viernes, 17 de mayo de 2024

TEXTO DE PRESENTACIÓN DE LA CHARLA “IMPERIALISMO Y GEOPOLÍTICA DE LA OTAN” (16/05/2024)

 


En la Asamblea Internacionalista de Valladolid tenemos claro que la OTAN es una criminal maquinaria de matar, subyugar y mentir. Creada por la anglosfera para, según su primer secretario general Hastings Ismay “mantener a los rusos lejos, a los norteamericanos dentro y a los alemanes abajo”, la OTAN fue durante la Guerra Fría un mecanismo antisubversivo para frenar la influencia del comunismo soviético en Europa occidental y de paso que ésta no estrechara lazos con Rusia. Para ello la Alianza Atlántica no dudó en usar a antiguos criminales nazis, golpes de estado e incluso el terrorismo. Ahí está la Operación Gladio para demostrarlo. Más tarde, tras la disolución de la URSS, la OTAN, lejos de desaparecer, se reconvirtió en ariete del expansionismo angloamericano en la Europa del este, bombardeando y troceando la Federación Yugoslava, cuya economía fue previamente saboteada por el FMI. En dicha intervención (78 días de bombardeos ininterrumpidos) se llegó a usar uranio empobrecido y bombas de fragmentación (ambos prohibidos por las convenciones de la guerra) contra hospitales y puentes repletos de civiles. Poco después, le llegó el turno a uno de los países más prósperos de África, la Libia de Gadafi, país en el que los bombardeos otánicos apoyaron la acción criminal de grupos de cortacabezas yihadistas, que en recientes palabras de Juan Manuel de Prada (autor nada sospechoso de ser de izquierdas) no son más que “la OTAN con chilaba”. Finalmente, todo esto es envuelto en una retórica humanitaria y comprado sin cambiar una coma por los grandes medios corporativos occidentales mientras los medios no occidentales y/o críticos con el imperialismo son acosados o directamente cerrados, como es el caso de RT y Sputnik. He aquí la tan cacareada libertad de expresión de nuestras democracias.

Pero el panorama no sería tan sombrío sin la ayuda de una izquierda que ha renunciado a uno de sus principios fundamentales:  el antiiperialismo. En efecto, tras la desaparición de la URSS, la izquierda se ha abandonado a una falsa equidistancia que algunos han denominado “ninismo”. Así, a finales de los 90, cuando la OTAN masacraba Serbia, buena parte de la izquierda se dedicaba a procesionar detrás del eslogan “Ni OTAN ni Milosevic”, equiparando a los imperialistas con sus víctimas. Y es que la palabra “imperialista” por aquel entonces ya estaba proscrita y de protestar “contra la guerra imperialista” se pasó a corear un inocuo “no a la guerra”. No había que ser muy avispado para vaticinar que si la izquierda no frenaba al imperialismo en Yugoslavia el próximo movimiento de la OTAN sería llegar a las puertas de Rusia. Y eso fue lo que ocurrió en 2014, con el golpe de estado del Euromaidán en Ucrania, alentado por la OTAN y el occidente colectivo. Entonces la izquierda “nini” celebró la falsa revolución en Kiev como “un triunfo de la democracia”. Tampoco había que ser adivino para prever lo que iba a ocurrir: la población rusoparlante del Donbass, que había votado a Yanukovic, no se iba a quedar de brazos cruzados tras el derrocamiento del legítimo presidente de Ucrania, se iba a levantar y todo acabaría en una sangrienta guerra civil. Y no solo eso, sino que pedirían ayuda a Rusia y ya tendríamos todos los ingredientes para una guerra nuclear de la OTAN contra la Federación Rusa. Y así fue: en febrero de 2022, Rusia, tras intentar buscar la paz con los acuerdos de Minsk I y II, interviene militarmente en Ucrania para apoyar a la población que rechazó lo que salió del golpe de estado de 2014. Y fue entonces cuando la izquierda “equidistante” desempolvó el cartel del “No a la guerra”, que había estado guardado durante 8 años mientras se masacraba el Donbass, tildó a Rusia de “imperialista” (esa palabra que se negaba a aplicar a la OTAN) y se puso a aplaudir al “resistente” gobierno neonazi de Kiev. En esto, al parecer, consistía la “equidistancia”. Por otra parte, es curioso que esta izquierda de postín vea un genocidio en Gaza pero no en Donbass… ¿Dejarían de apoyar a la población palestina si ésta fuera ayudada por el ejército ruso? ¿Acaso no saben que el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas permite el ejercicio de la defensa propia contra una fuerza agresora? Tanto el Donbass como Palestina tienen el legítimo derecho a tomar las armas y a establecer alianzas con otros países para su defensa. Esto es lo que pensamos en la Asamblea Internacionalista de Valladolid desde donde propugnamos la autodenfensa basada en la lucha popular para vencer al imperialismo. Solo el pueblo salva al pueblo.

Sea como fuere, hoy podemos ajustar cuentas con la historia reciente de la mano de dos pesos pesados de la disidencia no controlada de este país: Javier Couso y Paco Arnau. Con ellos nos daremos cuenta de que sí existe el imperialismo, lo que no existe (aún) es la izquierda que lo pare.

domingo, 7 de abril de 2024

¿QUIÉNES SOMOS?

La Asamblea Internacionalista de Valladolid está conformada a raíz de las inquietudes de un grupo de personas que, procedentes de diferentes movimientos sociales y con larga experiencia militante, confluimos en la necesidad de crear una herramienta para la difusión, organización y movilización de la solidaridad internacionalista de clase en nuestra ciudad.

En tiempos donde el pensamiento único, con la deriva de una pseudo izquierda institucional y servil, así como otra autodenominada “alternativa” se rinden a los planteamientos hegemónicos de los centros imperialistas de poder y la ausencia de posicionamientos nítidamente de clase, se impone la necesidad de la denuncia clara, concisa e implacable del enemigo número uno de las clases trabajadoras del mundo entero: el capitalismo y el imperialismo.

Los EE. UU., la OTAN, la UE, y todos los gobiernos títere que obedecen a los intereses del imperialismo USA nos están llevando a una guerra de consecuencias impredecibles, toda vez que señala sus enemigos a batir: China, su mayor competidor económico mundial y Rusia, una potencia emergente que resurge de años de humillación por parte del occidente imperialista.

La OTAN es el brazo armado del imperialismo y tras la descomposición de la Unión Soviética no ha hecho otra cosa que reforzarse y aumentar su amenaza contra toda nación que no comulgue con sus pretensiones hegemonistas.

Bombardearon Yugoslavia y contribuyeron a abonar el enfrentamiento interétnico y religioso entre naciones que durante años convivieron pacíficamente, invadieron Afganistán para luego abandonarlo a su suerte, invadieron Irak por unas armas de destrucción masiva que nunca existieron, alentaron las guerras en el Cáucaso para debilitar a Rusia, arrasaron Libia para convertirlo en un país ingobernable, lo intentaron con Siria pero se encontraron con una nueva realidad de países que les pararon los pies, Rusia e Irán, y apoyaron un golpe de estado en Ucrania en 2014 para colocar un gobierno filonazi que inició un proyecto de liquidación de los ruso parlantes y otras minorías étnicas; y por último, apoyan vergonzosamente el genocidio del Pueblo palestino a manos de un estado terrorista como es Israel.

La OTAN y los ejércitos que la componen, incluido el español, son una máquina de destrucción y muerte que lejos está de llevar el progreso y la democracia a los pueblos.

Las personas que componemos la Asamblea Internacionalista apostamos por el fin de la hegemonía imperialista de los EE. UU. y sus secuaces europeos, defendemos la multipolaridad en el mundo, la soberanía de las naciones oprimidas y sus procesos de lucha antiimperialista y anticolonial por todos los medios a su alcance, tal y como se recoge en el punto segundo de la resolución 3070 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Defendemos la paz, el progreso y la justicia social.

¡Por la solidaridad de clase e internacionalista!


EL GRAN DESPOJO DEL BIENESTAR Y LA ARQUITECTURA DEL CUARTEL EUROPEO

Alejandro Marcó del Pont Nueva Revolución , 07/07/2026 En algún lugar de la memoria colectiva europea, entre el polvo de los archivos y las ...