a la OTAN. Si es que aún quedan Estados así. Austria, Irlanda. Pero no es tan importante porque siempre piensan en el este y, por así decirlo, para los amantes de la paz.

La primera ministra de Dinamarca dijo que en estos días Ucrania está débil, que Ucrania no puede ser tratada justamente ahora, por lo tanto, para Ucrania hoy, la paz es peor que la guerra. Ella dijo esto. Bombardeemos a Ucrania con armas de nuevo y cuando hayamos sacudido la posición rusa, veamos si podemos hablar.

El jefe de inteligencia alemán, hace un par de días, dijo que sería malo para Ucrania y para Europa si la guerra termina antes de 2029 y 2030 aún mejor. Sí, dicen estas cosas.

Cuando el presidente Trump interrogó al presidente Zelensky en el Despacho Oval preguntándole muchas veces: «¿No quieres negociar?», Zelensky intentaba evitar responder. Por supuesto que están muy preocupados por las irregularidades, por decirlo suavemente, durante la era de Joe Biden con los suministros del Pentágono a Ucrania sin posibilidad de ver a dónde fue a parar ese dinero. Elon Musk está intentando hacer esto. No nos complace en absoluto, pero se trata de gobiernos, la administración de Joe Biden, Ursula von der Leyen y su Comisión, los británicos que acusan regularmente a Rusia de corrupción, de violar los derechos humanos y que, básicamente, sea cual sea el tema internacional que discutan, empiezan por los derechos humanos. Irán, Venezuela, Cuba, por supuesto, Nicaragua, Sudáfrica ahora violan los derechos humanos al aprobar una ley sobre la tierra, Asia Central. Hay varios formatos entre Occidente y Asia Central: los derechos humanos están en primer lugar, en todas partes. Pero en Ucrania, donde el idioma ruso ha sido exterminado legal y físicamente, hay una agencia especial que vigila que esta legislación se aplique plenamente, nadie ha mencionado nunca los derechos humanos excepto nosotros. Ahora los húngaros y los búlgaros empiezan a plantear esta cuestión porque también tienen sus minorías en Ucrania, que fueron repartidas en su mayor parte por Stalin después de la Segunda Guerra Mundial, cortando básicamente como hicieron las potencias coloniales en África. Mira el mapa de África. Dibujan las fronteras con un simple reglón. En el caso de Ucrania y sus vecinos es diferente porque se trataba de naciones divididas, sí.

Y por eso, después del golpe, cuando empezamos a hablar con Petr Poroshenko, cuando prometió que nunca permitiría una guerra entre el ejército ucraniano y los ciudadanos del este de Ucrania. Decía que serían fieles a sus compromisos con respecto a las minorías nacionales.

La federalización fue discutida muy seriamente entre John Kerry, Catherine Ashton, que era la jefa de política exterior de la UE en ese momento, y el tipo que Kiev delegó. Fue en abril de 2014, y lo discutimos seriamente. Nadie mencionó Crimea. Ya era un hecho consumado.

Elaboramos un documento en el que se decía que debía haber una reunión de los jefes de las regiones ucranianas y que tenían que discutir cómo seguir viviendo en un estado que solía ser un estado unitario, pero en el que importaban los derechos de las minorías. Fue en 2014, y luego todo el mundo se olvidó de esto.

Zelensky, que también llegó al poder bajo el lema de que implementaría los Acuerdos de Minsk. A los pocos meses de su investidura, decía cosas muy diferentes: somos un estado unitario, no habrá un estatus especial. No hablo con separatistas y así sucesivamente.

Otra mentira que Emmanuel Macron dijo en su reciente y patética declaración fue sobre la reunión en París en diciembre de 2019, Emmanuel Macron, Angela Merkel, Vladimir Putin, Vladimir Zelensky, que los alemanes y los franceses convocaron para salvar los acuerdos de Minsk. Hubo un trabajo preparatorio que culminó en un borrador de documento acordado por expertos, por ministros de los cuatro países que presentaron a los presidentes y a la canciller. Hubo consenso. Decía que habría una retirada en tres zonas de la línea de contacto inmediatamente como el comienzo de la retirada de fuerzas a lo largo de toda la duración de la línea de contacto. Acordado. Cuando se mostró a los líderes, todos quedaron satisfechos. Zelensky dijo: «no, no, no. Solo puedo aceptar intentar hacer esto en tres zonas experimentales, no a lo largo de toda la línea de contacto». Nadie podía entender por qué, pero él insistió. Pero lo principal es que nunca se retiró ni siquiera en estos tres lugares y las actividades militares continuaron.

Así que cuando la OTAN interviene, recuerdo que se trataba de la OTAN, bueno, la OTAN ciertamente le estaba proporcionando armas, con datos de inteligencia. Continúa hasta ahora. Los estadounidenses anunciaron que están retirando, tal vez temporalmente, tal vez no, a los instructores y expertos que ayudaron a guiar misiles de alta tecnología. Pero otros permanecen allí.

Una cosa más sobre la OTAN. La OTAN solía estar orgullosa de ser una alianza defensiva. Lo único que les preocupa es defender los territorios de los Estados miembros. Hace un par de años, en la cumbre de Madrid, el entonces secretario general Stoltenberg ya dijo que teníamos que ser más activos en la región del Indo-Pacífico. Un periodista le preguntó, pero usted insistió en que se trataba de la defensa de sus territorios, dijo: «Sí, por supuesto». Pero las amenazas a nuestros territorios ahora emanan del Mar de China Meridional, del Estrecho de Taiwán. Y así sucesivamente.

La OTAN comenzó a construir allí, bloques no inclusivos, «troikas», «quads», AUKUS. Fomentaron este Cuarteto del Indo-Pacífico, Japón, Australia, Nueva Zelanda, la República de Corea, desarrollaron su cooperación con Japón y Corea del Sur. Ya se han realizado y debatido ejercicios conjuntos con Corea del Sur y los elementos nucleares. Tienen previsto abrir, según tengo entendido, una oficina de la OTAN en Tokio o en alguna de las islas. Están intentando sacar a algunos países de la ASEAN y traerlos a estos «clubes cerrados de membresía limitada». Filipinas es un buen ejemplo. Singapur es un buen ejemplo.

El concepto de seguridad que fue desarrollado por la ASEAN a lo largo de muchas décadas y que incluía la participación de todos en igualdad de condiciones, incluyendo a China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Australia, Nueva Zelanda, República de Corea, este concepto, basado en el consenso, está siendo socavado ahora de manera considerable. Lo cual es muy interesante porque coincidió con el período en el que empezamos a repensar nuestra propia seguridad y la seguridad euroasiática. Exactamente euroasiática, no europea.

Cada continente, África, América Latina, tienen organizaciones a escala continental: la Unión Africana, la CELAC en América Latina y el Caribe. Solo Eurasia, el continente más grande, más próspero, más desarrollado y rico, no tiene una organización a escala continental.

Cada continente, África, América Latina, tienen organizaciones a nivel continental: la Unión Africana, la CELAC en América Latina y el Caribe. Solo Eurasia, el continente más grande, más próspero, más desarrollado y rico, no tiene una organización a nivel continental.

Todos los intentos de Rusia de formar parte de algún proceso de cooperación en materia de seguridad se han centrado en los esquemas euroatlánticos: OSCE, OTAN-Rusia. La UE se convirtió en euroatlántica muy pronto. No funcionó.

Así que lo que ahora estamos tratando de discutir, sin imponer nada a nadie, es una visión de la arquitectura continental euroasiática sin prejuzgar la forma, sino simplemente sentarnos y hablar sobre la base de la apertura de esta hipotética y eventual arquitectura a todos los países continentales. Que mantengan la OTAN, si así lo desean, que mantengan la OSCE, pero existen la Unión Económica Euroasiática, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la Comunidad de Estados Independientes, la ASEAN. Existe una organización de los países del sur de Asia. No muy activa, pero existe. Existe el Consejo de Cooperación del Golfo, formado por las monarquías árabes que ahora están normalizando sus relaciones con Irán. Y nosotros promovemos esto.

Así que todos estos desarrollos subregionales, la mayoría de ellos son económicos y no estaría de más que uniéramos estos esfuerzos, organizáramos una división del trabajo para ahorrar dinero, ahorrar esfuerzos para armonizar los planes económicos. El presidente Putin lo llamó Gran Asociación Euroasiática. Quién sabe, tal vez dentro de muchos años sea una base material para alguna arquitectura de seguridad que no debe estar cerca de la parte occidental del continente. Bueno, esto no es muy breve, pero...

Pregunta: ¿Sabe? No estoy seguro de confiar en mi propio país. Sé que el gobierno ruso es bastante sincero en su búsqueda de una solución diplomática. Lo que me preocupa, y es algo que sigo escuchando ahora de personas en posiciones importantes, es que Estados Unidos desarrolló cínicamente una relación con China en 1972 bajo Nixon. Fue con el propósito expreso de ir tras la entonces Unión Soviética, querían asegurarse de separarlos.

He oído a varias personas, y sé que este tal Elbridge Colby, que va a ser como la tercera persona en el Departamento de Defensa, que ven a China como el enemigo y creen que pueden separar a Rusia de China y, de nuevo, utilizarte a ti (no a usted personalmente, señor ministro, sino al país) como cuña contra China.

Ahora, trato de decir que eso es una tontería porque, a diferencia de Estados Unidos, el gobierno ruso se toma en serio sus acuerdos y se adhiere a ellos. Entonces, ¿cómo cree usted, ya sabe, cuál será el enfoque de Rusia para hacer malabarismos con esto, llamémosle un subterfugio de Estados Unidos? Por un lado, ofrecerles una mano amiga, pero al mismo tiempo, no han revelado su deseo de destruir su país y también utilizarlos cínicamente contra los chinos.

Serguéi Lavrov: Bueno, ya hemos pasado por esto. Como usted ha mencionado, en 1972, cuando el presidente Richard Nixon quería que la relación en este triángulo fuera así. Las relaciones entre EE. UU. y China y entre EE. UU. y Rusia deben ser mejores que las relaciones entre Moscú y China. Una combinación.

Bueno, es una bonita construcción filosófica. Pero la situación actual es radicalmente diferente. Nunca hemos tenido con China unas relaciones tan buenas, tan confidenciales, tan duraderas y que contaran con el apoyo de los pueblos de ambos países.

Los estadounidenses saben que no traicionaríamos nuestros compromisos, compromisos legales, pero también, ya sabes, los compromisos políticos que desarrollamos con los chinos. Tenemos problemas, tenemos dificultades en nuestras relaciones sobre todo por las sanciones, porque las empresas quieren evitar ser castigadas.

Algunos de los proyectos logísticos y de infraestructura muy prometedores en Siberia se están retrasando. Pero no tenemos prisa y los chinos, por supuesto, nunca tienen prisa. Siempre ven más allá del horizonte. Este es el carácter nacional y lo respetamos.

De hecho, no revelaré un secreto cuando el presidente Joe Biden y el presidente Vladimir Putin se reunieron en junio de 2021 en Ginebra. Fue en medio de la pandemia de COVID-19, el coronavirus y todo eso. En una breve conversación en la que solo estaban presentes los ministros de Asuntos Exteriores, Joe Biden dijo: «Estoy empezando a replantearme el absolutismo de la democracia porque los países que tienen gobernantes autoritarios se enfrentan mucho mejor a la infección por COVID que nosotros. En nuestro caso, cada estado tiene cierto margen de maniobra y decide vacunar o no vacunar. China y Rusia, dijo, actuaron mejor que muchos otros. Pero esto es una discusión filosófica.

Se puede argumentar con la misma lógica si cuatro años son suficientes para hacer algo a largo plazo, especialmente con estas tecnologías modernas, muy complicadas y sofisticadas que requieren reajustar sectores de la economía, y si cuatro años son suficientes o tal vez incluso dos años porque si se pierden las elecciones a mitad de mandato el Congreso no permitiría cumplir.

No lo sé. Creo que la respuesta es dejar que cada nación elija su destino, su futuro. Será exactamente en línea con la Carta de las Naciones Unidas que dice igualdad soberana de los estados, sin interferencia.

Un ejemplo: Afganistán. El experimento democrático fracasó por completo. Ignoró totalmente los hábitos seculares y las reglas no escritas de esta civilización. Así que seríamos muy cautelosos con cualquier imposición. Y el presidente Trump ya está hablando de una reunión «a las tres»: EE. UU., China, Rusia. Mencionó que le gustaría discutir sobre armas nucleares, cuestiones de seguridad.

Estaríamos abiertos a cualquier formato que se base en el respeto mutuo, en la igualdad, sin soluciones preconcebidas. Si nuestros amigos chinos estuvieran interesados, sería su decisión. Pero esto no niega la importancia del diálogo entre Rusia y Estados Unidos sobre la estabilidad estratégica y el interés en reanudar tales discusiones fue expresado repetidamente por Donald Trump y su gente.

El presidente Vladimir Putin, en respuesta, dijo que es el área en la que tenemos una responsabilidad especial, especialmente porque en un año expiraría el Tratado START III. Así que es un enfoque muy diferente al que promovía la administración de Joe Biden. Decían: reanudemos la implementación del Tratado START y visitemos algunos de sus sitios nucleares. Les dijimos: chicos, ustedes nos declararon enemigos. Declararon el objetivo de infligir una derrota estratégica a Rusia. Ellos dijeron que sí, pero que esto no impedía algunas visitas tácticas y técnicas.

La posición del presidente Trump, como dije al principio, es que, sean cuales sean nuestras diferencias, no permitamos que degeneren en una guerra y, sean cuales sean los intereses que se presenten, no desperdiciemos la oportunidad de convertir esto en algo práctico y útil.

Pregunta: Parece, y el propio Marco Rubio lo dijo, que estamos entrando en un mundo multipolar y usted dijo que los chinos, y hasta cierto punto también los rusos, siempre miran al horizonte e ignoran los acontecimientos a corto plazo.

Entonces, en el horizonte, ¿cree (sé que me estoy adelantando) que existe la posibilidad en los próximos, digamos, 10 años, no solo de normalizar las relaciones entre Rusia y EE. UU., sino de volver a una alianza entre los dos países en los próximos diez años? Eso es algo de lo que ya se habla.

Serguéi Lavrov: La alianza significa, al menos históricamente y esto está profundamente arraigado en nuestra mentalidad, que estás aliado contra alguien.

La multipolaridad, que Marco Rubio reconoció, es diferente. ¿Cómo se puede reconocer la multipolaridad sin reconocer a un gigante como China, a un gigante como India, a África como continente, a América Latina, a Brasil y a muchos otros?

La multipolaridad, en mi opinión, evolucionaría durante bastante tiempo. Es una época histórica, probablemente, y podría serlo, esa es mi visión, podría estar compuesta por superpotencias por el tamaño, por el peso económico, por el poder militar, especialmente nuclear. Sin duda, Estados Unidos, China y Rusia encajan en esta categoría. Aquellos que no son tan grandes pueden participar en un mundo multipolar a través de sus estructuras subregionales: la ASEAN, por ejemplo, el CCG (Consejo de Cooperación del Golfo), la Liga de los Estados Árabes. La Unión Africana, por cierto, recibió el año pasado el estatus de miembro de pleno derecho del G20. La Liga de los Estados Árabes quiere lo mismo, estamos a favor.

El G20, por cierto, es el formato que ahora está demostrando ser útil no solo financiera y económicamente, sino también políticamente. Podría desempeñar un papel muy positivo en el proceso de multipolaridad. Sí, todavía quedan restos de animosidad, pero la regla del consenso está ahí. No votan, por lo tanto, son más prometedores que la Asamblea General de las Naciones Unidas, que de vez en cuando, cuando alguien no puede conseguir algo del Consejo de Seguridad, acude a la Asamblea General y monta un espectáculo con votos, con acusaciones y así sucesivamente.

Pero no solo Marco Rubio habló sobre la multipolaridad. Donald Trump habló sobre la OTAN, como he mencionado en sus repetidas declaraciones. Que esta fue una de las razones. Insistimos en que cualquier enfoque, cualquier intento de abordar la crisis ucraniana, cualquier iniciativa, y la mayoría de ellas son muy vagas, debería concentrarse en las causas fundamentales del conflicto. Y Donald Trump confirmó que una de las causas fundamentales fue la expansión de la OTAN, que creó una amenaza para la seguridad rusa. Por cierto, me gustaría destacar en estas nuevas circunstancias posteriores al 20 de enero que la importancia de Ucrania para la seguridad rusa es muchas veces mayor que la importancia de Groenlandia para la seguridad estadounidense.

Y la segunda cuestión sobre las causas fundamentales. También me he referido al exterminio de la lengua rusa, a la prohibición de los medios de comunicación, a la prohibición de la cultura de los partidos de la oposición, a la prohibición de algunos medios de comunicación de la oposición que incluso publican en lengua ucraniana y operan en lengua ucraniana, al asesinato y desaparición de periodistas, por no mencionar los crímenes militares, los crímenes de guerra contra la población de Donbass inmediatamente después del golpe de Estado, cuando los llamaron terroristas. Y todo esto viola gravemente la Carta de las Naciones Unidas, que dice que todos deben respetar los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su raza, género, idioma o religión. Está en lo más alto. Es el artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas.

He estado llamando al Secretario General de las Naciones Unidas. Y desafié a los periodistas en las Naciones Unidas. Cada vez que visito, tengo una conferencia de prensa. Por cierto, también desafié a esos periodistas en bastantes cosas que fueron utilizadas por Occidente para condenar a Rusia como el peor criminal, empezando por el derribo del Boeing MH17 de Malasia en julio de 2014. El juicio se celebró con un solo testigo presente en persona. Otros 12 testigos no fueron presentados. Sus nombres no se conocen. Pero el jurado dijo que son fiables y confirmaron la sospecha. Así que sigue siendo muy turbio.

El caso del envenenamiento de Salisbury, los Skripal. Las notas oficiales a las autoridades del Reino Unido preguntando por la suerte y el paradero de los ciudadanos rusos fueron totalmente ignoradas. Montaron un escándalo, nos acusaron, utilizaron esto para aumentar las sanciones. Y luego se olvidaron de esto.

Lo mismo ocurre con Alexey Navalny, que murió en prisión cumpliendo su condena. Pero a quien, un par de años antes, fue tratado tras un presunto envenenamiento en Rusia. Fue trasladado en menos de 24 horas a Alemania. Y fue tratado en Alemania. Es una historia interesante. Hicimos preguntas. Es nuestro ciudadano y queríamos saber la verdad, qué le pasó. Los alemanes dijeron que el hospital civil no encontró nada. Y fue tratado en el hospital militar de la Bundeswehr. Donde, nos dijeron, encontraron «Novichok», esta sustancia en su sangre. Pedimos ver la prueba. Es natural. Es nuestro ciudadano. Nos acusan de maltratarle. Dijeron que no, que no se lo daríamos porque podrían averiguar qué nivel de experiencia tenemos en sustancias biológicas. Y se lo estamos dando a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. Fuimos a esta organización y dijimos: «Miren, ustedes son nuestra entidad común y los alemanes dijeron que ahora es de ustedes». Nos dijeron: «Sí, nos lo dieron, pero con la condición de que no se lo mostremos a ustedes». Es infantil, pero al mismo tiempo es trágico.

Y repetidamente, públicamente, pregunté a muchos periodistas occidentales. ¿Por qué usted, siendo periodista, no quiere saber la verdad? Y una persona que fue martirizada por Occidente contra la Federación de Rusia, Evil, no quiere saber qué le pasó realmente y cómo fue tratado, y con qué fue tratado en Alemania antes de regresar a Rusia.

Y el último, Bucha. Dos días después, como gesto de buena voluntad para firmar el acuerdo de Estambul en abril de 2022, nos retiramos de un par de pueblos en las afueras de Kiev. Y dos días después de que dejáramos este lugar, Bucha, el equipo de la BBC transmitió la calle principal con cadáveres cuidadosamente colocados a lo largo de la ruta a ambos lados. Todavía, y por supuesto hubo una protesta, insistimos en una investigación. Nadie se preocupó por la investigación hasta ahora. Queremos obtener los nombres de las personas, solo los nombres de las personas cuyos cuerpos fueron mostrados por la BBC. Planteé este tema dos veces públicamente en el Consejo de Seguridad frente al Secretario General. Se lo planteé a él. Enviamos una solicitud formal al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Sin respuesta. Y planteé el tema dos veces en Nueva York frente a todos los corresponsales extranjeros apelando a su impulso profesional, pero fue en vano.

Y hablando de derechos humanos y de la sinceridad de nuestros amigos occidentales. Europa y el Reino Unido ciertamente quieren que esto continúe. La forma en que recibieron a Zelensky en Londres después del escándalo en Washington es una indicación de que quieren subir la apuesta y están preparando algo para presionar a la administración de Donald Trump para que vuelva a tomar alguna medida agresiva contra Rusia. Somos filosóficos al respecto, sabemos lo que estamos haciendo.

Pero estoy sobre todo asombrado con esta obsesión por las fuerzas de paz. El presidente Macron dice que paremos. En un mes se desplegarán las fuerzas de paz. Luego veremos qué hacer a continuación.

En primer lugar, no es lo que decimos que se requiere para el fin de esta guerra que Occidente libró contra nosotros, a través de los ucranianos con la participación directa de sus militares. Lo sabemos. Si la expansión de la OTAN es reconocida, al menos por Donald Trump, como una de las causas fundamentales, entonces la presencia de tropas de países de la OTAN bajo cualquier bandera, en cualquier capacidad, en suelo ucraniano es la misma amenaza.

Pregunta: ¿No lo aceptará bajo ninguna condición?

Sergey Lavrov: Bajo ninguna condición. Nadie habla con nosotros. Siguen sin decir nada sobre Ucrania sin Ucrania, pero hacen todo sobre Rusia sin Rusia.

Trump, por cierto, cuando se le preguntó sobre las fuerzas de paz, dijo que era demasiado pronto para hablar de ello, pero que normalmente se necesita el consentimiento de las partes. ¿Por qué deberíamos dar nuestro consentimiento a la fuerza de paz o incluso al grupo de mantenimiento de la paz, no a la fuerza? ¿Así que quieren una fuerza, compuesta por los países que nos declararon enemigos y que vendrían como fuerzas de paz?

Y la segunda cosa son los derechos y el destino de las personas que viven no solo en los territorios liberados, sino en los territorios bajo el control del régimen. Ellos también, la mayoría, hablan ruso. Fueron traídos como parte de la cultura rusa y quieren que sus hijos conozcan el ruso y aprendan ruso.

Mi pregunta era si esta ley o varias leyes que prohíben el idioma ruso se cancelarían en el territorio que quedaría de Ucrania. No hay respuesta. Ya veremos más adelante...

Y si lo ven más adelante, otra pregunta es si aún mantendrían este monumento a Bandera, que colaboró con Hitler y fue acusado y condenado en rebeldía por el tribunal de Nuremberg. Y este monumento, por primera vez se mostró al Ministro de Asuntos Exteriores israelí y dijo: Nunca sospeché que este fuera el caso. Así que el resto de Ucrania mantendría este monumento y mantendría la prohibición de Rusia de organizar las marchas con antorchas con insignias de las divisiones de las SS. Entonces, con todo respeto, esto no sería un grupo, una fuerza que mantuviera la paz. Sería un grupo que mantuviera y protegiera el régimen nazi. Y esto es absolutamente imposible.

Pregunta: ¿Puedo preguntarle sobre Gaza? El presidente Putin ha expresado su indignación por el genocidio en Gaza. ¿Cuál será la posición del Ministerio de Asuntos Exteriores si el régimen de Netanyahu ataca Irán, tal y como ha amenazado públicamente el primer ministro Netanyahu?

Sergey Lavrov: Afortunadamente, solíamos tener buenas relaciones con el primer ministro Netanyahu.

El presidente Putin siempre subraya, cuando habla de esta región, que la solución es imposible sin un Estado palestino y sin un acuerdo de seguridad fiable para Israel.

Los dos estados fueron creados por decisión de la Asamblea General en 1948. Y la decisión básicamente condicionó la creación y existencia de un estado frente a la creación y existencia de otro.

Ahora, todos los que quieren un Estado palestino hablan de las fronteras de 1967. Que son muy diferentes de las fronteras de 1948, que se suponía que eran las fronteras de Israel y Palestina. Si echas un vistazo al mapa ahora, las fronteras de 1967 son como una galaxia en comparación con lo que tienes y Cisjordania está toda en asentamientos.

El último acontecimiento que he visto son tantos informes de que los israelíes han decidido anexionar de una manera específica Cisjordania, tomándola bajo control total sin expulsar a los palestinos, sino concentrándolos en varios municipios (no en campos).

Pregunta: ¿Irán también forma parte de las negociaciones actuales? Sobre las negociaciones de paz en Ucrania, ¿incluyen otras cuestiones geopolíticas? El presidente Putin y el presidente Trump están hablando, ¿se trata únicamente de Ucrania o podría incluir otros intereses geopolíticos para Rusia?

Sergey Lavrov: Hemos hablado de la situación en el Golfo Pérsico.

Hemos hablado del programa de acción integral conjunta sobre la cuestión nuclear de Irán. Estamos a favor de restablecer el programa original que los estadounidenses abandonaron durante el primer gobierno de Trump. Hay algunos contactos por parte europea.

Estaríamos a favor de reanudar el formato que desarrolló el acuerdo original respaldado por el Consejo de Seguridad (que es Francia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Rusia, China) e Irán.

Veremos cómo va. Pero lo preocupante es que hay algunos indicios de que los estadounidenses querrían que este nuevo acuerdo fuera acompañado de condiciones políticas, insistiendo en que debería haber algún acuerdo verificable para que Irán no apoye a grupos en Irak, en el Líbano, en Siria, en cualquier lugar, lo cual no creo que vaya a funcionar. Mira, todos los países del Golfo tienen influencia más allá de las fronteras de sus reinos, emiratos, África del Norte. Llevan a cabo un buen número de programas humanitarios y económicos. Hacen mucha mediación.

Sudán, por ejemplo. La crisis interna de Sudán está siendo manejada de una forma u otra por algunos actores del Golfo. Así que decir que todo el mundo tiene derecho a proyectar influencia excepto Irán, no creo que sea realista.

Pregunta: ¿Qué hay de la declaración del presidente Putin en junio de 2024 sobre las condiciones para un acuerdo o incluso para iniciar negociaciones con Ucrania? Y mi lectura ha sido que la posición del presidente Putin ha sido la misma. Su posición ha sido la misma que la del presidente. También lo ha dicho el viceministro Sergey Rybkov. Y, sin embargo, creo que hay algunos en Occidente que perciben que usted no dice lo que realmente piensa.

Serguéi Lavrov: Que se equivoquen. Nuestra conciencia está muy clara y limpia. Y está limpia no porque la usemos poco. Es porque nos hemos quemado los dedos tantas veces que en esta crisis en particular sabemos lo que hay que hacer y que no comprometeríamos el camino que comprometería el destino de la gente. No se trata de los territorios, se trata de las personas que fueron privadas de su historia por ley.

Cuando a Zelensky le preguntaron en septiembre de 2021, mucho antes de la operación, en una entrevista cuando la guerra aún estaba en curso en violación de los acuerdos de Minsk, por un entrevistador qué pensaba de la gente al otro lado de la línea de contacto. Y él dijo (todavía está en Internet, puedes verlo), ya sabes, hay personas y hay especies. Y si alguien que vive en Ucrania siente que forma parte de la cultura rusa, mi consejo para usted, por el bien de sus hijos, por el futuro de sus nietos, es que se vaya a Rusia, que salga de Ucrania.

Y este era el hombre que solo unos años antes, cuando era actor y luego cuando se postulaba para la presidencia, decía que dejaran de atacar el idioma ruso. Lo dijo públicamente.

Pero la secuencia de acontecimientos nos hizo concentrarnos absolutamente en lograr resultados que favorecieran a la gente, que salvaran a la gente. Los que hablan, bueno, tenemos que devolver a Ucrania al territorio de 1991. Rusia debe salir. Los territorios son importantes solo porque la gente vive en ellos. Y las personas que viven en los territorios que él quiere recuperar son descendientes de aquellos que durante cientos de años construyeron Odessa y otras ciudades en esas mismas tierras, que construyeron puertos, carreteras, que fundaron esas tierras y que se asociaron con la historia de esta tierra.

Por cierto, la UNESCO anunció, bajo una enorme presión de Ucrania, que el centro de Odessa es ahora patrimonio cultural de la humanidad, algo que se merecía. Pero la decisión se anunció una semana después de que el monumento a Catalina la Grande, la fundadora de Odessa, fuera derribado y tirado. Y la UNESCO siguió como si nada hubiera pasado.

Solo una breve secuencia de acontecimientos. En las elecciones de 2004, los dos candidatos, uno considerado prorruso y otro proestadounidense, están casados con politólogos estadounidenses. En la segunda vuelta de las elecciones de 2004, gana el candidato prorruso. Pero la multitud, instigada en su mayoría por los europeos, exige que se reconsideren estos resultados. Y bajo una enorme presión, el Tribunal Constitucional de Ucrania adopta la decisión de celebrar una tercera vuelta que no está prevista en la Constitución. El Tribunal Constitucional amplió, sin ningún derecho, los procedimientos constitucionales. Entonces gana el candidato prooccidental, el Sr. Viktor Yushchenko. Bien, no hubo Maidan, ni revolución, nadie instigó a la gente a hacerlo.

Y luego, en las siguientes elecciones presidenciales, el candidato considerado prorruso, el Sr. Viktor Yanukóvich, gana de forma muy clara. Nadie lo desafía. Pero entonces, el Sr. Yanukóvich en 2013 (tal vez incluso antes, pero en 2013 culminó) inició negociaciones con la Unión Europea para conseguir un acuerdo de asociación. Y se supo. No se puede ocultar algo así.

Y nuestros expertos empezaron a explicar a los colegas ucranianos que si se accede al estatus de asociación con la Unión Europea se obtienen aranceles cero en muchos artículos. Y Ucrania tiene aranceles cero con nosotros porque la Comunidad de Estados Independientes tiene un área de libre comercio. Pero tenemos bastante protección en nuestro comercio con la Unión Europea, que negociamos cuando nos unimos a la OMC. Así que podría darse una situación en la que los productos europeos, para los que negociamos cierta protección, fluyan hacia Ucrania. Y no hay frontera aduanera entre Ucrania y Rusia. Así que tendríamos que cerrar esta frontera. Entonces incluso le sugerimos a la Comisión Europea, que estaba encabezada por José Manuel Barroso en ese momento, que el presidente Putin le propuso, sentémonos los tres, la UE, Rusia y Ucrania, y veamos cómo podemos manejar estas discrepancias para que nadie sufra. El Sr. Barroso dijo: «No es asunto suyo, no discutimos su comercio con Canadá. Hagan lo que quieran».

Y entonces el presidente Viktor Yanukóvich pidió posponer la firma de este acuerdo de asociación. Dijo: «Quiero entender esto mejor, cómo podemos manejarlo».

Esto fue el detonante de ese «maidan». Bien preparado, cientos de tiendas de campaña de la misma marca, del mismo color, de todo lo mismo. Y este «maidan» culminó en febrero de 2014 cuando Alemania, Francia y Polonia negociaron entre el presidente legítimo y la oposición. Y así es como empezó. Y llegaron a un acuerdo, que como he dicho se interrumpió a la mañana siguiente cuando la oposición dijo: ahora nosotros somos el poder, el gobierno. Si hubieran cumplido el acuerdo que firmaron con la ayuda de los alemanes, los franceses y los polacos, Ucrania estaría exactamente, a estas alturas, donde ellos querían que estuviera: con las fronteras de 1991, incluida Crimea. Decidieron mostrarse impacientes, porque si hubieran esperado cinco meses para las elecciones anticipadas, habrían ganado, porque el electorado de Ucrania fue muy «masajeado» por USAID. Y las cifras que están apareciendo ahora, y que Donald Trump estaba leyendo en el Congreso... Victoria Nuland dijo, después de este golpe, que hicimos mucho por la democracia para ganar en Ucrania. Gastamos cinco mil millones de dólares, dijo esto, para esta revolución en particular.

Entonces se firmaron los Acuerdos de Minsk. Si se hubieran cumplido los acuerdos de Minsk, todavía estarían en las fronteras de 1991, menos Crimea. Como Crimea estaba, nunca se mencionó durante las negociaciones de Minsk, todo el mundo entendió que se trataba de una votación muy limpia y justa del pueblo. Había cientos de observadores occidentales, no oficiales, sino de parlamentarios.

Abril de 2022, Estambul. El presidente Macron dijo que el presidente Putin intentó imponer algo a Zelensky. Es otra mentira de Macron. Porque el documento que fue rubricado por nosotros y los ucranianos, fue preparado por los ucranianos. Y lo aceptamos. Era muy sencillo: nada de OTAN, nada de bases militares, nada de maniobras militares. En lugar de la OTAN, las garantías las proporcionan los «Cinco Permanentes» más Alemania, más Turquía, y la lista está abierta. Cualquiera que quiera puede unirse a la lista de garantes. Y estas garantías no cubren Crimea ni la parte de Donbass que estaba controlada por Rusia en ese momento. Y estos principios fueron rubricados y hubo un acuerdo para desarrollar un documento de tratado sobre esta base. Entonces Boris Johnson dijo: «No lo hagáis, seguid luchando».

Al igual que el jefe de inteligencia alemán ahora dice que no podemos parar hasta 2029. ¿Quizás quieren esperar a Donald Trump?

Así que si hubieran cooperado y hubieran cumplido por iniciativa propia, todavía tendrían las fronteras de 1991, menos Crimea, menos alguna parte de Donbass. Cada vez que hacen trampa, pierden. Y el proceso continúa.

Pregunta: Se ha dicho que usted es el Metternich de la era moderna, pero creo que eso es incorrecto. Deberían decir que Metternich fue el Lavrov de su era.

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